Un grupo numeroso de jóvenes y adolescentes atacó durante la madrugada del lunes 2 de noviembre a trabajadoras sexuales trans y travestis que se encontraban en los Bosques de Palermo. La agresión, registrada por los propios atacantes y difundida en redes sociales con insultos y burlas transfóbicas, dejó al menos seis mujeres heridas y abrió una investigación judicial. El episodio generó un fuerte repudio de organizaciones de diversidad sexual y volvió a poner en discusión la violencia contra la comunidad trans y la responsabilidad de los discursos que promueven la discriminación.
Rastreos de redes vincularon la convocatoria con cuentas y sectores libertarios, aunque la pertenencia política de todos los agresores no está acreditada judicialmente. Las primeras reconstrucciones también los identificaron con grupos de jóvenes que practican stunt bike, una modalidad de acrobacias en bicicleta. Entre los periodistas y dirigentes indignados que se refirieron al tema en su cuenta de redes sociales estuvieron la ex funcionaria Laura Alonso, el ex secretario de Cultura macrista Pablo Avelluto y el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. También Juan González, periodista de NOTICIAS y autor de "El Loco"y "Las Fuerzas del Cielo".

La secuencia comenzó durante la noche del domingo 1 de noviembre y se extendió hasta la madrugada del lunes 2, en las inmediaciones de la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, cerca del Lago de Regatas. De acuerdo con las reconstrucciones periodísticas, los jóvenes habían participado de una convocatoria de ciclistas que se reunieron para realizar una bicicleteada nocturna por Halloween.
Sin embargo, parte del grupo se apartó del recorrido previsto y se dirigió hacia el sector de los Bosques de Palermo donde las mujeres trans y travestis suelen permanecer para trabajar. Allí comenzaron las provocaciones, los insultos y el hostigamiento, que terminaron en una agresión física. La dimensión del ataque quedó expuesta a partir de los videos que los propios participantes grabaron y posteriormente difundieron en Instagram y TikTok.
En las imágenes se observa a jóvenes que persiguen a las trabajadoras sexuales, las insultan y las golpean con distintos elementos. Según los testimonios y las filmaciones difundidas, utilizaron palos, piedras, conos de tránsito, escobas, alambres, cubiertas de bicicletas y hasta ramas arrancadas de árboles. Las publicaciones fueron acompañadas por expresiones discriminatorias como “A correr a los trabas”, además de emojis de risas y comentarios en los que algunos de los supuestos participantes se jactaban de haber intervenido en la agresión. Incluso, uno de los jóvenes publicó una historia en la que decía: “Me dicen el matatrabas”. La exhibición de la violencia como si se tratara de una broma o una hazaña fue uno de los aspectos que más indignación provocó.
Las consecuencias físicas fueron graves. Al menos seis trabajadoras sexuales trans resultaron heridas y una de ellas sufrió un corte de consideración en una oreja, con riesgo de perderla, según los primeros reportes. Las víctimas también denunciaron golpes, patadas, lesiones provocadas con objetos contundentes y persecuciones. Durante el enfrentamiento, una de las trabajadoras golpeó con una linga de bicicleta a un adolescente de 14 años que participaba de la agresión. El chico, oriundo de Berazategui, fue trasladado por el SAME al Hospital Fernández, donde recibió atención por un corte superficial y un traumatismo craneoencefálico considerado leve. Ese episodio motivó la intervención inicial de la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal porteño.

Una de las voces más contundentes fue la de Gabriela López, una mujer trans jujeña de casi 50 años que trabaja en la zona y que relató a TN que las agresiones no comenzaron con este episodio. “No es la primera vez que nos atacan estos chicos... es la tercera vez que aparecen. No sé quién los organiza”, explicó. Según su testimonio, los hostigamientos se repitieron durante el último año y consistieron en insultos, persecuciones y ataques con objetos arrojados desde autos, motos y bicicletas. “Van exclusivamente a agredir. Pasan en auto, moto o bici, burlándose e insultando, de caza como si fuera a un zoológico o a un safari”, describió. También contó que las trabajadoras mantienen un grupo de WhatsApp para alertarse sobre posibles ataques y organizar sus turnos y lugares de trabajo. “Vivimos de esto y del día a día, tenemos que pagar los alquileres”, explicó, al poner el foco en la vulnerabilidad económica que atraviesa al colectivo.
La situación expuso, además, las condiciones de precariedad y desprotección en las que trabajan muchas mujeres trans y travestis. Gabriela explicó que varias dependen de la prostitución para subsistir y que no cuentan con otras fuentes de ingresos estables. “Nosotras necesitamos trabajar porque no tenemos un trabajo fijo, dependemos de la prostitución”, sostuvo. También recordó que sufrió discriminación y violencia desde su adolescencia, y reclamó que las agresiones no sean minimizadas por tratarse de mujeres trans. “Yo no tengo vergüenza de ser lo que soy, ni miedo de denunciar lo que estamos viviendo”, afirmó.

La posible planificación previa del ataque es uno de los puntos centrales de la investigación periodística y judicial. El diario La Nación identificó al menos seis cuentas de Instagram que habrían intervenido en la organización de la bicicleteada: @candehg_, @tizisst10, @ssantuu._, @047.ianmateo, @quilmes.grau y @joni_sst. Según esa reconstrucción, un día antes del encuentro se había publicado un video titulado “La noche más esperada del año”, en el que aparecían jóvenes disfrazados para Halloween y circulando en bicicleta, con un audio de la película La Purga, que aludía a una “noche de depuración”. L
En paralelo, el colectivo Quilmes al Grau, vinculado a la práctica del ciclismo urbano, publicó un comunicado para despegarse de los hechos. La organización sostuvo que el recorrido previsto no incluía ingresar en el sector donde se encontraban las trabajadoras sexuales y que un grupo de personas ajenas a la convocatoria habría desviado a parte de los participantes. También expresó su repudio a las agresiones. Uno de los convocantes, identificado como Mariano, pidió disculpas en nombre de la comunidad del stunt bike y afirmó que se habían reunido más de 300 personas, pero que las conductas violentas habían sido protagonizadas por un grupo reducido, de aproximadamente diez.
El componente político del episodio también generó controversia. Una investigación publicada por Página/12, a partir del rastreo de cuentas digitales realizado por la politóloga Gabriela Ivy, vinculó la preparación de la agresión con grupos libertarios y describió el episodio como una acción premeditada desde ese espacio. Esa conexión alimentó el debate sobre la circulación de discursos transfóbicos en redes y su posible relación con prácticas de hostigamiento contra la comunidad LGBT+.
Dirigentes de distintos espacios vincularon el ataque con la expansión de los discursos de odio y recordaron las declaraciones que Javier Milei había realizado contra la comunidad LGBT+ durante el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2025. Horacio Rodríguez Larreta compartió un fragmento de aquella intervención presidencial y escribió: “Los discursos de odio solo generan más odio”. También hubo reacciones de figuras del espectáculo. Lali Espósito cuestionó la atención que algunos medios le habían dedicado a otras polémicas y escribió que veía a ciertos sectores más indignados “con el tamaño de una torta de casamiento” que con que “50 pibes salgan a la calle a cazar travestis”. María Becerra y Emilia Mernes también expresaron su repudio, en medio de una ola de mensajes de organizaciones y referentes de la diversidad sexual que reclamaron identificar a los responsables y evitar que las imágenes de la agresión quedaran reducidas a un contenido viral más.















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