Martes 1 de diciembre, 2020

OPINIóN | 28-10-2020 17:19

Ante la crisis del dólar, baja de retenciones y otras medidas

Un respaldo la idea de Cristina Kirchner de promover un acuerdo económico y social ante el bimonetarismo. También recomienda pedir fondos al FMI.

En estos días se puso en debate, como afrontar los desafíos que genera una economía bimonetaria  (anticipé algunas idea en mi hilo de tuits del 1 de octubre) para resolver las crisis cambiarias derivadas tanto de factores estructurales que provocaron por décadas insuficiencia de divisas como coyunturales productos de la elevada incertidumbre que generó  la pandemia provocando la peor crisis global en 90 años.

En tal sentido los desequilibrios macroeconómicos que se acumularon por lo  expuesto y ampliados por las necesarias medidas para paliar los efectos del aislamiento y cuarentena sobre el aparato productivo y sus consecuencias sociales, en una economía bimonetaria desde el Rodrigazo, tuvieron efectos negativos sobre las reservas y la brecha cambiaria.

A diferencia de otras economías que pueden financiar en su propia moneda con mayores grados de libertad sus desequilibrios, en Argentina dicho carácter bimonetario  impone mayores restricciones para hacer una política monetaria expansiva. 

Además la fuerte virulencia de la confrontación política impide desde hace décadas, implementar consensos para generar un marco económico institucional estable,  viable y justo. Es muy auspicioso que el Gobierno haya convocado a un Acuerdo Económico y Social y que la Sra. Vicepresidenta de la Nación haya manifestado públicamente la imperiosidad del mismo.

Este camino es muy necesario dados los enormes desafíos que afronta nuestro país y los serios riesgos de una pandemia que mantendrá la incertidumbre global por un tiempo impredecible y con consecuencias económicas que llevará años revertir.

La condición necesaria para resolver la crisis es una solución desde la política, pero para que sea suficiente debe respaldarse dicho acuerdo  con compromisos claros y cumplibles de todos los actores relevantes del campo político, económico y social, con mayores responsabilidades en quienes tienen mayores recursos y las consiguientes medidas técnicas para su implementación.

Es crucial fortalecer un puente hasta marzo de 2021 donde ingresen las divisas de la nueva cosecha y esté cerrado el acuerdo con el FMI, además de más cercana la llegada de la vacuna para el COVID19.

Volvamos a la cuestión cambiaria central en nuestro país.

La actual crisis cambiaria no deriva de un atraso cambiario. El tipo de cambio del MULC está por encima del promedio 2011 y 2015, y sólo un 10% por debajo del tipo de cambio alto promedio 2003-2007. 

Los dólares implícitos están en niveles solo comparables con la megadevaluación de Sigaut tras la implosión de la “tablita” de Martínez de Hoz y de los picos hiperinflacionarios de abril-junio de 1989 y diciembre de dicho año, incluso están un 30% por encima del pico de la máxima devaluación en abril de 2002.

La incertidumbre y la crisis desatada por los factores expuestos han generado una fuerte demanda en el mercado cambiario y ampliado significativamente la brecha cambiaria. Brecha que debe ajustar fuertemente a la baja si se cambia el escenario y las expectativas.

Una brecha elevada retrae la liquidación de exportaciones e incentiva a acelerar los pagos de importaciones en efectivo y precancelar deudas con el exterior, haciendo una doble tenaza. Esto se refleja en la “discrepancia” de algo más de US$ 5000 millones en 2020  entre el balance de pagos devengado del INDEC y el balance cambiario de caja del Banco Central.

Las recientes medidas de baja de retenciones, intervención en los dólares implícitos y emisión de bonos atados al tipo de cambio, dieron una cierta integralidad de estrategia complementando las restricciones. Por otro lado es muy positivo que el Gobierno haya expresado que no va a convalidar una devaluación, porque en Argentina una devaluación no mejora el tipo de cambio real y genera elevados costos inflacionarios agravando los problemas sociales y de la economía real.

No obstante entiendo necesario tomar medidas más profundas para revertir las expectativas negativas.

El riesgo está en que los exportadores no tomen como suficiente el incentivo de la baja de retenciones si esperan una suba en el precio de la soja y si no se reducen las expectativas de devaluación. Esta última variable es clave asumiendo que Argentina no determina la primera.

Todo indica que el precio internacional de la soja va a subir dada la mayor demanda asiática, factores climatológicos  (la Niña), entre otras. En sentido contrario puede operar un dólar más fuerte en el mundo más allá de la elección Presidencial en EE.UU y un rebrote de la pandemia.

Es posible bajar una brecha alta. Pudo hacerse en octubre de 2014 donde se bajó en un mes del 90% al 40%, en un contexto complejo de deterioro de los precios de los exportables, recesión regional, bloqueo de Griesa y una oposición envalentonada. Las condiciones son similares en algunas cosas muy diferentes en otras. Pero parar el ataque especulativo permitió reducir 12 puntos la inflación de 2014 a 2015 según fuentes privadas y retomar el crecimiento. 

Para ello es absolutamente necesario que se vea que el Estado puede administrar ordenadamente el mercado cambiario y no que lo haga desordenadamente el “mercado”.

