Lunes 18 de enero, 2021

MúSICA | 05-01-2021 15:22

Un año sin ganadores

La música, como toda la industria del entretenimiento, sufrió un duro golpe por la pandemia. El streaming y algunos conciertos en vivo más recientes apenas lograron calmar los ánimos.

* Es extraño hacer un balance de un año tan particular. En tal caso, podemos considerar el golpe que significó el cierre para la industria del espectáculo. Es obvio que nadie ha podido, todavía, superar el sacudón y la resaca posconfinamiento se verá en rigor con el tiempo, en términos económicos, que sin duda han sido muy fuertes, pero también en lo artístico y aún en lo estético. Nadie ganó, aunque naturalmente, a menor espalda mayor sufrimiento. Y técnicos, productores, prenseros, artistas con convocatorias menores, músicos acompañantes y plomos, casi sin trabajo en toda la temporada y/o sin resto en sus arcas, padecieron especialmente la malaria.

Después de un par de meses de verano normales y poco agitados, como suele ser habitual, pasamos por la sorpresa inicial por la cuarentena y el freno absoluto a las primeras propuestas por streaming: recordemos, por caso, aquel megashow que protagonizaron grandes figuras del rock y el pop a beneficio de la OMS en el mes de abril –¿pasado remoto?– o el festejo, un par de meses después y también a beneficio, del cumpleaños de Ringo Starr. Repasando este 2020 único, nos encontramos con la suspensión o reprogramación de shows nacionales e internacionales; con extrañísimos festivales de tango, de rock, de jazz que fueron en rigor una sucesión de videos no siempre de alto nivel; con las expresiones hogareñas algo improvisadas como aquella “Noche de los balcones” promovida por el gobierno porteño; o con los centenares de audiovideos públicos o privados de los orígenes y los resultados más diversos y distribuidos gratuitamente. Llegaron luego los conciertos virtuales con entrada paga, “desde casa” o desde estudios personales, con el piano o la guitarra del artista convocante como único acompañamiento y la apoyatura comercial de plataformas preexistentes o no. Ya más recientemente, se habilitaron las pequeñas juntadas y los espectáculos con público, en formatos de “autoconcierto”, en extrañas burbujas para los asistentes, o al aire libre de veredas y patios con aforos muy limitados.

En ese durísimo marco, cada uno hizo lo que pudo. Algunos llegaron a mostrar cosas muy interesantes y a presentar discos nuevos. Y con la agenda dominada por los argentinos, se vieron cosas muy bellas como lo de Escalandrum con Elena Roger, las varias presentaciones del dúo Baglietto-Vitale, los conciertos de Pedro Aznar o varias de las muchas actuaciones de jazzeros criollos. Aunque todo fuera de consideración en tiempos regulares.

El futuro, con rebrotes, segundas olas y vacunas aún en proceso, se presenta incierto. La oferta en vivo para 2021 es por ahora escasísima. En tal caso, siguen ofreciéndose entradas para Pimpinela, Conociendo Rusia, Michel Bublé, “Gracias totales-Soda Stereo”, Toquinho-María Creuza, Kevin Johansen, Pat Metheny, Louis Tomlinson, A-Ha o Sergio Dalma, entre otros. Pero a esta altura, todos saben también que las opciones de postergar o suspender siguen en el menú.

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Ricardo Salton

Ricardo Salton

Periodista crítico de música.

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