Jueves 15 de abril, 2021

PERSONAJES | 02-03-2021 15:59

Ariel del Mastro: “Hacemos teatro como un hecho de resistencia”

El director teatral habla de los kilos bajados y la nueva imagen que le devuelve el espejo. Cómo es su relación con su mamá, Nacha Guevara.

Soñaba con ser piloto, quizá por los muchos viajes que hizo acompañando a su mamá, Nacha Guevara. Un test vocacional dio como resultado que tenía aptitudes para ser cura o artista. “De cura paso, así que me quedó ser artista”, dice Ariel del Mastro, un poco en broma y otro poco en serio. Si las casualidades existen, fue así como empezó en el medio y con apenas 16 años, su mamá le pidió que hiciera los seguidores de luz cuando el seguidorista faltó a un par de funciones durante una gira en España. Le gustó la experiencia y tuvo otras oportunidades para ensayar. Ese, posiblemente, fue el inicio de una larga trayectoria como director de iluminación y director teatral. Entre las decenas de obras y shows que hizo están “Eva el musical”, “Despertar de primavera”, “Tango feroz”, “Aladdin”, “Por amor a Sandro”, “Cabaret”, “La Bella y la Bestia”, “High School Musical”, “Violetta”, “Soy Luna” y tantos más. En el 2020 lo esperaban grandes desafíos como el musical “School of Rock” y “Aquellas pequeñas cosas”, un musical escrito por Jordi Galcerán, con canciones de Joan Manuel Serrat. La pandemia obligó a postergarlos y Ariel se dedicó a su persona, bajó 85 kilos y volvió al teatro para dirigir “Juegos, cuál es tu límite”, que sábados y domingos puede verse en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.  

Noticias: Le sacó provecho a la pandemia…

Ariel del Mastro: Era un año que tenía varios proyectos y se cayeron todos. Entonces me ocupé de mí y estoy contento. Me puse a dieta, porque tenía un problema de obesidad y solito, sin médico ni cinturón gástrico y sin ninguna de las opciones que barajé, bajé un montón de kilos. En un año y medio me saqué 85 kilos de encima: durante la pandemia bajé 60 y antes había estado internado en un hospital y bajé 25. Tuve un problema en la vesícula y pancreatitis, pasé casi cinco meses internado. Después fui a España para hacer el musical de Serrat, cuando volví tuve que hacer cuarentena. Era el inicio de la pandemia, todavía no era obligatoria, descontrolé esas dos semanas y entendí que si seguía así iba a salir rodando, así que me puse las pilas. Estoy muy feliz. Es raro decirlo pero para la pandemia tengo palabras de agradecimiento

Noticias: ¿Cómo es mirarse al espejo hoy? ¿Se reconoce?

Del Mastro: Esa es la lucha ahora. No estoy haciendo terapia ni nada pero tengo que acostumbrarme a mi nueva imagen y no boicotearme. Conviví muchos años con el otro ser y la imagen que me devuelve el espejo es distinta, pero la estoy disfrutando mucho. Puede parecer una frivolidad aunque no lo es para mí: entro a cualquier negocio, pido un XL y me queda bien. No había ropa en los negocios que yo pudiera usar y tenía que comprarme la que hubiese, sin la opción de elegir, todo era bastante horripilante. 

Noticias: ¿Cómo fue el proceso? 85 kilos son muchos. 

Del Mastro: Con mi problema de obesidad conozco de dietas un montón, fui a muchas nutricionistas y a centros. Entonces sé qué tengo que comer y qué no, y sé que me gusta y no debo comer y lo que sí debo comer y me gusta. Investigué mucho, anoté recetas que me caían bien y que no fueran aburridas. Aproveché el tiempo para cocinar, comer sano y caminar. Y otra cosa que le agradezco a la pandemia es el silencio. Soy un tipo que tenía mucho laburo y nunca paraba, me subía a un avión e iba a un evento en Brasil, después volaba a Madrid y luego a México para hacer “Soy Luna” y volvía y hacía “El show de Tini” y en el medio una obra de teatro. Había siempre mucho ruido en mi cabeza. Además, en todas las producciones que hago hay catering y es lo peor que le puede pasar a una persona con mi problema. Al estar en mi casa me hice mi secuencia que repito y a la mañana me como un yogur, una fruta, granola que me hago yo, al mediodía una hamburguesa de lentejas con ensalada y a la noche una sopa. Como poca carne. A groso modo encontré esa rutina y en la repetición puedo hacer más ejercicio. 

Noticias: Ahora, el desafío es mantenerse…

Del Mastro: Llegó el momento difícil. Me fui unos días a trabajar afuera y no la pasé tan bien porque vas a comer a un restaurante y está la panera. Ahora mi desafío es encontrar cómo manejarme en el afuera. 

Noticias: Nacha es muy estricta con su manera de comer e intentó enseñarle, seguramente. 

