viernes, febrero 21, 2020

PERSONAJES | 07-01-2020 10:32

Arturo Puig: "El amor de abuelo es incontenible"

Dirige el musical "Hello Dolly!", que está por estrenar en el verano. Junto a Selva Alemán, disfruta de sus nietos y afronta los cambios.

El sol del incipiente verano aprieta todavía a las 6 de la tarde. En la vereda de su casa, en la calle Migueletes, una mujer de silueta menuda pasea una perrita blanca y dice “Ya le van a abrir”. Entonces es cuando sale una niña rubia, de ojos muy claros y una sonrisa franca, que abre la puerta e invita a pasar. “Mi abuelo ya viene. Pasá”. Al entrar, un amplio living conduce a un jardín que visto desde la entrada parece un cuadro verde y gigante. A un costado, el comedor, tiene una mesa robusta flanqueda por dos candelabros de pie, muy antiguos, de una vieja iglesia.

“Varias cosas que están acá eran de la pequeña empresa de utilería que puso mi bisabuelo en Parque Patricios. Se fue heredando generacionalmente –comenta Arturo Puig que llega del piso de arriba – ; él vino de Cataluña y luego la comercializó mi abuelo, en tiempos en que abastecía mobiliario, objetos de todo tipo para cine, teatro y televisión. Era cuando me encantaba ir a jugar con las espadas y mis amiguitos del barrio escuchaban mis historias inventadas. Después vino otro concepto; empezaron a alquilarse locaciones con todo listo para filmar y las obras se volcaron a las escenografías minimalistas. Cambió. Y me tocó vender el negocio. Pero quizá en aquel tiempo –aunque no era del todo consciente- se  estaba despertando mi vocación”. En su trayectoria hubo etapas de galán irresistible, de comediante, de actor dramático, cantante y también de director de teatro. Es lo que hoy lo tiene ocupado. 

Noticias: Es interesante saber cómo fue atravesando esos roles y desafíos. ¿Siempre confió en su ductilidad o hubo mucho trabajo atrás? 
Arturo Puig: Salir del personaje de “Grande Pá” no fue fácil. Pero lo fui logrando y siempre agradecido a ese programa, que fue el de mayor rating de la televisión argentina. Me hizo sentir tan bien hacer ese personaje. La gente me paraba en la calle y me contaba sus historias íntimas. Al terminar esa tira, hicimos con Selva (Alemán) la última obra de Arthur Miller, "Cristales rotos", un texto muy profundo, y fui nominado como mejor actor dramático en los premios ACE.

Noticias: Tiene varios premios ACE. En 2017, el ACE a la mejor dirección general de musical / music hall y/o café concert por "Sugar". ¿Vamos por más, otra vez, con “Hello Dolly!”?
Puig: (Risas) ¡Vamos! Estoy muy entusiasmado con este musical, con música y letra de Jerry Herman y libreto de Michael Stewart. Lucía Galán en el papel de Dolly está maravillosa y el elenco es de lujo; Antonio Grimau, Darío Lopilato, Laura Azcurra, entre muchos otros. 

Noticias: Es una pieza emblemática, que tiene una versión fílmica inolvidable, con Barbra Streisand y Walter Matthau…
Puig: Sí. Ella no quería hacer la película porque en aquel momento tenía 27 años y el papel de Dolly era para alguien mayor. Pero el contrato con la 20th Century Fox no le permitió rehusarse. Imagino que el éxito le habrá hecho olvidar su enojo…

Noticias: En Buenos Aires tuvimos una versión teatral al poco tiempo, en 1967.
Puig: Sí, con Libertad Lamarque en el papel de Dolly, la casamentera. ¡Y yo formaba parte del elenco, tenía 23 años! ¡Una casualidad o algo que me estaba destinado! 

Arturo Puig

Noticias: ¿Cree en que hay cierto auge por los musicales en la calle Corrientes, en verano, y en particular en el país? ¿Por qué?
Puig: Sí, hay puestas musicales y muy buenas, hechas con esfuerzo porque son costosas, que le dan trabajo a mucha gente. Pienso que el público responde porque busca entretenimiento, y este género tiene todo para eso: música, canto, actuación, vestuario, escenografía. 

