Sunday 21 de April, 2024

PERSONAJES | 26-01-2023 07:20

Jorge Suárez: “Vivo todo profundo, como un océano”

Llegó con la multipremiada “Laponia” a la temporada marplatense. Familia y fisuras. La importancia de enseñar la ilusión.

Jorge Suárez llega tan perfumado como perturbado, tan impecable como desbordado, con los brazos abiertos y moviendo la cabeza de lado a lado. Se siente en falta, no sabe cómo disculparse. No puede entender cómo pudo olvidarse de la nota, cómo, si nunca le pasó algo así. Anfitrión al fin, busca un rincón tranquilo dentro del teatro Picadero, del que se está despidiendo de Buenos Aires con “Laponia” porque el 30 de diciembre la obra habrá abierto su temporada en el teatro Bristol de Mar del Plata.

Vuelve a pedir perdón y cuenta que justo hace unos días le pasó otra cosa inédita en sus 43 años de trayectoria: manchó la ropa del personaje que compone en la serie que está grabando. Señales del estrés de los últimos meses en los que filmó una película (aún sin nombre definitivo, junto a Peretti y Rafa Ferro, dirigida por Hernán Guerschuny), la miniserie “Espartanos” e hizo teatro. “Laponia”, dice, es una buena síntesis de lo que es el teatro, una obra sencilla pero profunda, que divierte, emociona y hace reflexionar. Y a poco de empezar la entrevista, habla de sus hijos.

Si hay algo que parece constituir a este señor perfumado e impecable, que ya dejó el desborde atrás y se tira de cabeza a la charla, es la devoción por su familia: Agustín (30), Violeta (21) y su mujer, Laura “China” Singh. Habla de la forma en la que sus hijos reaccionaron a lo que plantea la obra —sin spoilear, el afiche tiene un gorro de Papá Noel—: “Recuerdo que fue todo un desafío. Yo les expliqué que para mí también la ilusión se enseñaba, que de dónde aprende uno a ilusionarse, de algo que respiró en algún momento de su vida, que aprendió de alguien que ama”, cuenta.

Noticias: En la obra, se juegan la verdad y la ilusión. A sus 59 años, ¿por dónde le pasa la ilusión?

Jorge Suárez: Quizás parezca pretencioso pero, sinceramente, por el hecho de intentar vivir cada día con plenitud, con serenidad, en paz. Quisiera poder vivir estos años que quedan plenos, dando lo mejor de mí en el escenario y dando paz a mi familia y que estemos bien energéticamente, que no tengamos miedo. La gente desarrolla muchos trastornos a partir del miedo. Vivimos en un país un poco alborotado, entonces es muy difícil. A mí no me asustan los noticieros porque unos te cuentan una cosa, otros, otra. Uno tiene la lucidez y está lo suficientemente informado como para entender que cada uno va para un lado, y que hay conveniencias y negociados, y que la política es sucia. Lo dije toda la vida. Pero en estos momentos, en donde está en juego la serenidad, la paz y el estómago, la nutrición de los niños, la educación, la salud de la gente, es tan grande el bollo que se arma que yo no sé si los políticos logran darse cuenta y tenemos que tratar de ponernos en positivo y pensar para adelante que vamos a intentarlo, tenemos que seguir intentándolo. 

Noticias: Pese a que es una adaptación de un libro catalán, “Laponia” es muy “argenta”.

Suárez: Sí, mi personaje es la voz de afuera (es extranjero), y a mí, que soy tan argentino y amo tanto a mi país, al principio me costaba mucho pensar que con eso yo tenía que hacer comedia. Después me di cuenta de que era muy feliz porque estaba aportando a un pensamiento global que tenía que ver con que la gente pudiera ver ese choque cultural y pensar hasta qué punto somos taaan malos como uno imagina, tan errados. Creo que los argentinos somos gente hermosa. Siento que a veces la falta de educación hace que se tomen estos rumbos un poco equivocados y haya demasiado fanatismo. El fanatismo es algo de lo que más daño hace. Las cosas están muy difíciles, en el mundo en general.

Noticias: No hay refugios, es abrazarse con los que están cerca.

Suárez: Exacto. Nosotros tenemos una familia muy amorosa.

Noticias: Tuvo la gran fortuna de armar una base potente con Laura, su mujer.

Suárez: Sí, yo creo que ahí empieza la búsqueda de la paz, la armonía, el afecto, poder conocerse un poquito más cada día, creer en algunos sistemas que nos pueden ayudar, como el psicoanálisis u otras terapias, algo que nos haga encontrar con el propio eje. Y somos una familia que hablamos de esas cosas, de lo que nos pasa, de lo que sentimos. Descubrimos que hablar de lo que te duele, ayuda a que te duela un poquito menos y saber que hay gente que te ama y que está con vos y lo va a estar siempre. Por supuesto que también tuvimos y tenemos conflictos, la convivencia es una herramienta extraordinaria y también algo muy peligroso para un vínculo. No creo en los vínculos sin fisuras, sin desequilibrios. 

