Jueves 13 de mayo, 2021

POLíTICA | 15-04-2021 17:39

El día en que radicales atentaron contra el gobierno de Perón

Por Facundo Giampaolo. El 15 de abril de 1953, un grupo de militantes de la UCR colocó tres bombas: en el Banco Italiano, en el hotel Mayo y en la estación Plaza de Mayo del subte A.

A comienzos de 1953, el peronismo todavía se sentía golpeado por la muerte de la entrañable Evita, pero contaba con una adhesión popular que ningún otro gobierno había tenido en la historia. Dos años antes, conquistó las elecciones con el 64% de los votos frente al 30% de los radicales. Sin embargo, la muerte de Evita dejó un vacío muy profundo en el gobierno y los opositores a Perón vieron la oportunidad de lograr con la violencia lo que no podían lograr en las urnas.

El historiador Felix Luna reconoció que a principios de 1953 los estudiantes de la FUBA, junto a militantes radicales, se habían adiestrado en el uso de armas y explosivos para atentar contra el gobierno constitucional. Los radicales, además, tenían el antecedente de haber participado del fallido golpe militar contra Perón en septiembre de 1951.

En contraposición, la CGT demostró su lealtad al Presidente y el 2 de marzo de 1953 reunió a un millón de personas en la plaza de Retiro para recibir a Perón que regresaba de una visita oficial de Chile.

Los radicales que querían debilitar al gobierno fomentaron el descontrol de precios y el desabastecimiento de alimentos y, en respuesta, Perón estableció un decreto el 1 de abril para fijar los precios máximos para los productos alimenticios. El 10 abril Eduardo Vuletich, secretario general de la CGT, propuso un paro y una movilización a Plaza de Mayo para el día 15 a favor de la campaña en contra del agio y la especulación propuesta por el gobierno. Pero los jóvenes radicales como Roque Carranza, Arturo Mathov, Carlos Dogliotti, y los hermanos Alberto y Ernesto Lanusse decidieron arruinar ese acto por medio de la violencia y, para eso, contaron con el apoyo de su líder, Ricardo Balbín, según reconoció años después Carranza. 

El 14 de abril se clausuraron cientos de locales que no cumplían con los precios máximos de alimentos fijados por el gobierno. Para continuar su plan en contra del Presidente, en las primeras horas del 15, un grupo de jóvenes de la Unión Cívica Radical colocaron tres bombas: en el Banco Italiano, en el hotel Mayo y en la estación Plaza de Mayo del subte A.

Cerca del mediodía, un millón de trabajadores se reunieron en Plaza de Mayo para ver a Perón que, por la tarde, dio un fuerte discurso.

Bomba en el subte

“Compañeros, desde hace tiempo vengo diciendo que está llegando la hora de los pueblos. Y me siento inmensamente feliz frente a esta grandiosa asamblea, porque observo que este pueblo es digno de esa hora y porque veo que este pueblo está capacitado para realizar lo que esa hora impone a los países”, comenzó Perón frente a la multitud.

“Y para los comerciantes que quieren los precios libres, he explicado hasta el cansancio que tal libertad de precios por el momento no puede establecerse; bastaría un rápido análisis”, continuó mientras se escuchaba una explosión por la bomba colocada en el hotel Mayo. “Estos, los mismos que hacen circular rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba”, aseguró Perón en contra de los radicales, y se oyó la segunda explosión en la estación de subte A en Plaza de Mayo. Pero continuó su discurso.

“Ustedes ven que cuando yo, desde aquí, anuncié que se trataba de un plan preparado y en ejecución, no me faltaban razones para anunciarlo. Podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya, y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de ir individualizando a cada uno de los culpables de estos actos y les hemos de ir aplicando las sanciones que les correspondan”, prosiguió el presidente y afirmó contra los que buscaban debilitarlo: “Con referencia a los especuladores, ellos son elementos coadyuvantes y cooperantes de esta acción. Y ustedes ven que tan pronto se ha comenzado, y el pueblo ha comenzado a cooperar, los precios han bajado un 25%. Eso quiere decir que, por lo menos, estaban robando un 25%".

“Han de bajar al precio oficial calculado, porque eso les da los beneficios que ellos merecen por su trabajo. No queremos ser injustos con nadie. Ellos tienen derecho a ganar, pero no tienen derecho a robar”, concluyó Perón.

Los atentados dejaron un total de 93 heridos y 19 “lisiados permanentes”, según lo mencionaron los diarios de la época. Santa Festigiata de D’Amico, Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché, Salvador Manes y José Ignacio Couta fueron las víctimas fatales. Comprometido con los trabajadores, el general Perón visitó a todos los heridos en los diversos hospitales en los que estaban ingresados.

Atentado en Plaza de Mayo

Las investigaciones identificaron a los militantes de la UCR Roque Carranza y Arturo Mathov como los principales autores del hecho, mientras que fueron secundados por Carlos Alberto González Dogliotti, Miguel Ángel de la Serna y Rafael Douek. Por su parte, Carranza confesó haber fabricado las bombas detonadas en el atentado del 15 de abril y admitió ser autor de otras dos bombas que estallaron a finales de abril en el Círculo Militar. Todos los implicados fueron condenados.

Tras la caída de Perón, y pese a las condenas recibidas, la “Revolución Libertadora” indultó a todos los implicados. La sociedad no los condenó, sino que, por el contrario, dos de ellos llegaron a ocupar cargos públicos de relevancia: Mathov fue electo diputado nacional y Roque Carranza fue ministro de Defensa durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Con estos graves episodios por el que perdieron la vida varios inocentes, queda en evidencia que el antiperonismo recurrió a la violencia con la intención de terminar con el gobierno peronista sin importar las extremas consecuencias.

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