viernes, febrero 21, 2020

PERSONAJES | 20-01-2020 18:18

Andrea Ghidone: “Mi vedette potencia a la tanguera”

Una buscadora de sueños que llegó a Buenos Aires para cumplirlos. Sus épocas de vedette, el tango y la relación con su hija Natasha.

Vive en el piso 22 de un edificio de Barrio Norte desde el cual puede ver su Uruguay natal. Cada vez que la actriz y bailarina mira el horizonte, sus ojos verdes se ensombrecen un poquito, pero también brillan. Allí quedó parte de su familia, y allí se muda éste año su hija Natasha (13), para vivir un tiempo con su papá. Andrea Ghidone recaló en Buenos Aires hace 11 años, con la intención de hacerse un lugar en el mundo del espectáculo porteño. Brilló en muchas revistas de la mano de Carmen Barbieri, participó del “Bailando por un sueño” de Marcelo Tinelli, hizo algunas novelas pero, en secreto, acariciaba el deseo de bailar el tango. Dos años en “Señor Tango” fueron el puntapié inicial para alcanzar ese sueño y ahora vuelve a la calle Corrientes con su propio espectáculo, que escribió y además produce: “Tango en rose”, de miércoles a domingos, en el Multitabaris, junto a Guillermo Fernández. “Hace ya 8 años que estoy decidida a que lo que quiero hacer es tango. Cuando arranqué tenía muchos frentes, pero trabajé y trabajé, y la gente lo entendió”, explica Andrea. 

Noticias: Empezó a escribir el espectáculo cuando falleció su papá, hace tres años. ¿Fue su manera de transitar el duelo?

Andrea Ghidone: Exactamente. Cuando mi papá, Miguel, falleció, canalicé mi duelo escribiendo. Y así se gestó este espectáculo. Fue mi terapia, mi catarsis. De alguna manera transformé mi dolor y salió “Tango en rose”, que significa tango color de rosa. Hay una creencia popular de que el tango es sufrimiento y melancolía. Para mí el tango es todo lo contrario, color de rosa. Intenté transformar ese dolor en algo que me sirviera para continuar en la vida con cosas lindas, que también tiene. Y después de tres años, estamos en calle Corrientes. Definitivamente, me sirvió para transformar el duelo de mi papá. 

Noticias: ¿Qué pasó con la vedette de sus primeros años en Buenos Aires? ¿Colgó las plumas? 

Ghidone: Hace 11 años llegué de Uruguay para hacer un casting con Carmen Barbieri, y trabajé con ella durante varias temporadas. No colgué a la vedette, sino que forma parte de mi curriculum. Para ser una buena tanguera hay algo en lo corporal que necesitas tener bien plantado y asumido; la dinámica de la presencia. La tanguera debe estar segura de su cuerpo, ser sensual. Mi vedette potencia a la tanguera. 

Noticias: ¿Cómo era su vida en Uruguay?

Ghidone: Antes de venir estaba estudiando Ciencias Económicas y Educación Física, y trabajaba en un gimnasio durante la semana y los fines de semana hacía teatro. En ese contexto me decidí a venir a probar suerte a Buenos Aires. De chiquita siempre supe lo que quería. Un día me animé a cruzar el charco para ver qué había para mí acá. Y si no había nada, me volvía feliz sabiendo que lo había intentado.

Noticias: Pero había algo. ¿Qué aprendió en todos estos años?

Ghidone: Aprendí que los sueños son una parte de la vida, no son todo. Si bien es importante concretarlos, hay que tener en claro las cosas importantes. En ese momento tenía mi familia y la creencia de que todo alrededor iba a mantenerse siempre igual. Hoy, con 41 años, no veo la vida de la misma manera que a los 29, cuando llegué a la Argentina y me comía el mundo. 

Noticias: ¿Es verdad que pensó en Juan Darthés para hacer “Tango en rose”, antes de la denuncia de Thelma Fardín? 

