POLíTICA | 01-11-2021 16:04

Cómo Martín Insaurralde pasó de barón a interventor

Máximo Kirchner lo impuso como jefe de Gabinete provincial en su pelea con Axel Kicillof. Rosca con los intendentes y proyecto propio para 2023.

La proyección en las últimas semanas del jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde, ya genera recelos no solo entre los ministros del staff bonaerense, sino también en el mismo gobernador.

El ex intendente de Lomas de Zamora publicita en los medios sus acciones de manera independiente al gobierno provincial, y se ufana junto con el máximo referente del PJ bonaerense, justamente Máximo Kirchner (a quien él propuso además como conductor del partido en ese territorio), de haber inclinado la balanza desde las PASO con algunos líderes municipales cercanos a Florencio Randazzo.

“Señor presidente, señor gobernador, si tienen alguna duda de si estamos dispuestos a ir para adelante, chiflen que nosotros estamos”, lanzó hace unos días desde el escenario Máximo Kirchner, durante un acto de La Cámpora en Lanús. Apoyo y desafío a la par para Alberto Fernández, pero también para Axel Kicillof, con quien el jefe de la agrupación kirchnerista ya no tiene el mismo vínculo.

Por lo bajo se le reclama al gobernador no haber tenido una posición más activa en la campaña de cara a las PASO (lo mismo en espejo se le exigió al camporismo), y también haber descuidado la relación con los jefes municipales, y consecuentemente no haber presionado a los intendentes para que dieran todo su apoyo, como se vio reflejado -dicenen el resultado en las urnas. Algo que Máximo buscó revertir con la llegada de Insaurralde, desplazando a Carlos Bianco, íntimo de Kicillof, del puesto de jefe de asesores.

El desembarco del nuevo jefe de Gabinete incluyó también el de los intendentes Juan Pablo de Jesús, Leonardo Nardini y Hernán Yzurieta, que moverán sus fichas “en el terreno” de cara al 14 de noviembre. El de Lomas de Zamora tiene además buena relación con su vecino Fernando Espinoza, de La Matanza, central para dar vuelta el resultado en las generales.

Recelo

Insaurralde está cruzado con Fernando Gray, intendente del cercano Esteban Echeverría, quien se opuso a su propuesta a favor de Máximo en el PJ bonaerense. Y hay otros barones que también rumian su recelo. Ariel Sujarchuk, jefe comunal de Escobar, esperaba desembarcar en algún ministerio: cuentan que aspiraba a reemplazar a Sergio Berni, pero no se le dio.

Insaurralde sería una traba para la proyección de Berni en la provincia, y una reprimenda para el médico devenido en sheriff tras el cruce con Máximo. El jefe de Gabinete habría puesto ya la mira en Gastón Granados, hijo del actual intendente de Ezeiza y futuro heredero en 2023, para reemplazar al actual ministro de Seguridad cuando este concrete su paso al costado.

Los intendentes peronistas en general no tienen buena sintonía con Berni, y lo dejaron en claro cuando fueron a reunirse en conjunto con la desplazada ministra nacional Sabina Frederic.

Tampoco los barones, a los que alguna vez Kicillof confundió con “varones”, tienen feeling con el gobernador. Al economista le aburren las juntadas con intendentes, los asados de rosca y sus agendas nimias, confirman cerca de Máximo, quien se encargó de poner la oreja a esos reclamos municipales, pero ahora descarga esa tarea en el nuevo jefe de Gabinete.

Revival

El intendente que desde 2009 gobierna Lomas ya fue el hijo dilecto del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. En 2013 fue elegido por la actual vicepresidenta como primer candidato a diputado nacional bonaerense por el Frente para la Victoria, elección que perdió por seis puntos con Sergio Massa: obtuvo el 29,05 % de los votos contra el 35,05 % del candidato del Frente Renovador, que se convirtió entonces en el bendecido para las elecciones presidenciales de 2015.

Un dolor de cabeza por entonces para Cristina Kirchner (acostumbrada a perder las elecciones de medio término), quien siguió el recuento de los votos desde la Quinta de Olivos -y no desde el búnker-, ya que se recuperaba de una cirugía craneal bajo el monitoreo del neurólogo y actual candidato a diputado por Juntos, Facundo Manes.

En aquellas elecciones, Insaurralde era un desconocido para el gran público. De hecho, su campaña pivoteó en parte sobre su noviazgo con la modelo mediática Jesica Cirio, con la que contrajo matrimonio meses después. Y la derrota lo obligó a esperar -refugiado en su distrito- por una segunda chance.

Su obsesión

En el 2015, Insaurralde era el candidato a gobernador bonerense que mejor medía en las encuestas del frente oficialista entre una decena de nombres. Y contaba con el apoyo del entonces gobernador, y candidato a presidente, Daniel Scioli. Pero desde la Casa Rosada le bajaron el pulgar y fue el motonauta el encargado de transmitirle el mensaje: “Dice que te des un baño de humildad”. Anunció entonces que iría por la reelección en Lomas de Zamora, que consiguió con el 57 por ciento. Desde esas épocas que sueña con gobernar la Provincia.

Sus alianzas no son constantes. Cristina Kirchner en el pasado le reprochó haber coqueteado con Massa, aunque después, viendo mermar los números del tigrense, Insaurralde se alineó con Scioli, quien lo tenía además en su lista de posibles ministros. Pero no sucedió.

En el 2019 se autocandidateó para gobernador, pero una vez más fue relegado, en este caso, por Kicillof que era la carta de CFK.

¿La tercera será la vencida? Su mira está puesta en el 2023, y esta vez no quiere fallar.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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