En un pequeño taller de Córdoba, las religiosas de la Congregación Hijas de San José trabajan contrarreloj para completar un encargo excepcional: producir 400.000 hostias antes de la llegada del papa León XIV a la Argentina, prevista para el 8 de noviembre. Un video mostró por primera vez el proceso artesanal que se esconde detrás de las obleas destinadas a las misas papales. El control es manual.
La receta es austera: harina cuatro ceros y agua. No lleva levadura, sal, azúcar ni aditivos. La mezcla se bate hasta obtener una consistencia cremosa y sin grumos, parecida a la masa de los panqueques. Luego, un cucharón se vuelca sobre planchas especiales cuyos grabados señalan el tamaño de las hostias grandes y pequeñas.
La cocción dura exactamente un minuto. De las planchas salen láminas finas que deben estacionarse antes de ser cortadas. Ese reposo evita que se sequen demasiado y se quiebren al pasar por las máquinas. Las religiosas también las humectan levemente hasta alcanzar el punto adecuado.
Después comienza el corte. Las máquinas troquelan cada oblea y el excedente se retira con tijera para impedir que las piezas se adhieran cuando son apiladas. El último control sigue siendo manual: hay que separar las que quedaron quemadas, rotas o deformadas.
El taller cuenta además con una máquina vibratoria. Las hostias recién cortadas se colocan sobre la superficie y, con el movimiento, las piezas enteras ruedan hacia un recipiente. Las defectuosas quedan apartadas. Las seleccionadas son empaquetadas para su distribución.
La congregación prepara también una línea especial para personas celíacas, elaborada con otra harina y en una máquina exclusiva, que se limpia y desinfecta para evitar contaminación cruzada. Para la celebración del Pontífice fabricarán una hostia de mayor tamaño, con un crucifijo grabado, que pueda verse cuando León XIV la eleve durante la consagración.
La hermana Mónica coordina el operativo junto con un equipo reducido. Cuando le preguntaron si podían asumir semejante cantidad, pidió tiempo, fue a la capilla y rezó: “Multiplicá los panes. Nosotros decimos que sí y vos hacés el resto”. Ahora confía en llegar a la meta.
León XIV permanecerá en el país hasta el 11 de noviembre. La agenda contempla celebraciones multitudinarias en Palermo, Córdoba y Luján, además de encuentros institucionales y religiosos. La producción cordobesa abastecerá las ceremonias de una visita histórica: será la primera de un Papa a la Argentina en casi cuarenta años.














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