Friday 24 de May, 2024

POLíTICA | 22-09-2023 06:20

Bullrich y el desafío de no ser presa de Macri

Quienes conocen muy bien a Macri y a Bullrich dicen que cuando el primero le entregó la presidencia del PRO, luego de la derrota en el 2019, no fue para entronizarla como su delfín, sino más bien lo contrario.

Unos días antes de las elecciones primarias, Pablo Avelluto escribió lo siguiente: “Algunos se ilusionan creyendo que de aquel Juntos por el Cambio derrotado en 2019 ha nacido el gran frente argentino de derecha que añoraban. El partido del orden y de la fuerza, literalmente. Una fuerza maximalista que, si no es capaz de cambiarlo todo, prefiere no cambiar nada. El PRO no es, o no debería ser, o no debería convertirse en el partido conservador del siglo XXI. De igual manera, Juntos por el Cambio tampoco debería convertirse en una coalición de derecha. No somos ni fuimos eso”, decía en la revista Seúl, en donde manifestaba su preferencia por Horacio Rodríguez Larreta en el medio que funciona como el house organ de la coalición.

El texto de quien fuera ministro de Cultura y luego íntimo de Mauricio Macri -trabajó con él los dos libros que publicó luego de la gestión- sintetizaba una idea que, a pesar del triunfo en la interna de Bullrich, aún perdura en muchos históricos del partido: que el liderazgo de ella en el PRO es más un accidente de la historia que una continuidad natural. Que de la coalición que en el 2015 llegó al poder presentando a Macri como el Barack Obama de estas latitudes, al espacio como a la socialdemocracia europea latinizada, que de esa impronta de partido nuevo que venía con la revolución de los globos y la alegría queda poco y nada.

Bullrich en su cocina

Que alguien que comenzó en el peronismo revolucionario y que luego pasó por varios espacios políticos no conecta con el ethos original del PRO. Y que esa es la razón, antes que cualquier otra, de por qué sacaron menos votos que Milei en agosto: una crisis de sentido que hace que el edificio crezca torcido desde sus cimientos, la otra cara de la moneda de que Bullrich parezca desperfilada en el tramo final de la carrera. “Y lo más probable es que Juntos por el Cambio salga tercero, nunca vi a nadie que proponga ajuste y sacrificios y gane las elecciones”, lanzó Jaime Durán Barba en una entrevista con Radio Perfil que causó escozor en toda la coalición. El miedo a no entrar al ballotage es lo que hoy le quita el sueño a muchos.

La candidata, claro, tiene una visión distinta. “A mí me parece -dice- que encarno esa impronta del partido nuevo pero también encarno otros elementos que en esta elección tienen mucha importancia. Al país hay que hacerle cambios que necesitan de mucho coraje y mucha firmeza. Y en ese sentido, el aporte que yo le hago al PRO es de un liderazgo con fortaleza, con convicción, que fue algo que quizá fue un punto débil, un talón de Aquiles. Creo que por eso también pude yo ganar la interna, que fue de David contra Goliat. La gente vio que que el cambio tenía que ser profundo, que para hacer un cambio en Argentina tenés que animarte a pisar callos y a saltar los obstáculos. Yo le aporté al PRO un tipo de liderazgo que es más combativo y más fuerte”.

Laberintos

Sobre esa encrucijada es que se montan todas las otras. Algunos que conocen muy bien a Macri y a Bullrich dicen que cuando el primero le entregó la presidencia del PRO, luego de la derrota en el 2019, no fue para entronizarla como su delfín, sino más bien lo contrario: darle un lugar de casi nula relevancia (algo que se comprueba con el dato de que casi nadie sabe quién era el presidente del partido antes de ella) para seguir teniendo él la mano sobre el timón.

Pullaro con Bullrich, Scaglia y Larreta.

Pero, podría decir el Chapulín Colorado, no contaban con la astucia de Bullrich. Ella, rodeada en aquel momento de un equipo de menos de cinco personas -entre los que estaban Juan Pablo Arenaza, hoy el jefe de su campaña- y sólo con su “último sueldo como ministra de Seguridad” en la mano, se aferró al cascarón vacío que era ese cargo y desde ahí se catapultó. Así logró, cuatro años después, ganarle la interna al jefe de Gobierno porteño, algo que para el grueso del círculo rojo era totalmente imposible un tiempo atrás.

