OPINIóN | 13-01-2020 16:23

María Eugenia Vidal y el efecto Quique Sacco

Cómo el amor convirtió a una candidata aplastada en las elecciones en una atracción mediática y con proyección para el 2023.

Se la ve feliz, plena, enamorada. Se saca selfies en la playa con la gente y con su nuevo novio. Saluda a todos, da besos, se queda charlando. Casi casi una escena proselitista.

La María Eugenia Vidal de hoy, del brazo de Quique Sacco, su flamante pareja, está en su mejor momento. Y eso que hace apenas dos meses sufrió una paliza descomunal en las elecciones y fue aplastada por el candidato del kirchnerismo, Axel Kicillof. Pero de eso hoy nadie habla y nadie se acuerda.

Vidal ahora vuelve a escena por su nueva love story con un periodista deportivo, también conocido por ser el viudo de Débora Pérez Volpin. Están juntos hace poco y dicen que se conocieron en uno de los almuerzos televisados de Mirtha Legrand, en medio de la campaña del año pasado.

Él dice que ella le dio su número de teléfono, ella dice que él se lo pidió. Él dice que ella le mandó un mensaje muy cariñoso para su cumpleaños, y Vidal contesta que fue al revés, que el que la saludó fue él para el cumple de ella.

No importa, son detalles y no hacen al fondo de la cuestión, que es el siguiente: si hoy estamos hablando de esto, y no de la categórica derrota de Vidal y su posible desaparición del escenario político, es porque el amor es más fuerte. El amor cura las heridas, disimula los fracasos, tapa las elecciones. El amor convierte a una candidata perdedora en una atracción para los medios, un imán para los flashes, una ex gobernadora resucitada.

Hoy a Vidal la vemos más linda, más popular, más querible, hasta más presidenciable. Es el efecto Quique Sacco.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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