Jueves 26 de mayo, 2022

OPINIóN | 15-11-2021 00:12

Todos festejan pero nadie ganó en serio

Los discursos triunfales del Gobierno y la oposición hablan de lo complejo del resultado. Remontada bonaerense y proyección nacional de Larreta.

Cuando todos los bandos que compitieron en una elección festejan como si hubieran ganado, entonces quiere decir que, en el fondo, todavía no ganó nadie. Esa falta de claridad del mensaje de las urnas no hace otra cosa que entregarle a la dirigencia la potestad de interpretar “a piacere” el sentido del voto de sus representados. Y eso es lo que hicieron todos desde que aparecieron las primeras tendencias del escrutinio.A pesar de haber perdido en buena parte del país, e incluso en el corazón de su base electoral, la provincia de Buenos Aires, el Frente de Todos exhibió su euforia militante con el argumento de haber cancelado la notable diferencia que la oposición le había sacado en territorio bonaerense en las PASO. Para reforzar la estrategia comunicacional oficialista en la misma noche del escrutinio, Alberto Fernández primereó con una corta y sorpresiva cadena nacional que lanzó formalmente la pelota a la oposición respecto del acuerdo pendiente con el Fondo Monetario Internacional y el temido ajuste correspondiente.

Juntos por el Cambio, por su parte, se había apurado a festejar incluso antes de los comicios, subiéndose la vara innecesariamente, y generando así expectativas desmesuradas, que le permitieron al Gobierno vender su derrota como un triunfo. El discurso de festejo del triunfo electoral que ensayó Horacio Rodríguez Larreta mostró intenciones presidenciables, a pesar de que resulta muy discutible el éxito de la estrategia cruzada entre Capital y Provincia armada por el alcalde porteño. Tampoco queda claro cómo esquivará Cambiemos el rápido abrazo del oso que le lanzó el Presidente de la Nación, convirtiendo el llamado a un gran acuerdo nacional en un proyecto de ley que incluye plan económico de salvataje y acuerdo con el FMI por la cuantiosa deuda tomada por Mauricio Macri. El mismo Macri que, en estas horas de confusión poselectoral, no se sabe si fue más responsable de los excelentes resultados en varias provincias clave, o si su imagen fue un lastre que explica en parte la decepción en algunos distritos importantes donde el posmacrismo esperaba más contundencia.

Con 17% del electorado porteño y una performance digna en la Provincia, el frente liberal encabezado por Milei parece el más habilitado para la euforia. Pero el desenfreno del histriónico líder libertario luce desmesurado mientras no se vea cómo podría crecer su propuesta más allá del AMBA y cómo evitará ser chupado por Juntos por el Cambio en la larga carrera de obstáculos hacia el 2023.

La única que no se apuró a festejar su derrota parcial en la noche de la elección fue Cristina Kirchner. Golpeada por los resultados para el Senado, la vicepresidenta tal vez se llamó a silencio en las primeras horas posteriores al escrutinio porque se reserva para el momento en que empiece a quedar más claro qué es lo que en realidad votó la mayoría de los argentinos, y quién puede sacar más provecho de ese mensaje.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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