OPINIóN | 21-08-2020 17:34

Paradoja: por qué el 17A benefició a Cristina Kirchner

La marcha que intentó ponerle límites a la vicepresidenta sólo logró que Alberto Fernández termine cerrando filas con ella. Adiós a los moderados.

Mucho se ha hablado y escrito sobre la forma en que Mauricio Macri quiso subirse al éxito de la marcha del 17A con un tuit desde su exilio europeo. El oportunismo de ese mensaje, que hirió la sensibilidad de sus socios cambiemitas, empezando por el siempre moderado Horacio Rodríguez Larreta, demostró que el ex presidente no renunció a la pelea por el poder por más frágiles que parezcan hoy sus chances.

Sin embargo, hay alguien más que, sin aparecer en escena, también se benefició con esa masiva manifestación callejera. Suena paradójico, pero lo cierto es que la marcha que buscó criticar al Gobierno y en especial a Cristina Kirchner (y que hasta se detuvo en su departamento de Juncal y Uruguay en Recoleta) no hizo más que fortalecerla. ¿Por qué? Porque le cerró a Alberto Fernández el camino del diálogo y del discurso anti grieta, una costumbre del Presidente que desde hace rato venía irritando a la vice que lo eligió como candidato. La marcha, en suma, obligó a Fernández a aferrarse a su socia, y a cerrar filas con ella en vez de seguir ensayando escenas de pluralismo y sacándose fotos con los opositores que comparten su modo zen, como Larreta. Todo eso ya parece parte del pasado porque, convengamos, ¿qué diálogo es posible cuando casi semanalmente hay una multitud en las calles que busca ponerle límites a los que gobiernan?

El 17A, producto de 150 días de cuarentena, de deterioro económico y de hastío ante medidas cristinistas como la de la anunciada reforma de la Justicia, fue un hito inevitable por el contexto social, y también irresponsable en cuanto a lo sanitario. Marcó el inicio de un nuevo tiempo, el de los duros. Y en vez de marcarle la cancha a CFK, galvanizó a su tropa y dejó descolocado al Presidente y al ala moderada del oficialismo, que existe, aunque ya no se note. Ahora, Alberto, asediado por la calle, obligadamente termina atando su suerte a la de su vice. Los gestos de diferenciación que ensayó en estos meses quedan archivados.

Cristina se da cuenta: el 17A no le vino tan mal.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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