El fin de semana se desató una polémica en X que terminó exponiendo al periodista Pablo Duggan frente a Sergio Kun Agüero. Todo empezó cuando Duggan se hizo eco de un mensaje que circulaba en la red social atribuido a la cuenta del exdelantero, con un contenido de tono escandaloso y de corte racista. El problema: el mensaje era falso, generado con inteligencia artificial.
Sin verificar la información, Duggan lo replicó con un comentario lapidario: "Lo único que le faltaba al Kun, ser racista". La publicación se viralizó rápidamente y llegó a oídos del propio Agüero, quien respondió con una mezcla de calma y contundencia: "Acabo de ver esto. Sé cuál es tu trabajo pero, por favor, primero al menos chequea. Qué extraño que te dejes engañar por la IA. Gracias".

Ante la respuesta y la confirmación de que el contenido era falso, Duggan borró la publicación y salió a aclarar públicamente su error: "Compartí por acá una fake news sin saberlo sobre @aguerosergiokun. Al saber que era IA lo borré. Ojalá todos hagan lo mismo y no difundan cosas que no son ciertas". Y agregó: "Puede pasar, lo importante es borrar el contenido falso".
El episodio volvió a poner sobre la mesa el problema de la desinformación generada por inteligencia artificial y la velocidad con que los medios y periodistas replican contenido sin verificar su origen, incluso cuando se trata de acusaciones graves contra figuras públicas.
No es la primera vez que un periodista cae en una trampa de este tipo. La proliferación de herramientas de IA capaces de generar textos, imágenes y hasta capturas de pantalla indistinguibles de las reales convierte la verificación en un paso ineludible antes de publicar. En ese sentido, el cruce con Agüero funcionó como un recordatorio público: la velocidad de las redes no puede ir por delante del chequeo básico.














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