Noticias: Empezamos este encuentro con una “fisura” como el olvido. ¿Se permite las fisuras en usted mismo?

Suárez: A mí me cuesta mucho fallar, puede ser ese el motivo por el que lo hago con sinceridad. Quiero decir, si voy a fallar, voy a fallar pero con el corazón puesto.

Noticias: ¡Siempre con el corazón puesto! 

Suárez: ¡Siempre, con tres bypass! (risas). Es que me sale de los poros, vos ves la obra y yo disfruto como loco. Por supuesto que tengo técnica, que desarrollé un oficio, lo hago hace 43 años. Pero yo me voy al camarín y sé cuándo estuvo muy bien y cuándo hay algo que no salió como me hubiera gustado. Me la paso enseñando a mis amores y a mis alumnos que el secreto del aprendizaje está en el error, si uno no se equivoca, no está arriesgando nada y no se puede aprender de lo que uno no arriesga. Pero si me preguntás a nivel personal, creo que hago tanto hincapié en eso porque yo mismo soy el que tiene que aprender a equivocarse, porque soy el que cuando me equivoco, paso por estados que no te puedo explicar.

Noticias: En “Laponia” se ven dos sistemas de crianza: en cada uno de ellos hay fisuras y aparece la confrontación con las propias creencias. ¿La crianza de sus hijos lo ha confrontado mucho con usted mismo? 

Suárez: Sí, claro. Me pasó con Agustín cuando se fue de casa, antes de cumplir 22 años. Tardé seis meses en aceptarlo. Sentí que había fallado. Era: “Cómo se le ocurre, si vive en una casa que no le falta nada, donde todo se hace pensando en él y en todos nosotros, ¡qué necesidad de irse!”. Casi ni quise conocer el lugar. Me costó muchísimo porque lo tomé como algo personal. Decía: “¡Qué rebelde al pedo!”. Hoy lo veo, que se fue a Europa, que decidió volver, que aprendió muchas cosas, digo: “¡Qué maravilla este chico: aprendió a hacer lo que se le dio la gana sin faltarle el respeto a nadie!”, simplemente hace lo que él quiere porque ya es un otro, crié a un otro (se sonríe). Pero eso uno lo entiende después del dolor. En ese momento, me paraban los semáforos y me brotaba el llanto. Todo lo vivo muy profundo, como un océano. 

Noticias: ¿Qué cosas hizo usted por imposición?

Suárez: Nada, yo no hago nada porque me lo digan. Yo soy rebelde.

Noticias: ¡Entonces era eso: su hijo le estaba ocupando el lugar!

Suárez: Obvio (risas), el rebelde soy yo, no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, nunca. Salvo el director. Con el director soy obediente, porque aprendí de mis maestros que sin dirección, uno termina haciendo siempre lo mismo.

Noticias: ¿Se sorprende de sí mismo?

Suárez: (contesta de inmediato) No. Me sorprende más la reacción de afuera, me sorprende mucho que me den otro ACE cada vez. Lo último que hubiera imaginado en noviembre es que me iban a dar el premio (a Mejor Actor en Comedia). 

Noticias: ¿Por qué?

Suárez: Porque ya me lo dieron, y porque eran 6 ternados. Yo sinceramente no lo esperaba. Entonces subo a recibirlo y me olvido de todo lo que quiero decir. Me sorprende porque yo ahí hago lo que más me gusta en el mundo. 

Noticias: En notas pasadas hablaba de volar arriba del escenario. ¿Cómo se logra ese vuelo?

Suárez: Con el compromiso. Uno a veces por algún motivo, por algún resguardo, porque no llegó, no pudo entregarse… es muy difícil de explicar pero una actuación puede ser una gran actuación, con entrega física y energía, pero puede haber algo del alma que uno no está entregando, que se está guardando, y la idea es entregarse. 

Noticias: Ahí está la trascendencia.

Suárez: Absolutamente, algo que justifica que haya alguien sentado mirando lo que vos estás dispuesto a entregarle. La diferencia es cuando uno verdaderamente logra entregarse y el espectador ve cómo caés al vacío, está siendo testigo de que tu alma está ahí flotando. Uno se entrega porque lo que obtiene a cambio es inmenso, es mágico, es darle la posibilidad a tu alma de volar y de sobrevolar, y de planear por un rato. Porque en definitiva estamos tratando de darle una justificación a este paso, uno ya sabe que nacemos para finalmente irnos y está tratando de evitarlo; la vida tiene un tiempo, tiene un límite y a mí me parece que eso juega bastante en mi entrega: saber que yo me estoy entregando hoy y que dentro de 30 años nadie se va a enterar de que me entregué (se ríe). Yo me entrego porque me gusta.

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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