Jueves 29 de septiembre, 2022

OPINIóN | 27-08-2022 00:10

Cristina Kirchner, una pasión inútil

La lideresa de tantos, según el fiscal Luciani, se hizo de una fortuna de manera ilegal. No sé cuál será la sentencia de los jueces. La de la Historia, ésa que tanto le preocupaba, afortunadamente ya sucedió.

La escena parece extraída de un melodrama de mediados del siglo pasado. La protagonista grita su desesperación a quien quiera escucharla mientras espera la sentencia, encerrada en su despacho mientras algunos ¿cientos? ¿miles? escuchan en silencio sus lamentos a los pies de su ventana en el Palacio.

Cristina Fernández de Kirchner representa muchas cosas. Pero antes que ninguna otra representa el pasado de los argentinos. Su problema, como ella bien afirma, es el Juicio de la Historia. Uno en el que no hay pruebas, no hay fiscales ni jueces, todas pequeñas molestias propias de la democracia político-judicial-mediática que la juzga no por lo que es, como ella quisiera, sino por lo que ha hecho.

Cristina vive en el pasado. Su retórica proviene del pasado. Su pasión se ha vuelto obsoleta como sus ideas económicas, políticas y culturales. Su universo de referencias es irrelevante en el mundo contemporáneo.

Toda su narrativa viene de los primeros años 70. Y aquel lenguaje de los 70 no fue más que una actualización romántica de otro discurso apasionado. El del peronismo de los 50. El de Eva, más precisamente.

Sin embargo, los villanos acechan. Hay una conspiración. ¿Cómo? ¿No la ven? ¡Es evidente!, grita más fuerte y su gente enardece.

El sistema, la casta, la corpo, la máquina del poder, a veces falla. Y entonces sucede algo inesperado. Alguien no hizo lo que debía y saltaron todas las llaves térmicas. En una de esas, en la Argentina, en este país trabado desde hace tantos años, de pronto es posible, en una de esas, que se haga justicia. Como sucedió en 1985 con el alegato de Julio César Strassera, a quien tantos recordaron mientras escuchaban al fiscal Diego Luciani.

De pronto, un giro en el argumento. La estafa queda al descubierto. El fiscal ha presentado sus evidencias y parecen contundentes. No hace falta ser abogado para leer un buen policial. Lástima que este es un caso real. Y que las víctimas fuimos, esta vez, todos los argentinos. Todos, todas, todes, todxs y [email protected] los argentinos. Los boludos, como dice la señora al otro lado de la ventana, fuimos todos. Los que están de un lado, del otro o de ningún lado de la grieta. Nos robaron a todos en la cara. Como cuando te das cuenta de que te robaron la billetera en el subte, o que te robaron el celular pero multiplicado por miles de millones.

Su estrella se ha apagado. La lideresa de tantos, según el fiscal, se hizo de una fortuna extraordinaria de manera ilegal. No sé cuál será la sentencia de los jueces. La de la Historia, ésa que tanto le preocupaba, afortunadamente ya sucedió.

 

*Por Pablo Avelluto, ex ministro de Cultura de Mauricio Macri.

 

 

 

 

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por Pablo Avelluto

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