NOTICIAS URUGUAY | 08-03-2019 21:44

Alma de suite

Las entrañas de los alojamientos turísticos son comúnmente desconocidas para los residentes. Estas son algunas de las habitaciones más sofisticadas de Montevideo.

Tras los muros de un hotel se atesoran secretos fascinantes, desde hermosas y significativas bibliotecas hasta preciadas colecciones de arte. Rincones íntimos de re­poso y lectura, piscinas de ensueño y jardi­nes que embriagan por su belleza y encanto son algunas de las sorpresas que florecen ante nuestros ojos cuando traspasamos el umbral que separa el pulso de la ciudad del refugio del viajero.

Actualmente, según las cifras aportadas por el Ministerio de Turismo, Montevideo cuenta con 95 alojamientos turísticos registrados con un total de 10.400 plazas dispo­nibles. A estas cifras y en base a los últimos cierres y aperturas, la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay le agrega una estimación de 3.600 plazas más.

La suite es por excelencia la joya de la co­rona en todo alojamiento que se distinga por su exquisitez. Más amplia que el resto de los aposentos, debe -por definición- incorporar al menos un salón al irrevocable conjunto habitación-baño. La evolución del diseño y del interiorismo en hotelería y la realidad arquitectónica de base de los edificios que albergan hoteles, ha llevado el concepto de suite a nuevos e interesantes niveles. De los alojamientos integrados al núcleo urbano de Montevideo, NOTICIAS ha confeccionado una acotada selección de suites que destacan por la sutileza de sus armoniosos y acogedores encantos.

Alquimista Bis­tró & Hotel. Seis habitaciones com­ponen este hotel boutique ubicado en una casona de estilo cuya cons­trucción data de 1925. Con un bal­cón asomando a la fachada frontal, la Suite de Alqui­mista brilla por su refinado acen­to campestre.

La pared del dormi­torio está empape­lada con motivos florales en tonos blanquiazulados.

El mobiliario es­tá compuesto por una notable selec­ción de antigüeda­des restauradas, incluyendo pie­zas familiares de origen francés y británico. La ha­bitación conserva los pisos de pino­tea originales y las ventanas en gui­llotina. Los visi­llos blancos y las carpetas hechas a mano reciben con su limpidez jarrones de cris­tal donde reposan verdes ramas. En el luminoso salón destaca un sofá de época en terciopelo verde. El baño de estilo retro es una delicia. Entre la pulcritud del blanco y del cristal destaca la bañera “vin­tage” con patas. Cada rincón está cuidado al mínimo detalle.

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Hotel Boutique Le Bibló. Le Bibló está en la que fuera la señorial vivienda familiar del presidente Berro, una casa que en estruc­tura e inteligente adaptación rezuma his­toria, cultura y buen gusto.

La excepcional biblioteca -inspirada en el salón biblioteca del Parlamento- y la colección de arte son dignas de alabanza. Las suites destacan por la amplitud de sus espacios. La Senior -en tonos dorados y violetas- conjuga muebles orientales con piezas de diseño. La amplia y cómoda cama está custodiada por un gran cabecero forrado en terciopelo.

La habitación cuenta con un escritorio de diseño que conjuga la caoba barnizada con pies de me­tal. El conjunto incluye una original “chaise longue”.

El inmenso baño, en mármol blanco veteado, incluye una amplia ducha abierta, bañera y “amenities eco-friendly”. La suite Deluxe recurre a la sutileza de los tonos beige y cuenta con una antesala que integra un confortable sofá con un cómodo escritorio empotrado. Destacan los espejos y marcos de aire retro y el biombo entelado. El amplio baño sigue la estela de la Senior suite en mármol de tonos tierra.

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Oliva Hotel. Esta gema hotelera diseñada por el reconocido interiorista Hassen Balut destaca por su elegancia, carácter íntimo y distinción. La máxima de los propietarios rinde home­naje a la cultura urugua­ya a través de piezas únicas diseñadas en exclusiva para el hotel. Tras posar la vista sobre el olivo que re­posa solemne sobre el lím­pido estan­que, subimos en el ascen­sor forrado en cuero de potro has­ta llegar a la suite Oliva. En la amplia estancia -de sesenta metros- gobiernan los tonos sobrios y elegantes. El cabecero que vi­gila la espaciosa cama -de 2 metros de ancho- está confeccionado con madera de raíz. Las sábanas de algodón egipcio son importadas de España y sobre la mesa de luz el viajero encuentra una carta de almohadas que in­tegra las op­ciones viscoelásticas, de fibras y de plumas. Los pisos son de madera ma­ciza y el tape­te del escrito­rio, con pies de hierro, está forrado en cuero na­cional. Para la confección del amplio y hermoso ba­ño usaron mármoles de Carrara. La iluminación -100% LED-se regula mediante domótica. Sobre el sofá se exhibe la obra “Grito de Gloria”, de la artista plástica Lara Campiglia.

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Alma Histórica. La recuperación del edificio que alberga este entrañable hotel boutique fue un trabajo deliciosamente detallista. El interiorismo, a cargo de Beatriz Mussacchio, se basó en la adquisición y reciclaje de pie­zas antiguas, en armónico contraste con los acabados en primeras calidades.

Los propie­tarios -italianos- quisieron poner en valor las luces del país dedicando cada habitación a una personalidad de la cultura uruguaya. La suite Torres García tiene las mismas to­nalidades que la paleta del pintor, donde el amarillo, el azul y el rojo son incuestionables protagonistas. La habitación -de paredes vestidas con láminas del artista-, tiene una pequeña antesala equipada con un cómodo sofá rojo y un escritorio clásico restaurado sobre el que reposa una lámpara retro. Des­taca el sillón estilo Mondrian en la amplia, cómoda y agradable habitación.

La suite Carlos Gardel -ubicada en el quinto piso del edificio-, tiene una terraza privada que aso­ma hacia los tejados y cúpulas de la Ciudad Vieja. Los tonos sobrios y los discretos es­tampados masculinos gobiernan la estancia, que incluye deleitables elementos “vintage”, como un micrófono metalizado de época, un bandoneón, viejas fotos y discos del artista y una maleta antigua de cuero. El suelo en hormigón fratasado del coqueto baño inte­gra azulejos recuperados del edificio original.

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Sofitel Carrasco. El emblemático y mo­numental hotel alberga incontables tesoros, algunos escondidos en sus habitaciones más codiciadas. La suite Imperial posee 160 metros cuadrados a los que hay que añadir otros 130 pertenecientes a su colosal y ex­clusiva terraza. Un amplio corredor conecta el área privada con el área social.

El baño -de singular belleza- posee dos entradas independientes ubicadas en las proximidades de ambos lados de la cama. En la habitación destacan el cabecero diseñado en cueros de distintas tonalidades y los dos vestidores independientes.

Del otro lado del pasillo se encuentra el aseo de servicio, la cocina y un amplio salón con comedor y living y hermosas vistas sobre la rambla. Las suites Ópera -de extraordinario encanto-, están en las torres laterales y cuentan con tres pisos. En la planta baja se ubica el sa­lón, el comedor, la cocina y el aseo. El mobiliario, seleccio­nado con tino, su­mo gusto y acierto, contrasta a la per­fección con ciertos toques textiles en verde manzana.

En la primera planta está el dormitorio, destacando la vis­ta sobre la rambla desde la cama, a través de una bella ventana con arco de medio punto. La ter­cera planta integra una original biblio­teca especializada en arte, diseño y cultura uruguaya.

por Alva Sueiras

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