OPINIóN | 14-04-2022 14:37

Cómo cortar la inflación de un golpe

La historia argentina muestra que los ciclos endeudadores potenciaron la inflación. Hay que recorrer el camino en el sentido inverso.

En los últimos sesenta años nuestro país posee una enfermedad endémica llamada “inflación” que allá por los años 60, y hasta 1974, era cercana al 15 a 18%, y en 1975 cuando Argentina solicitó un crédito al exterior equivalente al 50% de su deuda hasta ese momento (U$S 4 MM) creció al orden del 40%.

Con el llegar del proceso de reorganización nacional, entre 1976 y 1983, la deuda llegó hasta los U$S 56MM, y la inflación se acrecentó hasta el 200% anual, y para colmo de males se usó ese crecimiento de la deuda para desindustrializar el país llegando la desocupación al 7%, y creciendo la pobreza del 6% al 30%.

En el mismo período, ante el crecimiento en porcentajes similares de deuda en Brasil, se usaron para industrializar el país. Entre 1983 y 1988 el nivel inflacionario se mantuvo en ese 200% que provenía de la dictadura, pero en 1989, y como consecuencia de una crisis política y social, se llego al 2000% anual.

En 1990 la inflación logró bajarse al 600%, y entre la aplicación del plan BONEX (que cambió plazos fijos por bonos nacionales) para secar la plaza (eufenismo para decir que no dejaron un billete en circulación más allá del necesario para comer) y la Ley de Convertibilidad de 1991, que ató al peso en igualdad ficticia con el dólar estadounidense, la inflación 0% acompañó hasta 1997, y entre 1998-2001 tuvimos deflación.

Inflación negativa motivada por la fuerte recesión que vivía el país, llevando la desocupación al 14% y la pobreza a niveles del 57% en 2002. Se desató una fuerte inflación los primeros 4 meses tras la salida de la convertibilidad y la nueva deuda: entre 1989 y 2001 pasamos de U$S 60 MM a U$S 225 MM entre bonistas y organismos multilaterales.

Hasta 2006 la inflación era cercana al 6% anual, llegando en 2015 al 27% anual. Entre 2016 y 2019 nuestro país pasó de endeudarse de cerca de los U$S 100MM a los U$S275 MM nuevamente entre bonistas y FMI, con el agravante que en la década del 90 se habían privatizado todas las empresas públicas, y el producto de esas privatizaciones entre 1991 y 1994, aproximado de U$S 41 MM, nunca ingresaron a las arcas del BCRA.

La inflación en nuestro país se debió a dos motivos muy fuertes como se ve: subió escalones que no pudieron reducirse ante cada salto de nuestra deuda externa; y cuando tuvimos momentos dolarizadores (inicio en la década del 60, la etapa de la dictadura siendo e hecho con el clásico “deme 2” en los viajes a Miami, y la Convertibilidad legalizándola e incorporándola a leyes de servicios públicos y tarifas).

Si bien el ingreso a este círculo vicioso viene de hace muchísimo tiempo, la salida se debe hacer en proceso inverso. El primer punto ya se realizó: refinanciar la deuda externa con FMI, Club de París y bonistas. El segundo punto es lograr que reingresen los dólares que desde el Estado Nacional permitieron que se vayan legalmente del país entre 2016 y 2019 (U$S 55 MM aprox).

El tercer punto es ajustar leyes de servicios públicos y precios de hidrocarburos (petróleo y derivados). Tanto el segundo como el tercer punto se pueden realizar en simultáneo, pero su resultado es por única vez y permite en estos momentos bajar la inflación actual cerca de 15 puntos: del 52% actual estimado a cerca de 37%. Y sabiendo que YPF domina el 60% del mercado local de combustibles, y casi el 30% del gas que se comercializa en el país, el tercer punto no es imposible

Por Fabián Medina
Economista y tributarista

También te puede interesar

por Fabián Medina

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios