Martes 7 de abril, 2020

SOCIEDAD | 14-02-2020 19:19

Isha Escribano: la revancha de Alberto Fernández

El Presidente convirtió en un acto oficial la entrega del DNI a la hija trans del exsubdirector de La Nación, Claudio Escribano. Enemigos íntimos.

Un motivo: la entrega del DNI 9.000 con datos rectificados a una persona trans. Un lugar: el Salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada. Una protagonista: Isha Escribano. Una perlita: la presencia del Presidente de la Nación, Alberto Fernández. Sólo con esos datos, la noticia es digna de captar la atención de la prensa. Y, de hecho, el jueves 13 de febrero, la foto del acto -en el que también estuvieron los ministros Eduardo “Wado” de Pedro y Elizabeth Gómez Alcorta- se instaló en los principales medios de comunicación. Sin embargo, detrás del nombre de la protagonista, hay una historia poco conocida en la que se combinan un formidable proceso de superación personal con apellidos poderosos, tensiones políticas y fragmentos del pasado reciente de la Argentina

Isha es médica, psicoterapeuta, cantante, periodista, escritora e instructora de yoga. Es la persona que fundó El Arte de Vivir en Argentina. Muchos de los que alguna vez transitaron en Buenos Aires un camino espiritual la conocen. Sin embargo, su apellido tiene un fuerte peso en el poder. Su padre es Claudio Escribano, ex subdirector de La Nación y, hasta el día de hoy, uno de los hombres más fuertes del diario e históricamente enfrentado al kirchnerismo. De ahí la imposibilidad de analizar la presencia de su hija en la Rosada desde un solo lugar.

Por un lado, la entrega del DNI significó, como dijo la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, “un acto de reparación”. Después de que Isha contara en el escenario que, durante años, cada mañana se despertaba y evaluaba si desayunar o suicidarse, después de que recordara que al día de hoy hay siete países en donde ser transgénero se pena con la muerte y después de identificarse con las incontables discriminaciones a las que se enfrenta el colectivo trans todos los días, la importancia de la ceremonia se vuelve evidente. “Me pasé toda la vida vistiéndome de mujer en la oscuridad, en la soledad, con vergüenza, con miedo, con la sensación de estar transgrediendo lo intransgredible. Le pedía al cielo que me elimine esto”, reflexionó frente al público.

Por el otro, la imagen de ella sentada junto a Fernández, pareció destinada a incomodar a las autoridades de La Nación. Así como el hecho de que haya sido justamente ella la elegida para otorgarle el DNI número 9.000, de un conteo nunca antes celebrado, el bombardeo de gacetillas en los días previos, las promesas de entrevistas y la preocupación posterior para confirmar que el tema tendría repercusión, deja entrever que el Ejecutivo quería hacer un poco de ruido. De hecho, convirtieron al acto en una cuestión de Estado.

Isha se despega de las especulaciones y remarca que este es un momento para “echar luz”. De todas maneras, en el escenario se animó a hacer una sutil alusión a los diferentes orígenes que la separan de los funcionarios que la acompañaron: “Nunca tuve una inclinación política de nada. Vengo de un lugar que no tiene nada que ver con tu lugar político. Y te respeto en lo que hacés, creo en lo que hacés, es genuina tu lucha”, le expresó a De Pedro. El ministro fue el hombre clave para que esta ceremonia se produjera: fue su alumno en un curso de El Arte de Vivir diez años atrás y, cuentan los allegados al funcionario, que desde ese momento tienen una amistad. “Se identificaron porque los dos tienen una vida de mucho sufrimiento y hay un punto en común en cuanto a la búsqueda de la identidad”, agregó la misma fuente.

Historia. La tensión entre el kirchnerismo y Claudio Escribano se remonta a los primeros días de la asunción de Néstor Kirchner. En mayo del 2003 el periodista, Alberto Fernández y el entonces Presidente compartieron un desayuno en el que, según el oficialismo de aquel momento, el hombre de La Nación les transmitió a los funcionarios qué debían hacer. Días después, publicó en el diario un extenso artículo criticando al Gobierno K, al que instaba, entre otras cosas, a alinearse con Estados Unidos. El texto fue interpretado como una extorsión. Kirchner le respondió desde la mesa de Mirtha Legrand. El asunto fue un escándalo y marcó el tono de la relación que iba a tener el multimedio con el santacruceño.

La historia se acaba de repetir en diciembre. Desde Bogotá, donde participaba del Foro de Iberoamérica, Escribano le dirigió un mensaje al nuevo Presidente: “Unos 10 millones de votantes antepusieron los valores de la decencia, la libertad, la independencia de poderes y un orden mínimo para la seguridad física y la convivencia ordinaria a las angustias y la bronca, tan comprensibles cuando la economía se desliza barranca abajo”, escribió en alusión al electorado que no votó a favor de la fórmula Fernández-Fernández.
Dos meses después, quien sería para él un representante de la “no decencia” y de la “no libertad”, le entregó el DNI rectificado a su hija. En el escenario, el propio Fernández subrayó que esto hubiera sido imposible sin la Ley de Identidad de Género, una de las iniciativas que más defiende el kirchnerismo y una de las que más rechazó la línea editorial de La Nación.

Reparación. Isha no quiere hablar de su familia pero reconoce que haber nacido en un lugar de privilegio le permite hoy plantarse con firmeza. “Mis hermanas travestis y transgénero por ahí tienen historias distintas a la mía, a cómo me autopercibí, pero nos une algo muy fuerte: lo que nos costó llegar acá. Me costó amarme y respetarme, entender que mi existencia no es provocar. A mucha gente yo le produzco una provocación por el mero hecho de existir”, dijo en el acto. En adelante, piensa dedicarse a dar talleres de concientización en empresas y, también, colaborar con el Estado. “La grieta puede cerrarse por el lugar más inesperado”, dice entre risas un colaborador de De Pedro. l

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Giselle Leclercq

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