Viernes 23 de abril, 2021

SOCIEDAD | 09-02-2021 10:34

Sergio Michnowicz, el guardián de la memoria de José Luis Cabezas

El periodista de Pinamar desde hace 24 años que encabeza en esa ciudad el reclamo de justicia por el fotógrafo asesinado.

Sergio Michnowicz apenas pasa del metro setenta. Por eso se tiene que poner en puntas de pie para girar la cabeza de un lado para el otro. Pasa los ojos por todos los presentes en la primera fila, reservada para periodistas, pero no hay caso. Después de un par de vueltas más se rinde, y acepta que no hay señales del fotógrafo ni del cronista de NOTICIAS. A Michnowicz le llama la atención: ya compartió cinco o seis temporadas con ambos y sabe que no son de perderse eventos como el que está sucediendo. De cualquier manera, Roberto Giordano, sobre el escenario, no para de anunciar modelos a los gritos y el trabajo lo apremia. Se olvida de que quería saludar a José Luis Cabezas y continúa con su cobertura. Es la noche del 25 de enero de 1997 y la vida de Sergio, de los que lo rodean, de Pinamar, su ciudad, y del país entero está por cambiar para siempre.

Del momento, poco después del desfile, en que se enteró del brutal asesinato pasaron exactamente 24 años. Michnowicz recuerda la situación, la trompada del shock inicial, la bronca, el miedo, el dolor, y esta vez sí lo encuentra a Cabezas, que le devuelve la mirada en blanco y negro, quizás sospechando que todavía le debe aquel saludo. El fotógrafo está sobre el monolito en la entrada de Pinamar, bajo un epígrafe en donde pide que no lo olviden, la misma placa que Michnowicz, casi dos décadas y media atrás, presionó para poner. El verbo no es exagerado: en aquel trágico verano de 1997 la mitad más uno de la ciudad costera, y casi todo el círculo rojo local empezando por el intendente, tomó el asesinato a Cabezas como si fuera una mugre para esconder bajo la alfombra, algo que era mejor dejar atrás y no mencionar jamás en voz alta.

Sergio Michnowicz, el guardián de la memoria de Cabezas

Es que Pinamar, hasta aquel 25 de enero, era radicalmente distinta. La Ferrari roja de Menem, los balnearios repletos con la primera plana de la política local, las presentaciones de Jean-Claude Van Damme y Ornella Muti, y la plata dulce eran las postales típicas de todos los veranos. Sobre eso se asomaba el imperio, y la falta de preguntas sobre su procedencia, de Alfredo Yabrán, que para 1997 tenía, por lo menos, 20 millones de dólares invertidos en la ciudad entre el golf, un megahotel y cientos de empleados, mientras que prometía que al año siguiente iba a comenzar a construir un puerto, que llevaría a la ciudad a ser la Miami de este rincón del continente. En esta parte de la costa atlántica venía, en orden de importancia, Yabrán y después Dios.

Por eso cuando Michnowicz, en la tarde del 26 de enero, encabezó la primera marcha para pedir justicia por Cabezas se sorprendió de que la convocatoria que enfilaba hacia la comisaría -en donde estaban Alberto “La Liebre” Gómez y Aníbal Luna pretendiendo que eran dos policías más y no los cobardes que liberaron la zona para que asesinen al fotógrafo- llenaba las calles de la avenida Bunge. Fue una postal que luego no se repitió: durante la temporada el periodista, junto con un centenar de personas y turistas, realizó marchas todos los días, pero para el invierno apenas quedaban una decena de personas que cada 25 se juntaban en donde ahora está el monolito. Además, a medida que el caso crecía y la participación de Yabrán empezaba a quedar clara, las “sugerencias”, como las recuerda ahora, para que dejen el tema iban en crescendo. Luces que se apagaban, insultos al pasar de los vecinos o directamente amenazas de personas relacionadas a la intendencia, que comandaba Blas Altieri –que hasta el día que murió, en el 2018, defendió a capa y espada a Yabrán-, era el precio a pagar por pedir que no se olviden de Cabezas dentro de Pinamar.

Pero el periodista, que en el 2019 fue premiado por unanimidad en el Consejo Deliberante de la ciudad por su trayectoria, las superó, y desde hace 24 años que encabeza cada una de las marchas y de los actos que se hacen en esta ciudad para recordar al fotógrafo.

Noticias: ¿Cómo cambió Pinamar, y su vida, desde el asesinato de Cabezas?

Sergio Michnowicz: Un antes y un después. Nos mostró una cara de nuestra sociedad que la teníamos escondida. Vivíamos en un glamour que era una mentira y nos gustaba a todos. Pero cuando fue lo de José Luis supimos que clase de personas venían a Pinamar: al día siguiente al asesinato se fueron todos los políticos, como ratas abandonando el barco.

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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