Jueves 16 de julio, 2020

OPINIóN | 09-05-2020 00:55

Psicoanálisis: cómo afecta la cuarentena a la noción del tiempo

En tiempos de aislamiento, surgen recuerdos de la infancia vívidos y se vuelve sobre los viejos álbumes de fotos.

Este momento en el que reina la cuarentena nos lleva a una reflexión relativa al tiempo, y a las vivencias que surgen cuando se suspende la proyección sobre el futuro. Los pronósticos sobre el mañana existen, ya sean los de Zizek cuando plantea la necesidad de una nueva era que modifique al capitalismo actual; ya sean los del filósofo coreno Han, quien predice que nada de ese régimen va a cambiar; ya sean los de los economistas argentinos que anticipan cambios necesarios en los hábitos debidos a la crisis reinante.


Pero las hipótesis se levantan sobre un suelo incierto y sobre un futuro aplazado y es así como lo experimentan las personas que no son filósofos, ni sociólogos, ni economistas y que no conjeturan teorías sobre el porvenir. Es así que deteniéndonos en las experiencias de estos sujetos, lo que observamos es una interesante retracción en el pasado donde surgen recuerdos vívidos, como si esa suspensión sobre el futuro les otorgase una intensidad y un peso nunca experimentado.

Así, por medio de Internet, la gente restablece lazos incluso lejanos acompañados por reminiscencias de detalles sobre esos vínculos,
como si la memoria adquiriese una dimensión insólita. Afloran sueños que se remontan a la infancia y también habilidades aprendidas en esa época o aquellas dejadas de lado por el ajetreo de la vida moderna. Cocinar, limpiar, hacer presente lo que enseñó la abuela, recrear trabajos manuales, traer a la memoria aquello que alimente los recursos necesarios cuando falta a lo que se apela habitualmente. Obsérvese la cantidad de fotos de la infancia y de sucesos remotos que hoy abundan y se multiplican por Internet. Antaño, las paredes de las casa eran revestidas por retratos familiares que la costumbre minimalista eliminó y que ahora se han desterrado de los cajones para volver a exhibirse en la pantalla virtual.

Esta suerte de retroacción sobre el pasado, nos conduce a las ideas del psicoanálisis sobre la temporalidad, y el valor otorgado al après-coup -que designa acontecimientos, impresiones o huellas que pueden no adquirir todo su sentido sino en un tiempo posterior al de su primera inscripción-, en el que determinados momentos del presente reviven lo pretérito olvidado. Esos momentos tan cruciales son aquellos que introducen un corte ya sea por una situación traumática o por un acontecimiento que no sigue un orden previsto. En suma, por todo aquello que conmociona nuestra cotidianidad y hace presente el pasado que se actualiza y adquiere esa inusitada densidad.

En este caso que nos toca vivir, es el corte ligado al confinamiento por la amenaza del virus, quien genera en muchos sujetos la emergencia de recuerdos en los que se resignifica el pasado en el presente. Para el psicoanálisis, el tiempo no es lineal y su
enfoque sobre el mismo trastoca las categorías que lo precedieron ya que las categorías temporales que descubre son la repetición, el retorno de lo reprimido, la noción de après-coup.

Es así que hoy revisten tanta actualidad estas nociones que modificaron de manera radical el concepto de flecha del tiempo como tiempo ligado a una direccionalidad que discurre sin interrupción desde el pasado hasta el futuro, pasando por el presente, con la
importante característica de su irreversibilidad. Tanto en la obra de Freud como en la de Lacan, Hinton y Einstein el tiempo no opera como una flecha, es decir, como una línea unidimensional, sino como un plano.

Y ahora, seguramente para los que contamos con los medios suficientes para vivir, esta ocasión es también la de una oportunidad en la que tenemos tiempo la que nos lleva a evocar a Heidegger, para quien «no tener tiempo significa arrojar el tiempo en el mal presente de la cotidianeidad”.

 

 

 

acontecimiento que no sigue un orden previsto, en suma por todo aquello que conmociona
nuestra cotidianidad y hace presente el pasado que se actualiza y adquiere esa inusitada
densidad. En este caso que nos toca vivir, es el corte ligado al confinamiento por la
amenaza del virus, quien genera en muchos sujetos la emergencia de recuerdos en los que
se resignifica el pasado en el presente. Para el psicoanálisis el tiempo no es lineal y su
enfoque sobre el mismo trastoca las categorías que lo precedieron ya que las categorías
temporales que descubre son la repetición, el retorno de lo reprimido, la noción de après-
coup Es así que hoy revisten tanta actualidad estas nociones que modificaron de manera
radical el concepto de flecha del tiempo como tiempo ligado a una direccionalidad que
discurre sin interrupción desde el pasado hasta el futuro, pasando por el presente, con la
importante característica de su irreversibilidad. Tanto en la obra de Freud como en la de
Lacan, Hinton y Einstein el tiempo no opera como una flecha, es decir como una línea
unidimensional, sino como un plano Y ahora, seguramente para los que contamos con los
medios suficientes para vivir, esta ocasión es también la de una oportunidad en la que
tenemos tiempo la que nos lleva a evocar a Heidegger, para quien «no tener tiempo
significa arrojar el tiempo en el mal presente de la cotidianeidad”

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Silvia Ons

Silvia Ons

Psicoanalista.

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