Jueves 13 de mayo, 2021

SOCIEDAD | 23-04-2021 10:58

Santi Maratea: el influencer solidario que recauda millones de dólares

Surgió en las redes, y pasó de ser casi cancelado a juntar sumas gigantescas en beneficio de causas nobles.

En 2015 perdió tres dientes porque se estampó contra el piso mientras andaba en patines por Miami. Santiago Maratea (26) había llegado a esa ciudad gracias a una vaquita virtual entre sus seguidores, con el objetivo de conocer a su ídola, Ellen DeGeneres. La caída le salió cara: una operación para incrustarle tres dientes de mentira y el labio y la encía cocidos. Se quedó sin plata ni alojamiento.

La odisea alimentaba la trama en sus redes sociales y miles asistían al minuto a minuto de este pibe de voz ronca que por su tono y parecido físico era como un Mario Pergolini con treinta años menos (más tarde, en 2019, hizo “Generación Perdida”, en Vorterix, la radio de Pergolini). La saga “conociendo a Ellen” incluyó que le robaran la cámara, el trípode y una botella de fernet, colarse en los estudios Warner y que lo arrestara la policía. No pudo ver a DeGeneres pero se paseó por su estudio y se sentó en el sillón de los invitados.

Ni bien llegó a Ezeiza, fue a un canal de TV a mostrar su jet lag y relatar la aventura. Santi Maratea empezaba a asomar a la masividad. Vendría la convocatoria para estar en teatro y la amplificación de sí mismo en plataformas con millones de ojos (y muchas marcas) avalándolo. Del desparpajo del que quiere ser famoso desde siempre a la construcción de una imagen pública que viene convirtiéndolo en protector de causas justas y urgentes, un San Expedito 2.0.

Santi Maratea, el rey mago

El papá de Emmita Gamarra, la beba que sufre atrofia muscular espinal y por la que se hizo una campaña para juntar 2,1 millones de dólares, lo considera un ángel. Lo explica fácil: la familia empezó la recaudación en diciembre y hasta que Maratea se sumó a la movida, tenían solo un cuarto de lo que necesitaban. Bastó que el influencer se pusiera la camiseta, para juntar el total.

Maratea asumió el primer desafío solidario en la adolescencia, cuando se le ocurrió pedirles alfajores a los kiosqueros para regalar por la calle y subir a YouTube los videos de la entrega nombrando al negocio. De las golosinas, pasó a pañuelos, zapatos y dinero que salía de juntadas comunitarias. En febrero de este año, recaudó 3 millones de pesos que se tradujeron en dos camionetas para la comunidad wichi de Salta.

Todo comenzó, según dijo, queriendo ayudar a su amigo Omar, un wichi que estudia Derecho en Buenos Aires, que le contó las necesidades de su gente. Como Maratea trabajaba con Chevrolet, rompió el contrato para evitar la sospecha de que fuera una movida marketinera y juntó el dinero con el que compró un vehículo y, no obstante su desvinculación, Chevrolet donó otro. Al llegar a Misión Chaqueña, en Salta, parte de la comunidad le reclamó por qué le entregaba todo a Omar y terminaron sacándolo con la policía.

El 8 de marzo se propuso ayudar a la organización “Madres Víctimas de Trata”. Juntó 8 millones de pesos y así pudieron comprar la casa que antes alquilaban y de donde estaban por ser desalojadas.

Turbulencias

La pandemia 2020 hizo de los “vivos en IG” un género y Maratea empezó a asociar su imagen con la de Lizardo Ponce, Martín “La Farona” Cirio y Yanina Latorre, entre otros. En septiembre, llevado por su deseo de “ser artista”, intervino la colección completa del libro Harry Potter: reemplazó cada “Harry” por la palabra “Concha” y subastó su “obra”. “Quería generar cierta controversia y que la palabra ‘artista’ y ‘Santi Maratea’ estén pegadas un par de días”, confesó. Fue un modo de “hacer enojar” a la red y promocionarse.

Tras cartón, participó de “Hashtag en vivo”, un streaming producido por “El Chato” Prada y Federico Hoppe, con el que terminó de morder el pasto y perder a más de 30 mil seguidores. “El hater cree que te odia genuinamente pero en realidad está siendo controlado por vos”, retruca. Tras la “cancelación” por apología de la pedofilia de La Faraona, él se autoincriminó y sacó a la luz algunos tuits misóginos suyos de 2013: “Les dejo mis tuits así me pueden cancelar rápido”.

Tras la revolcada en el barro, Maratea eliminó todo su contenido anterior y arrancaron las movidas solidarias. Una de sus máximas es: “Si querés que la gente te ame muy intensamente, primero hacé que te odien todos y después que te amen algunos”. Maestro del poder de los algoritmos, Santi Maratea es autor, actor y director de sí mismo.

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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