Para ello entiendo conveniente trabajar profundamente en 5 ejes de manera integral, consistente, simultánea, coordinada y con “consensos”. Los 5 ejes son:

  1. Sostener con convicción y firmeza la decisión de no convalidar una gran devaluación y lograr que los agentes económicos crean que el Gobierno podrá administrar en el nuevo escenario el mercado cambiario y que dolarizarse no seguirá siendo una avenida que asegure en forma automática y rápida una ganancia fácil. Que se vea que hay medidas de corto y mediano plazo que garanticen el equilibrio del mercado de cambios.
  2. Fortalecer las reservas del Banco Central. En el corto plazo lograr ingresos financieros de diversas fuentes, swap chino y/o desembolso del FMI de las nuevas líneas de emergencia, repos con bancos privados, emisión limitada de bonos en dólares y hacer más atractivas las tasas para plazos fijos en dólares. Pero más allá de este “puente financiero” ligado a un Acuerdo Económico y Social es necesario asegurar el aumento en 2021 de los ingresos  genuinos de la producción. Retomaré este punto más adelante. 
  3. Una suba temporal de la tasa de interés en pesos que permita al ahorrista una retribución superior a la tasa de devaluación. Hoy los futuros de Rofex superan las tasas para el ahorrista en pesos. Hay que hacer converger las tasas y subir las tasas pasivas en pesos. La suba de tasas con tasas reguladas y crédito orientado no es recesiva. En el corto plazo sirve para reducir el grado de dolarización pero debe complementarse con medidas de fondo. 
  4. Sintonía fina de los controles y regulaciones necesarios profundizando en el corto plazo algunas regulaciones que amplíen el plazo de pago de importaciones para bienes y servicios no esenciales y relajando restricciones de importaciones de bienes y servicios esenciales. Anunciar la eliminación de regulaciones salvo a los capitales especulativos de corto plazo a partir del segundo trimestre de 2021 (en el marco del acuerdo del FMI, cosecha gruesa y maduración de medidas de fondo que permitan recuperación del crecimiento y por ende sendero de desinflación  y reducción de desequilibrios macro)
  5. Acciones conjuntas del Banco Central, CNV, UIF, AFIP, Procelac, Superintendencia de Seguros etc. para sancionar las maniobras ilegales en delitos cambiarios, aduaneros  y financieros que se detecten.

 

En el marco de un Pacto Social que garantice, compromisos de todas las partes incluyendo, estabilidad de precios, reducción de desequilibrios macro, defensa del empleo y nuevas inversiones, se podría disponer una baja sustancial en las retenciones de los productos agropecuarios con siembra en lo que resta del año y los primeros seis meses del año que viene. Se busca aumentar el potencial de exportaciones y de ingresos de divisas con una mayor inversión del sector en los meses inmediatos. Esta medida es mejor que devaluar y puede y debe ser compensada para que no afecte la tasa de inflación y la recaudación.

Esto debe ser acompañado con una restricción de acceso del sector agropecuario al financiamiento local en lo que resta del año y los primeros seis meses del año que viene. 

La menor recaudación por la rebaja de derechos se debería compensar con la recaudación derivada de las mayores producciones y exportaciones esperadas. Se entiende que este es uno de los aspectos esenciales para cambiar expectativas del sector privado.

Como la baja de retenciones tiene efectos adversos sobre los precios y la recaudación, “acordar” cupos de abastecimiento local y de precios para mitigar el impacto. Atar una parte de la baja de retenciones a la suscripción de bonos públicos en dólares en divisas a tasas lógicas y no altas para compensar la merma en la recaudación que no sería plena por el efecto de mejora expectativas y de mayor actividad económica.  

Para analizar por los expertos en el sector, es el tratamiento a dar a lo cosechado y no vendido y lo que fue vendido por el productor y no exportado. Acordar un ingreso extraordinario inmediato con las grandes empresas exportadoras por los stocks, o establecer   anticipos para cubrir esas exportaciones.

Procedimientos análogos cabe analizar para otros sectores productivos exportadores, y solo en la medida que las medidas que se adopten de apoyo, representen efectivamente mayor producción e ingresos de exportaciones adicionales y de importancia en materia cambiaria. 

Con una estrategia con medidas integrales, consistentes, simultáneas y profundas que reflejen decisión política, ejecución técnica coordinada y cohesionada y adecuada comunicación, tomando una combinación de medidas pragmáticas, algunas más heterodoxas y otras ortodoxas se puede revertir rápidamente la situación cambiaria.

Por supuesto que será necesario no solo operar sobre el corto plazo sino avanzar en una desdolarización progresiva y realista de operaciones y mercados ej. mercado inmobiliario y a mediano plazo reducir los desequilibrios cambiarios originados en una estructura productiva desequilibrada y en energía. 

Se advierte que algunas medidas pueden tener costo fiscal. Pero entendemos que mejorar la restricción externa genera condiciones para mejorar el contexto macro, recuperando el crecimiento y así incrementando genuinamente la situación  fiscal vía mayores ingresos.

En síntesis: Acuerdo Político Económico y Social con una estrategia integral para revertir expectativas y medidas de fondo con  un conjunto de “incentivos” y “castigos” para quienes no cumplen las leyes e ir calibrando la combinación de herramientas incentivos y restricciones en el tiempo mientras se avanza en la normalización económica.

Todos los sectores deben aportar y llegar a acuerdos razonables deponiendo antagonismos extremos, prejuicios y mostrando racionalidad y pragmatismo en un contexto global y local muy complejo. ¿Será posible? La postpandemia nos lleva a un mundo nuevo y nos obliga a actuar en forma distinta.

 

*Director de Synthesis y fue presidente del Banco Central. 

por Alejandro Vanoli*

Galería de imágenes

Comentarios