Wednesday 12 de June, 2024

SALUD | 17-08-2023 11:56

Cinco claves para dormir en tiempo de crisis

La dificultad para conciliar el sueño es algo que se puede superar teniendo en cuenta la demanda del cuerpo y la mente.

Muchos factores pueden interferir el sueño, desde el estrés laboral, la situación económica, las inestabilidades del país, las responsabilidades familiares y hasta distintas enfermedades, entre otros problemas. Pero si esto sucede a menudo, la imposibilidad de dormir, o hacerlo mal, puede afectar la salud y hacer que sea difícil sobrellevar el día. Por ese motivo, médicos y especialistas han llevado distintas investigaciones para regular el momento de conciliar el descanso.

La primera recomendación es respirar lenta y profundamente. Distintas investigaciones descubrieron que a veces la imposibilidad de conciliar el sueño se debe un pequeño grupo de células en lo profundo del cerebro, llamado colectivamente locus coeruleus. Cuando la mente está acelerada, es el locus coeruleus el que está activo, rociando una hormona llamada noradrenalina. Simplemente reduciendo la velocidad de la respiración se puede bajar el ritmo de la función cerebral.

Claves para dormir

También los investigadores reportaron que ver la luz de la mañana tiene una mayor influencia en nuestro reloj biológico que la hora a la que se acuesta. Cuando la señal llega al ojo, excita los receptores en la parte posterior que detectan la emisión solar y envían señales a una región del cerebro llamada núcleo supraquiasmático, indicando al cuerpo que el día ha comenzado. Pasado las doce horas de ese acontecimiento, la melatonina comience a subir, preparando al cuerpo para un descanso profundo.

Utilizar la cama solo en los momentos que el cuerpo exige dormir es una de las mayores claves. La idea básica es que no se debe luchar para quedarse dormido si el cuerpo y la mente no están preparados. En caso contrario, se forja una asociación que torna la cama como un espacio de actividad cotidiana y deja de ser un lugar para conciliar el sueño.

La dificultad para dormir es algo que se puede superar teniendo en cuenta la demanda del cuerpo y la mente.

Está demostrado que cualquier baño o una ducha tibia antes de acostarse puede ayudar a conciliar el sueño más rápido. Al calentar partes del cuerpo, especialmente manos y pies, los vasos sanguíneos especiales que irradian calor comienzan a dilatarse. Esto empuja más sangre hacia la superficie de la piel, lo que ayuda a acelerar la pérdida de calor, de modo que la temperatura central desciende, y esto actúa como una señal para dormir.

Finalmente, se aconseja no estar pendiente de los horarios. Los adultos tienden a necesitar alrededor de 7 a 9 horas por noche, pero eso es un promedio. A algunas personas les va perfectamente bien con menos y otras pueden necesitar un poco más. También cambia a lo largo de nuestras vidas.

 

 

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