En el mismo día en que su gobierno prohibió el ingreso de todos los periodistas acreditados a la Casa Rosada —una medida sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1983—, el presidente Javier Milei no se limitó a los insultos en X: también compartió en sus redes una imagen generada con inteligencia artificial en la que se ven dos periodistas con caras en forma de micrófono y bolsos repletos de dólares. La publicación fue acompañada por su lema de cabecera: "NOLSALP" (No Odiamos Lo Suficiente A Los Periodistas), un acrónimo que el mandatario repite con frecuencia en sus redes y que sus seguidores replicaron masivamente.
La escalada comenzó días antes, cuando la Casa Militar presentó una denuncia penal contra los periodistas de TN Luciana Geuna e Ignacio Salerno por presunto espionaje ilegal, luego de que el programa "Y mañana qué", conducido por Geuna, difundiera imágenes filmadas en el interior de la sede de gobierno. La denuncia, firmada por el general de Brigada Sebastián Ibáñez, recayó en el juzgado federal N°4 a cargo del juez Ariel Lijo.
Con ese expediente como excusa, Presidencia decidió quitarle la huella dactilar a los cerca de 60 periodistas acreditados que a diario cubren las actividades en Balcarce 50, dejando sin efecto la prórroga de las acreditaciones. Personal de Casa Militar y de la Policía Federal recibió a los cronistas con una lista en mano y les impidió el ingreso lisa y llanamente. La Sala de Periodistas quedó cerrada por primera vez en la historia argentina, incluso durante la última dictadura había permanecido abierta.
Milei, que se encontraba de viaje en Israel al momento de la primera denuncia, se hizo eco desde sus redes. "BASURAS REPUGNANTES", escribió el mandatario en X, en mayúsculas, apuntando contra el 95% de los comunicadores del país. Al día siguiente, sumó el meme con IA.
La medida no pasó desapercibida. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), que agrupa a 180 empresas del sector, expresó su "máxima preocupación" y calificó la decisión como "intempestiva" y sin antecedentes en la vida democrática argentina. Destacó que una investigación judicial en curso no justifica restricciones colectivas que afecten la libertad de expresión y el derecho a la información pública.
No fue la primera vez que el gobierno usó la acreditación como herramienta de presión. A principios de abril, ya había impedido selectivamente el acceso a periodistas de medios como El Destape, FM La Patriada, Tiempo Argentino, A24 y Ámbito Financiero, en el marco del escándalo por una presunta infiltración rusa para desacreditar al gobierno. La medida también se extendió a la Cámara de Diputados bajo la presidencia de Martín Menem.

Lo llamativo del 23 de abril fue el contexto: en simultáneo con la exclusión de la prensa, Milei tenía agendada una reunión con Peter Thiel, fundador de Palantir —empresa especializada en análisis de datos e inteligencia— y conocido defensor de la idea de que "la libertad y la democracia no son compatibles". Thiel ya había mantenido encuentros previos con funcionarios del área de inteligencia del gobierno.
El meme con IA, los insultos en mayúsculas y la puerta cerrada de Casa Rosada componen una misma imagen: la de un gobierno que eligió al periodismo como enemigo de Estado, y que no tiene problema en decirlo con un acrónimo.














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