Ghidone: Sí, es cierto. Pensé en él y también en Rodrigo de la Serna. Pero no llegué a hablar, sólo lo tenía en la cabeza. Soy de las personas que cree que uno en la vida tiene lo que se merece, por lo que sea, pero lo tiene. No existen las injusticias. No creo que la solución para Darthés sea sentarse a llorar y decir ‘pobre de mí’. Algo habrá hecho en la vida para estar en ese lugar. Pero también creo en la transformación de las personas. Muchas cosas han cambiando en los últimos años y él es la cara visible de muchas acciones machistas de cientos de miles de hombres. Si la justicia lo declara inocente, quizá le daría una posibilidad, al menos, de una charla de trabajo. 

Noticias: ¿Alguna vez sufrió alguna situación de acoso?

Ghidone: Nunca, porque me imagino muchas situaciones que pueden llegar a pasar y voy preparada. Uno hace en la vida lo que puede y mi tranquilidad más grande es que puedo descansar y sentirme orgullosa de lo que conseguí. Creo que el personaje del tango me queda pintado, no digo que soy arrabalera, pero fui una impulsadora siempre y no un ancla. 

Noticias: Alguna vez dijo que el tango modificó muchas cosas en su vida. También su cuerpo. 

Ghidone: De chica escuchábamos mucho tango en mi casa. Siempre digo que el único momento en que veía abrazados a mis padres era cuando bailaban el tango. Eran fríos en el trato, no los veía besarse, pero en ese momento había intimidad. Y es cierto, el tango me modificó el cuerpo. Hace diez años tenía un cuerpo más fitness, estructurado de otra manera. Y cuando empecé a mirar tango, me enamoré de esas mujeres con líneas delicadas, estilizadas, felinas. Eso quería para mí, externa e internamente, y para eso empecé a trabajar. Y cambié mis costumbres. Como de todo, aunque trato de elegir alimentos sanos. Pero puedo comer una hamburguesa si mi estómago está tranquilo y soy feliz con las papas fritas. La comida siempre me obsesionó mucho. Nuestro paradigma, de chicas, era el cuerpo 90-60-90 y eso crea muchos trastornos de imagen. Hoy la sociedad aflojó un poco con todo eso, y sabemos que las posibilidades del éxito no dependen de la delgadez: no es verdad que sos feliz si sos flaca. Hoy me miro y veo la forma de esa tanguera que imaginaba. Me hubiera gustado tener este cuerpo con 30 años, pero con la cabeza de mis 40. Entonces es la fusión perfecta de lo que he aprendido. 

Noticias: ¿Qué sintió cuando su hija le dijo que quería mudarse a Uruguay, con su papá? 

Ghidone: Mi hija es la luz de mi bandera. Cuando la tuve, no sabía qué hacer con mi vida ni para dónde iba a ir, pero sabía que estaba ella y me implicaba algo más allá de mí. Siempre me dio fuerzas, me hizo aprender que tenía que tratar de interpretar las cosas de otra manera para no causarle un sufrimiento. En marzo se muda a Uruguay para empezar la secundaria allá. La vida no me tenía preparada para esta opción, cuando me lo dijo pensé que era una broma y que se le iba a pasar. Entendí que tiene ganas de vivir en Uruguay, y con su papá. Por otra parte, creo que la modificó la vivencia que tuvo hace cuatro años, cuando en un robo la tomaron de rehén y la maniataron en nuestra casa, con un revólver en la cabeza. Siento que hay un proceso que tiene que transitar. Sé que desde mi ego pienso que como yo nadie la va a cuidar, pero la respeto. Soy una parte maravillosa de la vida de mi hija y el padre es otra. 

Noticias: De alguna manera, pudo dejar de lado los celos y aceptar sus deseos.

Ghidone: Entendí que es algo que ella tiene que transitar. Siento que la vida me abre hoy una posibilidad que hasta ahora no tenía y es volver a viajar seguido a Uruguay; cuando falleció mi padre, creí que esa persiana estaba baja.

 

Agradecimientos: Maquillaje: Matías Fadiga.

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Liliana Podestá

Liliana Podestá

Periodista.

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