Jueves 13 de mayo, 2021

PERSONAJES | 17-04-2021 15:02

Moria Casán: “Soy una intelectual en otro packaging”

Emblema del espectáculo, habla de su presente laboral, la relación con su hija Sofía, sus nietos y su flamante marido a distancia, Humberto Poidomani.

Protagoniza “Brujas” en el Multitabaris, una comedia con la que debutó treinta años atrás, que fue un éxito explosivo y la mostró en una faceta diferente. Moria Casán recuerda que la primera vez que se subió a un escenario lo hizo desnuda: “¡Desnuda! Es como si fueras de contramano por la Lugones”, compara. Verborrágica, carismática, ingeniosa, Moria repasa su historia, reflexiona sobre su presente y se proyecta, siempre. “Vamos a hacer Morias’s Drag Night, la elección de la drag queen federal como un reality de vida. Me gustaría que fuera en la TV Pública, para que se vea en todo el país. También hay proyectos para Netflix y teatro, pero ‘Brujas’ es la prioridad absoluta: es tan fuerte lo que pasa que la gente va al teatro para sanarse y salen con un drenaje espiritual”, arriesga. 

Vive en su casa de Parque Leloir y cuando no trabaja, jamás se aburre: “Nado cuarenta piscinas diarias, hago ejercicio, tengo una cinta para caminar, tomo sol, leo, escucho música y no veo tele. Me encanta nuestra tele pero los programas se repiten mucho, no hay demasiada creatividad en este momento y es más de lo mismo”. Prefiere leer diarios y revistas en la web, y también muchos libros: “Soy compulsiva y leo varias cosas a la vez. Ahora estoy leyendo 'El libro Pussy Riot', de Nadya Tolokonnikova; 'El amor líquido', de Zygmunt Bauman; y uno que me está rompiendo la cabeza que es 'La Biblia Psiquika', de Genesis Breyer P-Orridge. Todos sobre feminismo, porque siempre fui una feminista no agresiva; tiene que ver con mi esencia. De miércoles a domingos hago Brujas, y lunes y martes veo a mi hija Sofía, y a mis nietos, Helena y Dante. Voy al cine: lo primero que hice cuando se pudo, fue ver 8 y 1/2 de Federico Fellini, que es mi amor platónico: la vi muchas veces”, cuenta. 

Noticias: ¿Cómo es Moria cuando vuelve a su casa y se saca el maquillaje? 

Moria Casán: El make up es un outfit, como los anteojos, la  cartera, la peluca. Soy la misma con maquillaje que sin maquillaje. Simplemente me transformo y juego a ser otra, pero hay algo de la esencia de cada uno en todos los personajes, aunque seas una gran actriz. Ana María Casanova es Moria Casán, porque no es el nombre de fantasía el que te cambia la esencia. Toda mi vida he hecho de Moria, y nací como figura en un teatro de revistas, desnuda. Soy siempre la misma persona aunque le resulte un personaje a la gente. Tengo muy claros los pies en la realidad y es lo que me ha dado sabiduría en este medio, que es no comprar lo que vendo y no creérmela. Si los demás se confunden, que lo hagan, yo lo tengo bien claro

Noticias: ¿Alguna vez se imaginó tener una vida diferente? ¿Qué soñaba ser de chica?

Moria: Cuando era chica soñaba con ser yo misma porque era muy narcisista, me pasaba todo el tiempo mirándome al espejo. Cuando mis padres se iban a dormir, me levantaba y ponía el tocadiscos. Mi padre era melómano, tenía abono en el Teatro Colón y escuchaba ópera y música clásica. Recuerdo que tenía un disco de pasta que se llamaba Celos y me encantaba. Era enferma de celos, los padecí y traté de sacarlos de mi vida con autoayuda. Un día decidí que los celos me estaban amargando la vida y era desdichada. Y supe sacármelos, o tal vez me acompañan todavía pero voy para adelante. No me instalé en el sufrimiento

Noticias: Hay quienes le temen a su “lengua karateca”, ¿hacen bien?

