Jueves 21 de octubre, 2021

SOCIEDAD | 18-09-2021 14:11

Medios y política, a los pies de L-Gante

El cantante es furor desde que lo mencionó CFK. Llegó a la TV en plena campaña y se arrima de costado a la política.

“Cumbia 420 pa’ los negros” es la marca de L-Gante. Elián Valenzuela (21) rapea en jerga villera y habla sobre marihuana, fiestas clandestinas y valores del barrio. Explotó primero en redes, entre el público joven, por su música y sobre todo su perfil carismático y humilde. Compartió su cotidianidad mientras daba el salto desde General Rodríguez a la fama internacional, y en plena cuarentena salió de gira a México y España: su primer viaje en avión, su primera vez fuera del país. Cuando ya sonaba en todas las radios, la vicepresidenta lo nombró en un acto llamándolo "Elegant". Desde entonces L-Gante fue la nota obligada de los periodistas de política y de vuelta a Argentina se paseó, agradecido y respetuoso, por todos los canales de TV. Habló de oportunidades, trabajo, drogas y educación. “Cátedra L-Gante” para todos, a días de las PASO.

Soltura. La historia de Elián es argentina, conurbana y de superación. Renunció a una fábrica de plásticos para apostar todo a su música, en plena cuarentena salió a vender barbijos y con eso financió el videoclip que lo hizo explotar en redes. En el discurso mediatizado, historias como esta suelen transformarse en ejemplo de vida. Quizá por eso es que su figura, que en otros tiempos hubiese quedado solo ligada a la cumbia villera (denostada por sus eternos críticos), se haya ultra-popularizado. Lo sigue un público de todos los estratos sociales, que empatiza con sus orígenes y su sueño cumplido. CFK destacó que grabó su tema “L-Gante RKT” con una netbook de Conectar Igualdad y un micrófono de 1.000 pesos. Era cierto a medias: él ya había dejado la escuela cuando trocó o compró -no se acuerda- la computadora por Facebook. Aún así, valoró la mención de la ex presidenta y definió con simpleza: “Fue un reconocimiento del logro mío con lo que obsequiaba ella”.

L-Gante con Feinmann.

“Hay gente que tiene otra imagen sobre usted estando frente a un joven como yo”, le confesó cara a cara a Eduardo Feinmann. "Yo sé que no nos conocíamos y que si charlábamos me iba a caer bien. Para mí es un gusto estar acá”, dijo ante el periodista más anti-marihuana de todos. Y fue mutuo. También “encantado” de visitar Showmatch, se abrazó con Marcelo Tinelli y cantaron juntos su versión pegadiza del abecedario. El “a-b-c-d-eee” surgió a pedido de las mamás de sus fans más chicos: le escribían entre divertidas e indignadas, preguntándole cómo podía ser que sus hijos supieran sus letras enteras y no algo tan básico como el alfabeto. Entonces lo pensó “como una herramienta” educativa, y como muchos de sus ritmos, se viralizó.

Imán político. María Eugenia Vidal contó que empezó a escucharlo después de la recomendación de CFK. Y él opinó sobre sus dichos del cannabis, Palermo y las villas: “Para mí está de más la ubicación, un narco puede estar en cualquier lado. El problema que por ahí ella está planteando, y no sabe cómo decirlo, es que te podés fumar un porro, pero el problema es el tráfico”. La candidata de Juntos lo cruzó afuera de un canal y le agradeció la corrección: “Era eso lo que quería decir”. Hubo políticos que lo imitaron en sus spots y él mismo se tomó el atrevimiento de preguntar en la mesa de Juana Viale, con Florencio Randazzo presente, qué pensaban los invitados sobre la legalización de la marihuana. Antes de empezar su plato en el histórico programa pidió disculpas: "¿Con qué cubierto empiezo acá?”. Honesto, simple, real. Perlas así a L-Gante le sobran. “¿De qué tengo cara, Marcelo? No me chamuyes, ¿vos decís que tengo cara de tranquilo?”, lo inquirió a Tinelli. “De pibe muy tranquilo”, ratificó el conductor con algún rastro de incomodidad. “Ah, bueno. Quería saberlo”. 

L-Gante con Marcelo Tinelli.

Aunque Viviana Canosa prácticamente lo acusó de haber robado su famosa netbook, L-Gante no picó ni se dejó encasillar en el lugar de “pibe chorro” que explícita o implícitamente, varios le propusieron. Como si hiciera falta, Elián repetía: “Conmigo se puede hablar de todo”. Incluso de sus letras que, como las de tantos otros artistas de otros géneros, suelen abordar el clásico y un poco trillado binomio mujeres/drogas. 

Frente a la crítica aleccionadora sobre sus referencias a la violencia o las armas -“La realidad que viví”, dice él-, es útil hacer memoria: este tipo de señalamientos están presentes desede hace décadas, y en numerosas oportunidades los medios llamaron “instigadores” a los raperos y cumbieros de los barrios más castigados de la periferia bonaerense. Elián sorteó con habilidad ese terreno minado y opinó igual: “La educación no sabe para dónde ir”; “la gente del interior del país siente que tiene menos oportunidades”; “no está bien que haya problemas de inflación y regalen plata, puedo necesitarla pero no quiero que me la regalen”. 

En la previa de las PASO una multitud lo acompañó a votar: se había equivocado de escuela, y lo siguieron por varias cuadras -incluso móviles de TV- para conocer su opinión. Él, envalentonado, contó que piensa reunirse con Alberto y Cristina y aventuró sobre su futuro: “Tomaría un tiempo un cargo pero si algún día la gente me lo llega a hacer saber. Yo no quiero hacer política. Lo vengo haciendo por empatía y nadie lo ve, no sale en ningún lado y está bien que sea así, porque el barrio sabe qué es lo importante”.

Un pibe que construye su nueva casa en el predio donde creció con su mamá y hermanos. Que organiza con amigos ollas populares y jornadas solidarias bajo el lema “el barrio con el barrio, siempre”. Y cuya historia a muchos les sirvió como plataforma para proponer supuestas reformas políticas. En la antesala de las PASO y con unos spots a puro “cringe”, L-Gante fue de lo más auténtico en esta campaña berreta. Se sumaron todos los que pudieron. 

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Mariana Sidoti Gigli

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