Monday 27 de May, 2024

SOCIEDAD | 02-10-2023 09:39

Las mujeres del vino argentino

Empresarias que marcan tendencia en el rubro. Premios, números y gajes del oficio. Cómo apostaron a lo premium.

El concepto de que “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer” hoy no corre más. Cada vez es mayor el número de mujeres que dirigen empresas y desarrollan conceptos, y el mundo del vino no es ajeno a semejante cambio de paradigma. En la actualidad, muchas de las bodegas emergentes están lideradas por mujeres y ese notorio cambio se materializa en la elegancia y sofisticación de los mismos.

Laura Ciacera, comenzó en la industria del vino en el 2002 como encargada de marketing de la bodega familiar, hasta que decidió lanzar su propia firma, Lalalá. “Aprendí mucho de mis viajes por Estados Unidos y Europa, sobre todo para entender qué era lo que pensaban sobre el vino argentino en base a las exigencias del mercado. Me decían que los vinos argentinos tenían mucha madera, demasiada estructura y demasiados taninos. Así fue que decidí poner mi propia bodega de vinos orgánicos con características francesas en su elaboración y de partidas limitadas”, cuenta.

Con un crecimiento anual del 30 por ciento, Lalalá comenzó en el 2017 con un Malbec que se duplicaba en costo y en tiempo de producción, pero ganaba en prestigio al no tener “pesticidas, herbicidas, ni fertilizantes en ningún punto de la cadena”, explica la propia Ciacera en modo vendedora.

Pioneras. Una de las primeras enólogas que se hicieron un lugar en el universo de los viñedos fue Susana Balbo. Graduada con honores en el año 1981, hoy es una eminencia de la industria. Tuvo su paso fugaz por la política pero regresó al rubro para incursionar en lo que mejor sabe hacer, vinos de calidad, reconocidos en toda la región.

Otra referente que pavimentó el camino para la nueva generación fue Estela Perinetti, quien primero se recibió de ingeniera agrónoma y luego hizo la especialización en enología. Sexta generación de vitivinicultores, actualmente lidera su propio proyecto llamado Las Estelas. “Cuando me recibí, hace aproximadamente 25 años, casi no había participación de las mujeres en los cargos más altos de las empresas vineras, te miraban mal y desconfiaban. Todo logro de una mujer era subestimado o viciado por supuestos atajos machistas. Fue muy difícil hacerse un lugar. Yo, sabiendo hablar tres idiomas, con registro para conducir y siendo ingeniera agrónoma, perdía trabajos con enólogos que no sabían ni siquiera manejar”.

Las estadísticas marcan que la Argentina figura entre los diez principales mercados de vino a nivel global. Y en términos de producción, se ubica en el séptimo escalón como productor mundial y segundo del continente, por detrás de Chile. Pero esta reversión del negocio, donde se destaca el refinamiento, tiene que ver con la incursión de la mujer en las altas esferas de elaboración y mando. Explica Perinetti: “En los últimos años, Argentina pasó de hacer mucho volumen y poca calidad, a producir muchos vinos de alta calidad en menor volumen. Y se debe a que la presencia del enólogo tomó mayor preponderancia, sobre todo por la inclusión de la mujer en el área”.

Con respecto a productos premium, Ciacera reconoce: “Hacer vinos de calidad y poca rentabilidad es todo un riesgo. Pero tuvimos mucha repercusión y por eso ampliamos. Hoy la estrella de nuestra producción es la sepa criolla, única orgánica certificada del país”.

Expertas. “El vino está muy vinculado a las raíces y las emociones, por eso es que está envuelto en una magia muy especial que viene desde tiempos muy remotos. Los enólogos sólo interpretamos esa energía, en base a determinadas uvas, y la transformamos en un vino que será testigo de algún momento inolvidable”, explica Victoria Brond, reconocida enóloga de la bodega mendocina Alpamanta.

En el 2014, un Malbec de la bodega Cobos, realizado por la enóloga Andrea Marchiori junto a su colega, socio y marido Luis Barraud, obtuvo 100 puntos, máxima calificación -e inusual- para un vino nacional. Hasta ese momento los mejores puntajes promediaban los 90 puntos. En la actualidad, ese vino galardonado cuesta un poco más de1 millón de pesos. Tras semejante logro, la dupla enóloga vendió en el 2016 su participación de Viña Cobos para lanzar su propia marca Marchiori-Barraud.

Las mujeres están pisando fuerte en el rubro. Salud.

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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