Moria: Creo que es algo folklórico. La gente que me conoce sabe que soy una mujer de una gran personalidad y buena gente, honesta, leal. Soy brava y tengo buena esencia. Como amiga soy buena pero como enemiga soy mejor (ríe). Todo lo que me dicen “la one”, “lengua karateca”, me lo puso la prensa, no yo. En los ’70, cuando empecé a ser una figura, me hacían notas como si fuese una filósofa porque parecía que era la única mujer con un cuerpo importante que se mostraba desnuda y tenía cerebro. En ese entonces las mujeres no hablaban, eran como decorado y el decorado se calla. Había una cosificación absoluta de la mujer y creo que fui la más vanguardista en romper el estereotipo y la estigmatización de las mujeres del espectáculo que estaban en el Maipo o El Nacional; no se les hacía notas para saber su pensamiento y a mí me dedicaban páginas enteras y me invitaban a los programas de la tele. Lucho Avilés me definió como una “yegua pensante” (ríe). Soy una intelectual en otro packaging, lo que asombra mucho es mi intelecto. De chiquita iba todos los veranos a las bibliotecas de Devoto y leía mientras los demás iban de vacaciones. Leía cuanto libro había porque soy apasionada del conocimiento. Después tuve la suerte de viajar y vivir en diferentes países y eso te va nutriendo. Las peleas para mí son un appetizer porque no lo hago en serio sino que apelo a la ironía y hay muy poca gente que sabe jugar con la ironía, la mayoría se enoja y el que se enoja pierde. Son muy limitados y no les da para hacer de la pelea un show, y yo me hago un festival porque con media neurona les hago un match point. 

Noticias: Brujas fue la obra que le permitió mostrarse en otra faceta diferente, ¿cómo es hacerla a 30 años de tu estreno?

Moria: Es mágica, hipnótica, te coopta tipo secta porque es una obra que habla sobre el amor, el desamor, la amistad, los engaños, las relaciones clandestinas. Tiene un lenguaje muy potente y la gente necesita verla más de una vez. En pandemia tiene un rigor mucho más fuerte que cuando se estrenó, que fue una bomba. 

Noticias: ¿Desafía el paso del tiempo? 

Moria: No lo desafío porque es una estupidez. El paso del tiempo es inevitable. Tengo miles de relojes que no uso porque ni miro la hora porque no le doy bola al tiempo. Si tengo el poder de seguir en este universo maravilloso en el cual creo y amo, es porque tengo que estar cada vez mejor. Y no me refiero a lo físico porque si estás bien de adentro, estás bien por afuera. Hay que estar en armonía con una misma, sin desafíos porque perdés, lógicamente. Se trata de estar siempre sana, arriba y adelante. Mi lema es crecer, no envejecer. Al contrario, soy más sabia. No volvería ni a los 18 ni a los 30. ¡Estoy viva! Hay que acompañar al tiempo, creciendo

Noticias: ¿Cómo es su relación con su hija y con sus nietos?

Moria: Mágica, lúdica, poética, hermosa. Es como una hermandad, y de gran libertad, llena de creatividad. No hay prejuicios, no hay una mirada sobre el otro. Sofía es una hermosa mujer, inteligente emocional y racionalmente, y tiene una carrera fabulosa. Y los chicos son bellos. Tenemos una relación de alegría. 

Noticias: Está casada con el artista plástico Humberto Poidomani, a quien no ve desde hace más de un año porque vive en Miami. ¿Se puede llevar adelante una pareja a la distancia?

Moria: La relación de ausencia es rara pero te acostumbras. Poidomani me parece un ser exquisito que apenas me conoció me propuso matrimonio y me encanta la gente lanzada. No importaba lo que resultara. Nos casamos en Florencia (Italia) y fue divino. Ahora hace un tiempo que no hablamos, pero cuando lo hacemos es hermoso y mientras estuvimos, también. Me encantó conocerlo y en menos de dos meses nos casamos. Lo conocí un lunes, él se fue al lunes siguiente, y después lo vi antes de que terminara el 2019 y nos casamos el 28 de diciembre, día de los inocentes, y después no lo vi nunca más. Es un hombre divino. Por fin alguien que entiende todo lo que pasa por mi cabeza y puedo charlar de libros. En este momento estamos en un stand by, pero de cualquier manera es hermoso lo que me pasa con Poidomani

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Liliana Podestá

Liliana Podestá

Periodista.

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