Monday 27 de May, 2024

POLíTICA | 02-05-2024 06:03

El poder esotérico de Karina Milei

La hermana presidencial está más empoderada que nunca. Interna con Posse y Villarruel. La crisis de nervios que desató NOTICIAS.

La orden llegó sin previo aviso, seca, áspera, en un tono que no dejó lugar para la duda.

-Nadie se levanta a saludarla.

Karina Milei no necesitó alzar la voz ni decir más que esas cinco palabras para que todos los presentes supieran que acababa de comenzar una guerra santa. Y “el Jefe” no es de tomar prisioneros ni rehenes. Carolina Píparo y Carlos Kikuchi quedaron en el peor lugar de la trifulca.

Estaban sentados sobre uno de los bordes de la mesa, en el vip del restaurant El Estanciero, en Las Cañitas, del cual Martín Menem posee una parte. Hace un rato había terminado el segundo debate presidencial, en la Facultad de Derecho, y los más íntimos de La Libertad Avanza habían ido allí a brindar.

La velada era una fiesta -después del triunfo en las PASO todos imaginaban un gran resultado en octubre- hasta que vieron como Javier Milei se aproximaba con una mujer a la que hasta entonces sólo conocían por la televisión. Y ahí, mientras Fátima Florez se acercaba, fue cuando Karina hizo sonar los tambores.

Píparo y Kikuchi tuvieron la desgracia de quedar en el extremo en el que Milei y su flamante pareja, a la que acababa de presentar en sociedad, eligieron sentarse. Es que a esta escena dantesca todavía le faltaba un capítulo más, que terminó de generar una enorme incomodidad en todos los presentes: apenas Fátima Florez se acomodó en su asiento, Karina Milei se levantó. Y lo hizo con todo el dramatismo que logró imprimirle a la situación, como si estuviera en un casting para un protagónico en una novela de la tarde.

Karina MileiY si bien todos los presentes habían cumplido la orden de no levantarse a saludar a la actriz, sólo los más fieles del “Jefe” decidieron seguirla en su retirada estratégica. Así la mesa quedó, de un lado, con Karina, Martín Menem, la ahora diputada Romina Diez y Sandra Petovello, y del otro Milei, su flamante pareja, Kikuchi y Píparo. En el medio, el vacío.

Aquel día, el 8 de octubre, Fátima y Karina se vieron por primera vez las caras. Ya aquella noche la hermana se juró a sí misma eliminar del mapa a la actriz, una bronca a la que nadie en el Gobierno le puede encontrar una explicación racional. Y es cuestión de creer o reventar: los que quedaron cerca de la imitadora, con la cual charlaron animadamente el resto de la velada, fueron luego eyectados del espacio por la tarotista.

Karina Milei con el Papa Francisco

Es que todo lo que quiere “El Jefe” siempre se concreta, sea sobre la vida del mayor de la familia o sobre el rumbo del Gobierno.Y ahora, sin la novia de por medio -con la que mantuvo incluso una contienda esotérica-, Karina está más empoderada que nunca.

Guerra

Sobre la relación entre Milei y la actriz hubo mucha liturgia popular. Pero ellos, en los meses que duró el vínculo, conectaron en varios aspectos. Uno, central para ambos, es el esotérico.

Fátima Florez es de esas personas que tienen la certeza de que mucho de lo que sucede está determinado por energías que no se pueden racionalizar. Está convencida, por ejemplo, de que sus gatos Dick y Harry pueden repeler las “malas energías” -por eso en los estrenos los lleva al camarín y se los frota por todo el cuerpo antes de salir a escena-, cree en la mala suerte -por eso cuando sale a imitar a una famosa vedette a la cual se la suele acusar de “mufa” se pone hojas de ruda en los pies-, cree que los objetos físicos albergan vibras -por eso dejó de usar la cama que compartía con su ex marido, Norberto Marcos, y se mudó al living con un colchón y una frazada nueva, una violeta, que luego se hizo famosa- y cree, por sobre todas las cosas, en algunos santos. Entre todos ellos, destaca para la actriz San Expedito, el patrono de las causas urgentes.

