Lunes 25 de mayo, 2020

MUNDO | 27-03-2020 20:44

Francisco: ¿un Papa feminista?

En vísperas de un nuevo debate pro aborto en Argentina, Francisco desde el Vaticano saca a relucir su faceta empoderadora de mujeres.

Francisco es devoto de “Mama Antula”, como llamaban en la provincia de Santiago del Estero a María Antonia de Paz y Figueroa, continuadora de la Compañía de Jesús tras ser echados de América Latina, la orden a la que pertenece Jorge Bergoglio. A sus 15 años, en 1745, Mama Antula adoptó el hábito de jesuita y tras la expulsión de los seguidores de Ignacio de Loyola, caminó  hasta la Ciudad de Buenos Aires para instalar la Casa de Ejercicios Espirituales. Protectora de madres solteras, víctimas de la violencia o de la trata, fue beatificada por Francisco en 2016. Una de las tantas heroínas católicas que el Sumo Pontífice enumera cuando se le cuestiona el rol de las mujeres en la Iglesia. 

Sus mujeres. Bergoglio destaca los vínculos femeninos en su vida. “Mi abuela Rosa fue muy importante en la trasmisión de la fe", decía en un reportaje. También pesa la figira de Esther Balestrino de
Careaga, la primera Madre de Plaza de Mayo, secuestrada por la dictadura militar. "Me enseñó a trabajar", dice Francisco: fue su jefa a los 17 años en un laboratorio de química, y además lo inició "en el conocimiento de la política", según afirmó Bergoglio siendo testigo en un juicio oral sobre delitos de lesa humanidad en el año 2010.

Como cardenal tendría otra amiga de fuerte personalidad y sin cánones eclesiales: Clelia Luro, esposa del entonces obispo Jerónimo Podestá, apartado de la iglesia en la década del '60 por enamorarse. Con ella mantuvo una amistad tan importante que durante una década la llamaba por teléfono cada domingo. 

Las mujeres también rodearon a Bergoglio durante su paso por  el arzobispado porteño. Ofelia, su secretaria personal, a la que luego se acopló Elsa, quien hoy sigue siendo secretaria de su sucesor, Mario Poli. María Luisa Morani, ex responsable del archivo, sigue siendo amiga íntima del Papa: la llama seguido desde Roma, le manda chocolates de regalo y hasta la convocó en Santa Marta. 

Por fuera de la iglesia, su amiga más conocida es la primer defensora del pueblo porteña, Alicia Oliveira, jueza con fallos importantes en derechos humanos durante la Dictadura Militar. 

En el mundo mediático resalta Alicia Barrios, a quien hoy sigue recibiendo junto a su esposo, el ex juez, Hernán Bernasconi, y a quien ha dado reportajes para Televisa. Otra es Valentina Alazraki, quien expuso por media hora en una cumbre de obispos de todos el mundo sobre la protección de los menores en la iglesia.

En la Iglesia. El Papa Francisco sostiene en Evangelii Gaudium, su primer documento dirigido a los religiosos y laicos, que es "necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la iglesia" y agregó en una de sus homilías más íntimas, en la capilla de la residencia comunitaria Santa Marta, que "lo importante es que iglesia sea mujer" porque sin esa dimensión "se convierte en una iglesia triste de solterones". 

A lo largo de sus siete años de pontificado (se cumplieron hace una semana), como ningún otro Papa antes instaló en el Vaticano el debate y la lucha contra la trata de personas, la explotación sexual callejera y el trabajo forzoso en distintas actividades de la economía. Hace pocos días, apoyó Bergoglio la campaña de "supermonjas", una red de religiosas que hace una década vienen trabajando en la prevención y la protección frente a los traficantes, impulsando la rehabilitación de sobrevivientes de la trata de personas. 

El debate revalorizó -apenas iniciado su pontificado- la Academia de Ciencias y Ciencias Sociales, donde una de las más activas disertantes fue Gabriella Marino, quien encabezó hace meses el coloquio de Juezas y Fiscalas de América y África contra la trata de personas. 

También convocó al Vaticano a María Líz Zerviño, coordinadora del Equipo No a la Trata en Argentina, que hoy es presidente la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas (Umofc).

Contra el dogma imperante en Roma, Bergoglio impulsó la figura de la mujer en el primer Sínodo de obispo sobre Amazonía, el “congreso para los no creyentes”, con mayor presencia de mujeres: Patricia
Gualinga, líder indígena de
Sarayaku, en Ecuador, fue una de las voceras elegidas por el Papa. 

Francisco festeja también que sea una mujer, la italiana Francesca Di Giovanni, la segunda vicecanciller del Vaticano. Lo mismo que la gobernanza vaticana, a cargo de la italiana Claudia Ciocca, directora de la sección Control y Vigilancia. Barbara Jatta está a cargo de los Museos Vaticanos, y la brasileña, Cristiane Murray, sucesora de la española Paloma García Ovejero, al frente de Dicasterio de Comunicación. También ocupan roles centrales en los ministerios vaticanos Gabriella Gambino y Linda Ghisoni,  subsecretarias de “Vida” y “Fieles Laicos” respectivamente. Los voceros del Papa destacan que la planta de trabajadoras en el Estado Vaticano se duplicó desde la llegada de Francisco: hoy alcanza a más del 21 por ciento del total de los trabajadores.

El último guiño “feminista” del Papa fue aceptar la primer embajadora por Argentina en el Vaticano, María Fernanda Silva. Un puente en tiempos de enojos eclesiásticos por el respaldo presidencial a la ley del aborto. 

por Lucas Schaerer

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