La medicina moderna consiguió el logro impensado -hace apenas unas décadas- de extender la expectativa de vida. Sin embargo, para el doctor Alberto Cormillot el verdadero desafío ya no consiste en sumar años, sino en garantizar que esos años se vivan con autonomía, energía y bienestar. Esa es la idea que atraviesa “Vivimos más, lleguemos mejor”, su nuevo libro, una obra en la que el histórico médico y especialista en nutrición reúne décadas de experiencia clínica, evidencia científica y consejos prácticos para proponer una nueva manera de pensar el envejecimiento. Lejos de presentar fórmulas milagrosas o dietas de moda, el volumen invita a construir una longevidad saludable a partir de decisiones cotidianas que, repetidas en el tiempo, terminan moldeando la calidad de vida.
Con más de medio siglo dedicado a la medicina nutricional, Cormillot continúa siendo una de las voces más influyentes del país en materia de salud preventiva. Director de la Clínica Cormillot, fundador de ALCO, autor de más de un centenar de publicaciones y docente universitario, hoy mantiene una intensa actividad profesional y también televisiva como referente en “Cuestión de peso”, el ciclo de Eltrece que volvió a instalar el debate sobre la obesidad desde una perspectiva integral, acompañado por un equipo multidisciplinario y por integrantes de su propia familia.
El libro parte de una premisa tan simple como contundente, la longevidad comienza mucho antes de la vejez. En la primera parte, titulada “Bases para proyectar una vida plena”, el autor analiza cómo las creencias personales condicionan las conductas saludables y sostiene que las decisiones diarias nacen de la manera en que cada individuo interpreta su propia vida. A partir de allí, desarrolla el concepto del cuerpo como un organismo en permanente diálogo con el entorno y dedica un capítulo a la mente, donde rescata la importancia de vivir el presente y de encontrar un propósito, inspirado en el concepto japonés de “ikigai”, entendido como ese motivo que impulsa a levantarse cada mañana y seguir proyectando el futuro.
La segunda parte constituye el corazón práctico de la obra y se organiza alrededor de seis pilares del bienestar continuo. La alimentación aparece despojada de prohibiciones extremas y planteada como un estilo de vida basado en elecciones inteligentes antes que en restricciones permanentes. El movimiento ocupa otro lugar central. Cormillot sostiene que treinta minutos diarios de actividad física sostenida producen beneficios mucho más importantes que los esfuerzos esporádicos. El descanso, frecuentemente relegado, es presentado como una herramienta indispensable para la recuperación física y mental, mientras que la gestión emocional adquiere un papel decisivo al explicar cómo el estrés crónico deteriora la salud. A esos factores suma la calidad de los vínculos sociales como una verdadera red de protección y, finalmente, propone revisar la administración del tiempo para encontrar un equilibrio entre trabajo, descanso y ocio, convencido de que una vida saludable también necesita espacios para el disfrute.
En la tercera sección amplía el concepto de prevención mucho más allá del consultorio. Describe la relación entre médico, paciente y uso responsable de la medicación como una alianza indispensable para evitar riesgos. Insiste en abandonar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias; promueve la construcción de entornos seguros dentro y fuera del hogar, reivindica el contacto con el sol y la naturaleza como parte del bienestar cotidiano y destaca el valor de relacionarse con personas de todas las edades para enriquecer la experiencia vital. El recorrido concluye con una defensa del aprendizaje permanente, al que considera uno de los mejores estímulos para preservar las funciones cognitivas y mantener activa la curiosidad durante toda la vida.
Más que un manual de nutrición, “Vivimos más, lleguemos mejor” propone una visión amplia del bienestar. La alimentación aparece integrada con el descanso, la actividad física, la salud mental, los vínculos afectivos y el propósito personal. El mensaje de Cormillot es que el envejecimiento no depende exclusivamente de la genética ni de los avances de la medicina, sino también de la acumulación de pequeñas decisiones que se toman todos los días.
En una sociedad donde la expectativa de vida continúa creciendo, su nueva obra desplaza el foco desde la cantidad hacia la calidad de esos años y plantea una pregunta que atraviesa a todas las generaciones: si vamos a vivir más, ¿cómo queremos llegar a ese futuro?














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