Viernes 27 de mayo, 2022

MúSICA | 27-10-2021 15:51

El regreso de un autor profesional

Paz Martínez volvió a actuar después de 20 meses. Lo hizo por streaming desde El Templo de Colegiales.

* * * 1/2 Suele decirse que la música clásica es de los compositores y la popular de los intérpretes. Así ordenamos en general nuestros discos. Y así anuncian muchas veces los temas los locutores presurosos o desinformados, aún cuando quien canta no sea el autor de lo que se escucha. Claro que hay excepciones gloriosas, y las grandes duplas creativas en el tango y el folklore o los standards de Cole Porter, son muestras evidentes de que también en la música popular son a veces los autores los que dejan su marca más fuerte. Y por supuesto que existen los compositores profesionales de
canciones, que pueden ser cantantes y escribir para sí mismos pero que terminan distinguiéndose por su trabajo por encargo, para satisfacer a otros colegas, para el cine o para la televisión.

Compositores que son como guionistas fantasmas, que se ponen en la piel de historias ajenas y saben ser jóvenes, viejos, hombres, mujeres, folkloristas, baladistas, cuarteteros, boleristas o lo que sea necesario para producir desde allí.
En este tiempo, en nuestro país, es probable que no haya otro con el nivel de oficio y permanencia de Norberto Alfredo Gurvich, conocido como Paz Martínez. A lo mejor, a muchos les cueste nombrar diez de sus títulos; pero cualquiera podría cantarlos completos con solo escuchar las primeras notas. Porque sonaron mucho, porque las interpretan algunos de sus ídolos o porque abrían y cerraban su telenovela favorita.

Y alcanzaría con decir que este multipremiado tucumano de eterna sonrisa le dio repertorio a Armando Manzanero,
Paul Anka, Paloma San Basilio, Dyango, Madonna, Mercedes Sosa, María Martha Serra Lima, el Potro Rodrigo, Luciano Pereyra, Miranda, Valeria Lynch o Los Nocheros, por nombrar solamente a algunos.

Puesto en la piel de cantautor, nervioso después de 20 meses sin actuar, eligió El Templo del barrio de Colegiales para volver a ponerse frente a un micrófono. Piano, sintetizador, batería, percusión y la guitara de su hijo Mariano (también compositor y cantante) fueron la banda de apoyo para un concierto en el que no faltaron varias de sus piezas suyas más exitosas: “Mujer de nadie”, “Ámame en cámara lenta”, “Qué tiene tu boca”, “Entre la tierra y el cielo”, “Nadie me
conoce”, “Piensa en mí”, “Mamá, mamá”, “¿Y qué?”, “Una lágrima sobre el teléfono” (el momento más alto del show), “Amor pirata” (que dejó para el cierre), “Te propongo algo”, “Me das cada día más”.

Cantó además alguna de Manzanero y de Guarany y presentó un par de novedades propias. Y aunque varias de las piezas de esa lista pudieran haber tenido sus mejores versiones en otros cantantes o fueran conocidas en otros ámbitos, es maravilloso escucharlas de su boca, con su estilo austero y reconcentrado, con su sobriedad, a veces como maquetas en un ensayo apenas con sus manos al piano, y siempre con la naturalidad sin virtuosismo de quien cree profundamente en lo que dice.

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Ricardo Salton

Ricardo Salton

Periodista crítico de música.

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