Del Mastro: Sí. Nacha tiene una conducta muy estricta con la comida desde que yo me acuerdo. Si las formas hubieran sido otras, quizá nosotros hubiésemos sido vegetarianos antes. Cuando Nacha se iba de gira, con mis hermanos calculábamos el momento en el que ya estaba en el avión e íbamos al supermercado y lo arrasábamos: palitos, chizitos, papitas, maní japonés, quesos, litros y litros de gaseosas. Teníamos una complicidad con la chica que trabajaba en casa, la dejábamos que se fuera los fines de semana a hacer su vida y yo me quedaba con mis hermanos (Gastón y Juan Pablo) a cambio de que ella no contara nada sobre lo que comíamos cuando Nacha no estaba. Un hecho de corrupción total.

Noticias: ¿Y qué dice Nacha, por fin, de su cambio en la alimentación?

Del Mastro: Está muy contenta. Somos una familia que respeta mucho las decisiones del otro en cuanto a todo: con quién vivimos, el cuerpo que tenemos o la obra de teatro que hacemos. Estamos todos muy contentos, mis hijos (Macarena, Anteo y León), mis cuatro nietos, mis hermanos, mis compañeros de trabajo. Es un cambio muy fuerte, tanto que no me conocen por la calle porque además de pesar 85 kilos menos, me corté el pelo, me visto de otra manera. 

Ariel del Mastro

Noticias: Hablemos de “Juegos, cuál es el límite” que está haciendo en La Plaza con un elenco muy joven. ¿Cómo es hacer una obra de teatro en medio de una pandemia?

Del Mastro: Es un proyecto que hicimos pensando en cómo seguir manteniendo vivo el teatro. Primero fue streaming y no una obra de teatro grabada. Nos fue muy bien, y ahora estamos en forma presencial. Descubrimos que los jóvenes salen más que los adultos y van al teatro. Tenemos un elenco de chicos jóvenes (Agustina Cabo, Nicolás Cucaro, Tomas Kirzner, Carolina Kopelioff, Alan Madanes, Maia Reficco, Julia Tozzi), aunque no es una obra juvenil. Es una adaptación de “Juegos a la hora de la siesta” con canciones y música original de Marcelo Caballero y Juan Pablo Schapira. Ojalá los papás puedan ir con los hijos y reflexionar a la salida. Se habla de bullying, abusos, mandatos, violencia intrafamiliar y en las escuelas. Temas muy profundos. Nos va muy bien aunque el aforo es reducido. La realidad es que estamos haciendo teatro como un hecho de resistencia. Somos muchos en el equipo y la recaudación no nos sirve. Lo hacemos porque la forma de rebelarse es demostrar que el teatro no mata y que sana incluso porque hace que la cabeza funcione. Y estamos valorizando el rito del teatro, también. Cumplimos todos los protocolos, queremos seguir haciendo las funciones y que nadie se enferme. Además nos hisopamos cada diez días. 

Noticias: Muchos piensan que es complicado trabajar con chicos y con jóvenes. ¿Cuál es su experiencia?

Del Mastro: Me es más fácil trabajar con gente joven que con actores reconocidos, que a veces tienen mucha opinión de ellos mismos y es más difícil probar cosas nuevas. Los jóvenes hacen todo lo que propones porque no tienen prejuicios de qué tipo de actores son o a dónde van a llegar. Quizá no tengan tantas herramientas como un actor experimentado pero llegamos a mejores lugares, o lugares a los que me siento más representado. 

Noticias: ¿Cómo sigue su año? ¿Se van a estrenar “School of rock” y el musical con canciones de Serrat?

Del Mastro: Vamos paso a paso. “Escuela de rock”, con Migue Granados, Sofi Pachano y Laurita Fernández, es un proyecto muy grande y no se va a poder hacer hasta que la ocupación de la sala sea al 100% porque no dan los números. Y “Aquellas pequeñas cosas” seguramente se va a poder hacer porque es en septiembre, en España. Hace mucho tiempo que estoy trabajando con Serrat, que está en todos los arreglos. Además tengo una obra de texto con Radagast y Lula Rosenthal pero dependemos del aforo. 

Noticias: Además de Nacha, varios integrantes de la familia son parte del medio: su hermano Gastón trabaja en sonido, su hija Macarena es asistente de dirección, su hijo Anteo es iluminador. Cuando trabajan en familia, ¿lo disfrutan o lo padecen?

Del Mastro: Ahora que somos más grandes podemos trabajar bien. Antes había algunos problemitas que surgen de mezclar familia y trabajo. Pero ya tenemos claro lo que es cada uno y a dónde quiere ir. Creo que cuando uno se pone viejo, también se pone más sabio. Hace mucho que no trabajamos juntos porque no se dio pero lo haría tranquilamente porque es un buen momento para relacionarnos todos. Ya no se mezclan los egos sino que podemos relacionarnos desde el amor y la familia. Hoy estoy más lejos del ego y cercano a entender que somos un equipo

Noticias: ¿Se reconoce adicto al trabajo?

Del Mastro: Divido realmente mal la vida personal de la laboral. Con la pandemia entendí que mi aprendizaje es poder dedicarle un tiempo más a mi familia y a las cosas que me dan placer, más allá del trabajo. Pero como el trabajo me da tanto placer soy un poco adicto.

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Liliana Podestá

Liliana Podestá

Periodista.

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