Martes 22 de junio, 2021

OPINIóN | 31-08-2020 16:17

Alberto Fernández estrena su plan anti banderazos

Cómo busca seducir a la clase media anti K con las 60 medidas que se anuncian a partir de hoy. Y por qué, en el fondo, se identifica con ellos.

Desde que asumió, el Presidente tardó nueve meses (lo que dura un embarazo) en prometer algo parecido a un plan económico. Las ahora tan meneadas 60 medidas que el Gobierno anunciará desde hoy y durante los próximos días, y que intentarán reactivar el consumo, darle alivio a la clase media en bancarrota y apuntalar las economías regionales, son una necesidad política para Alberto Fernández y su equipo, que durante las últimas cuatro semanas trabajó en ese relanzamiento de la gestión.

¿Por qué el Presidente sintió que necesitaba en forma urgente un anuncio así? No solo por la cuarentena sin fin y sus efectos sobre el malhumor social, sino porque otra de las supuestas buenas noticias de los últimos tiempos, la del acuerdo con los bonistas, se vio rápidamente opacada por la polémica reforma judicial que impulsa el cristinismo. Es decir, ni cuando metía un gol el Gobierno llegaba a festejar.

Las 60 medidas de Alberto, a diferencia de las 20  verdades peronistas de 1950, no estarán dirigidas a los descamisados, sino a una clientela política esquiva al Presidente, la clase media que se rebela en las calles y hace sonar bocinas y cacerolas. Banderazo tras banderazo, Fernández comprendió que esos indignados que tiempo atrás habían valorado su discurso anti grieta, y que en parte incluso se habían animado a votarlo porque parecía distinto a su socia Cristina Kirchner, se estaban alejando de él. Los necesita, como en los comienzos de la cuarentena, para construir una identidad política propia y no ser rehén de CFK. Y apuesta a recuperarlos con el idioma que ellos mejor comprenden: el del bolsillo. Cada vez que la clase media se acerca a un peronista, lo económico prima por sobre lo ideológico. ¿O nadie se acuerda del “voto cuota” con Menem?

Alberto, quien dice que Bob Dylan lo influenció más que Perón, y cuyo líder favorito es Alfonsín, por encima del General, en el fondo se siente cercano a esos caceroleros porteños como él o de otros grandes centros urbanos. A ellos les hablaba cuando, tras renunciar al gobierno de CFK, la acusó de las peores fechorías: el avance de esos años sobre la Justicia, la falta de republicanismo, el espionaje contra opositores y aliados, incluso la muerte de Nisman. Música para los oídos antikirchneristas.

Alberto los entiende. Los interpreta. Y por más extraño que suene, también los considera votantes propios.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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