Lunes 26 de julio, 2021

OPINIóN | 28-08-2020 17:09

Alberto Fernández zigzaguea entre las encuestas y el “fuego amigo”

Por qué el Presidente que busca hacer equilibrio termina enojando a todos. El reclamo de CFK por la reforma judicial.

Alberto Fernández lo hizo una vez más. Dio un paso a un costado, luego al otro y dejó disconformes a todos. Primero se congració con su socia, la vicepresidenta, al anunciar el congelamiento por decreto de las tarifas de cable, internet y telefonía para marcarle así la cancha al Grupo Clarín, el principal afectado por la medida. Pero, a continuación, y mientras los K aún festejaban esa muestra de arrojo contra el multimedio al que culpan por su excesiva cobertura de los banderazos, el Presidente giró sobre sus pasos y apuntó en la otra dirección: borró, sin pedirle permiso a Cristina, la llamada “cláusula Parrilli” del proyecto de reforma judicial que el oficialismo busca aprobar en el Congreso. Esa cláusula que habilitaba la investigación de supuestas “presiones  de los medios” fue ideada por el ex titular de la AFI, al que su jefa trataba de “pelotudo” en unas famosas escuchas telefónicas, pero Alberto usó el poder de veto que le dala botonera de la Casa Rosada. Cristina no se lo dejó pasar: insinuó que, con las correcciones del Presidente, la norma nacía muerta. “El país aún se debe una verdadera  reforma judicial, que no es la que vamos a debatir el jueves”, lanzó.    

La había alterado esa ya evidente costumbre albertista de zigzaguear entre el kirchnerismo y la corrección política, sin jamás definirse del todo: una de cal y una de arena.

A esta altura, nada de lo que haga o deshaga el Presidente conformará a su socia, ni tampoco a esa clase media que al comienzo de la cuarentena lo aplaudía por su discurso anti grieta y que hoy toca bocinas y cacerolas en las calles. Alberto está entrampado entre el “fuego amigo” del kirchnerismo que le reclama ir a fondo, sin contramarchas permanentes, y las encuestas de imagen que empiezan a mostrar una merma sensible de su capital político, justamente por medidas alentadas por el ala dura, como la reforma de la Justicia o el intento de expropiación de Vicentin (otra trama en la que el Presidente dio vueltas y vueltas para un lado y el otro). Un sondeo flamante de Giacobbe & Asociados preocupa especialmente a Alberto. Le da, por primera vez desde marzo, mayor imagen negativa que positiva: 44,6 por ciento contra 37,1. Y eso no solo es producto del hartazgo por una cuarentena sin fin, sino también por el constante avance del cristinismo en estos largos meses de encierro. El Presidente ya no es el de antes y los encuestados lo perciben.

Tal vez deba elegir. De un lado tiene a los socios que quieren ir por todo. Del otro, a los votantes que se le rebelan en las calles. Acaso crea que la gobernabilidad depende más de los primeros que de los segundos, y que sin CFK a su lado no hay futuro. Algo es seguro: mientras mantenga la indefinición, no podrá quedar bien con unos y otros, sino todo lo contrario.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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