“Hay algo que está pasando, la gente quiere un cambio de verdad y yo creo que puedo representar eso. Voy a ser la próxima presidenta”, juraba Bullrich ya desde fines del 2020. Hoy, a pesar de la derrota de su espacio en las PASO, sigue pensando lo mismo.
Sin embargo, su figura aún carga con varios desafíos. Además de la nueva impronta que busca darle al espacio -para lo cual aún está por verse si es algo que buscan los históricos electores de Juntos por el Cambio o si ante esta nueva alternativa preferirán emigrar a La Libertad Avanza- está el peso de Mauricio Macri. “Tenemos que dejar de estar presos de él”, lanzó ella en una entrevista, y toda la coalición sintió el impacto.

Estaba poniendo en palabras una vieja cuita que arrastra con el ex mandatario desde el momento en que le dio el cargo vacío del PRO, que se potenció cuando en las legislativas del 2021 el ex presidente no la apoyó y se fue a Europa. Es una pulseada entre jefes por el control. Desde ambos lados aseguran que, aunque ahora la tensión bajó, las esquirlas en las semanas después de las internas fueron duras

 Bunker Juntos por el cambio Elecciones Paso Larreta Bullrich Morales Petri Macri.

Macri lanzó elogios en público a Milei que cayeron mal en varios sectores (“ese coqueteo confunde mucho al votante”, sentenció Alfonso Prat Gay) y golpearon a Bullrich en un lugar sensible: eran momentos delicados donde se estaba definiendo un nuevo enfoque para el último tramo de la campaña. Algunos hasta hablan de un pase de facturas personal entre Macri y la candidata, cuando el fundador del PRO estaba aún del otro lado del mundo en su torneo de bridge. De cualquier manera, desde ambas tribus lo dan como un tema cerrado, y ponen como prueba la entrevista del ex mandatario en TN, donde salió a aclarar su posición a favor de ella.

El equipo de Bullrich dice que ya se acomodaron al golpe post PASO. Que después de unos primeros diez días difíciles lograron terminar de convencer al economista Carlos Melconian de dar un paso al frente -aunque a muchos les gustaría verlo aún más enérgico en sus críticas a Milei- y de darle forma a un nuevo enfoque para atrapar votos.

Melconian

Sumar a la cancha a Santiago Kovadloff a la cabeza de un equipo abocado a los “temas humanos” tiene que ver con eso: piensan que él puede capturar el voto de la tercera edad, un segmento en el cual el filósofo es una figura muy conocida. Además del público mayor, piensan que Bullrich puede crecer entre las mujeres y también en algunas zonas en particular, como Mendoza, Córdoba y la Capital Federal. “En las encuestas aparece que la opción más segura para terminar con el kirchnerismo es Patricia. Varios votos de Milei, se van a venir para acá”, dicen.

Todo o nada

Los que conocen a Bullrich, críticos y amigos, dicen que ella siempre soñó con sentarse en el sillón de Rivadavia. “Es angurrienta por el poder”, la definió su biógrafo no autorizado, el periodista Ricardo Ragendorfer -autor de “Patricia, de la lucha armada a la Seguridad”-, en una charla concurrida en la 11º Fiesta del Libro de la Universidad de Quilmes. Esa vocación, ese “a todo o nada” que a los puristas del PRO le genera escozor, algunos lo rastrean hasta su época de militante montonera. Eran los años de plomo en Argentina, y meterse en política significaba jugarse realmente la vida. "Y era flor de montonera", contó su maestro en la "organización" Mauricio Zarzuela a NOTICIAS.

Elecciones Paso La precandidata presidencial argentina por el partido Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, vota durante las elecciones primarias en un colegio electoral en Buenos Aires el 13 de agosto de 2023.

En aquella entrevista de 2017, el mentor político de Bullrich reveló que ella andaba siempre con "una bandolera con dos revólveres en la cintura". Y que hasta ponía a disposición la quinta de su abuela en Los Toldos -un lugar al que Bullrich sigue yendo a pasar los veranos, alejado de la vista- para hacer prácticas de tiro. La estancia es parte del linaje aristocrático de ella, que se remonta hasta a Juan Martín de Pueyrredón, que fue Director Supremo de las Provincias del Río de La Plata.

Medio siglo, tres matrimonios, un hijo (Francisco, de su relación con Marcelo “Pancho” Langieri, un sociólogo que era el secretario de Rodolfo Galimberti) y tres nietos después, Bullrich parece haber cambiado pocas cosas. Su dedicación a la política, esa que hizo que le lanzara esa tremebunda advertencia a su actual pareja en la primera cita, no cambió ni un centímetro. Como dice ella, es blanco o negro. Y así va Bullrich. A por la Presidencia. A por todo. Porque sino es nada.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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