Noticias: Cambia el espectador y cambian los espectáculos. ¿A la inversa o se retroalimentan?
Puig: Hay una dinámica permanente. Los cambios son inevitables y nos llegan de una manera o de otra. Cambia el contexto. Y hoy se busca disfrutar y hacer catarsis.

Noticias: Usted dijo que el actor no sube al escenario por vanidad, sino para que lo quieran. Por eso la crítica pega tan fuerte, porque está criticando el propio individuo. ¿No puede separarse la persona del personaje?
Puig: Es difícil. Claro que con los años vas creciendo en experiencias y te despegás un poco. 

Noticias: Pareja histórica la suya con Selva Alemán. Sostienen su vínculo a pesar de las crisis, en tiempos de poliamor, ¿Algunas pistas para seguir juntos por más de cuatro décadas?
Puig: (Risas) No hay recetas. Los dos tuvimos un matrimonio anterior, yo con dos hijos, Ximena (48)  y Juan Ignacio (46). Cuando empezamos a salir y luego a convivir, no había divorcio; nos casamos el día del cumpleaños de Selva un 30 de abril. ¡Y no nos acordamos ni de qué año! (risas). Tuvimos nuestras idas y vueltas pero siempre hubo amor y humor. Nos divertimos mucho juntos.

Arturo Puig

Noticias: Delgado el límite entre lo público y lo privado. Pero supieron mantenerlo, no sé si con perfil bajo o cómo, ¿será que hoy con las redes sociales, interesa más el chisme personal que el ámbito profesional de los actores?
Puig: Siempre fuimos prudentes. Respetamos a la prensa y fuimos respetados. Y en cuanto a las redes, hay una necesidad de mostrar y decir todo, lo que expone muchísimo. Pero es uno de esos cambios que hay que aceptar.

Selva era la mujer que paseaba a la perrita por la vereda. Está preocupada porque la mascota no ve, y varias veces se cayó en la piscina. Espera por estos días al operario que pondrá una cerca, para evitar que el animalito caiga otra vez. Se abre la puerta y entra Ximena quien le dice mamá a Selva, se besan, y besa a su padre. “¿Los chicos se portan bien?” pregunta. Y es Selva la que responde al segundo: “Espléndidamente bien”. Cosa que era cierta.

Hace más de media hora que los nietos de Puig, Nikolay (8) y Elizabeta (6) están compartiendo esta nota. Nikolay, más serio, observa y escucha desde un sillón alejado. A Elizabeta tuvo que llevársela Selva porque pidió que la peinaran para salir en una foto con su abuelo. Había estado sentada y abrazándolo, comentándole al oído su interés en participar de la charla. Cuando regresó peinada y con un poquito de rubor, insistió en hacer fotos a las que se sumó su hermano. Ella es histriónica, desinhibida. Su hermano es observador, tranquilo. “Estamos muertos de amor; estas criaturas nos cambiaron la vida” dice Arturo emocionado. Los niños fueron adoptados en Rusia, después de algunos viajes y trámites; estaban en un orfanato en las afueras de Moscú y, obviamente, sólo entendían ruso: hoy hablan perfecto castellano –llegaron hace tres años y medio- y se destacan en la escuela como excelentes alumnos.

Noticias: ¿Entonces Nikolay llegó con 4 años y medio y Elizabeta con 2 y medio. ¿Por qué cree que la adaptación fue tan buena, en el sentido más amplio del término?
Puig: Los chicos tienen una disposición sorprendente; aprendieron a hablar castellano divinamente. Van al colegio de acá a la vuelta de casa y se vienen a tomar la leche con Selva y conmigo hasta que llega mi hija del trabajo. Ahora que terminaron las clases vienen igual, todos los días, a jugar, a estar en familia. El amor de los padres los contiene y el nuestro, como abuelos, es incontenible… Y yo creo en el amor. 

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Sissi Ciosescu

Sissi Ciosescu

Periodista.

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