En los últimos veinte años creció por toda Latinoamérica la figura del “plan social”. Y con ese auge también creció la bronca de un sector de la población que siempre vio en ellos alguna especie de robo: en enero de 2023, el Observatorio de Psicología Social Aplicada publicó una encuesta donde daba cuenta de que 8 de cada 10 argentinos creían que existía un “alto nivel de irregularidad” en los planes. De hecho, uno de los corazones del triunfo de la nueva derecha en todo el continente es exactamente este: José Antonio Kast en Chile, Jair Bolsonaro en Brasil y también Javier Milei han sido críticos de los planes, discursos que variaban entre sí pero que coincidían con la idea de que eran un negocio para los políticos, que eran parte del “curro” de hacer crecer al Estado y que el damnificado final era el “ciudadano de bien” que con su trabajo honrado mantenía esta estructura. El libertario ha llegado a declarar que el “asistencialismo crea esclavos y es funcional a la religión del Estado”. Esa línea de rechazo encontró eco en una sociedad donde muchos se refieren a los “planeros” como “vagos” o “mantenidos VIP”.
Sin embargo, a medida que se aproximó al poder Milei empezó a suavizar esa retórica -“son víctimas del sistema”- y a hablar de un plan de pasos para que los planes sociales vayan desapareciendo de a poco. Por ahora parece lejano. Es que La Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar -que técnicamente no son un plan social, a pesar de que así se entiende en el debate público- acaban de alcanzar un récord histórico.
n enero 2024, recién llegado al Gobierno, Milei aumentó en un 100% la AUH: la prestación pasó de $20.661 a $41.322 por hijo. En el contexto de un recorte fenomenal dentro del Estado, y un discurso político aún más recargado, la decisión del Presidente estaba lejos de ser una casualidad: en plena malaria económica, la lógica del Gobierno apuntaba a mantener “controlada” la situación de los más vulnerables a través de un aumento de las prestaciones. De hecho, en abril de aquel año Milei cambió vía decreto la actualización del monto de la AUH, que pasó a ser por inflación. Hoy es de $132.813 por hijo, lo que, según Chequeado, da que creció por arriba de la inflación: un 101% en términos reales comparado a noviembre 2023.
La cantidad de beneficiarios de la AUH viene en crecimiento lento pero constante: Fernández terminó su mandato con 3.961.841, y hoy, según un pedido de acceso a la informaciòn pública que realizó este medio, es de 4.124.421. Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social, explica que ese aumento no se debe tanto a nuevas altas sino a aquellos que perdieron su trabajo formal y cayeron en la irregularidad, por lo que les corresponde una AUH si es que tienen un hijo.
La Prestación Alimentar -un soporte económico destinado a que los beneficiarios logren garantizar una canasta básica- alcanza en el mes de enero a 2.542.400 personas. Para el final del gobierno de Fernández era de casi 2.300.000. Sin embargo, el actual oficialismo introdujo una novedad: congeló en 2024 los montos de esta prestación, que quedaron en $52.250 por hijo. Una nota de La Nación demostró también que hubo un aumento en las prestaciones por desempleo. En 2023 hubo 59.745 beneficiarios que cobraron un subsidio promedio de $53.765, mientras que a diciembre de 2025 los beneficiarios se duplicaron a 103.654 y la ayuda económica promedio subió a $276.944.
Los números demuestran que el cuadro económico es grave, y que mientras que muchos oficialistas o paraoficialistas insultan a quienes reciben una prestación del Estado estos no paran de crecer.














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