Fatima imitando a Milei

Tan central para Fátima son sus percepciones que ya el 19 de diciembre sabía que algo iba mal en su relación con Milei. Lo sabía no en un plano terrenal, por decirlo de alguna manera, sino porque aquella fecha en que se recuerda al mártir cristiano (como todos los 19 de cada mes) es la que Florez elige siempre, religiosamente, para hacer su debut de temporada. Pero esta vez, teniendo a la asunción presidencial tan cerca, hubo que posponerlo unos días. Ese fue el primer aviso. El segundo, cuando Milei la fue a visitar a Mar del Plata y, en un momento de intimidad, le pidió que se quitase el collar de San Expedito del que nunca se desprende. Y ahí ocurrió lo impensable: Florez nunca volvió a encontrar esa medalla. Esa sí fue, para la actriz, una señal de alerta máxima.

Por eso es que Fátima tuvo que recurrir a las fuerzas del cielo. Y se dejó influenciar por su tarotista de confianza, Anabel Accogli. Ella le susurró al oído que su vínculo con Milei estaba a punto de terminar, y le dijo algo más: le adivirtió que la habían “ojeado”, que le habían hecho “un trabajo” para impulsar la separación. Ambas, de más está aclarar, eligieron como responsable a Karina, quien, además de sostener que tiene la habilidad de comunicarse con animales vivos y muertos, se precia de ser una tarotista de fuste. Accogli le propuso una solución drástica: sumarse al viaje del Presidente a Estados Unidos, a pesar de que sabían que Karina había insistido en que Florez no fuera parte, ya que confiaba en su poder para lograr rearmar la pareja.

El tuit de Milei anunciando la separación

Pero el final no fue el esperado. Mediante un tuit, Milei contó la separación, aduciendo los problemas de agenda por supuestos trabajos de Florez en el extranjero, en lo que fue una verdadera sorpresa para la imitadora: no sólo porque esas funciones en el exterior no existen, sino porque ella se enteró de la novedad mediante el tuit. Los particulares modos de los Milei son así.

Ni siquiera Accogli pudo con la hermana presidencial. “Es que el trabajo que hizo Karina fue más poderoso”, cuenta una mujer del círculo de Florez. Y el final fue solitario: el programa de El Trece, “Socios del Espectáculo”, reveló un video donde se ve a la tarotista y la actriz volviendo solas al país, varadas en el aeropuerto de Miami.

Poder

La trastienda de lo sucedido en el Gobierno en las últimas semanas vuelve a revelar un dato biográfico de los Milei, especialmente de su hermana: el capital político que ella posee depende, exclusivamente, del monopolio emocional que tiene desde hace años -¿desde toda la vida?- de Javier.

Lule Menem y Karina Milei

El Presidente, que se crió sufriendo violencia familiar, que sufrió bullying, que no tuvo amigos ni pareja, encontró en su hermana la única contención humana que lo acompañó siempre. La única barrera ante la soledad, el agujero negro que persiguió a Milei desde que tiene memoria. Y ella se muestra extremadamente celosa en mantener ese monopolio, lo que explica los problemas que tuvo con Florez.

Sin embargo, otro elemento explica el lugar de Karina. Para entenderlo hay que remontarse a fines del 2017, cuando Conan, el perro-hijo de Milei, murió. Ahí fue cuando la hermana, ante tal desolación de Javier, estudió con Celia Melamed para convertirse en médium, y empezó a comunicar al ahora Presidente con el fallecido animal. Ese fue el comienzo del camino esotérico que terminaría, tres años después, con la aparición de Dios y “la misión” que le traía a Milei: meterse en política ya que estaba “destinado” a ser Presidente en 2023.

En esta escena, ya conocida en la liturgia política del círculo rojo, no se le suele prestar atención a un detalle central: es Karina la que recibe la información desde el más allá. Es ella el vehículo con Dios. Es ella, como dice su hermano, “Moisés”. En el lugar político que hoy tiene la secretaria general, más empoderada que nunca, sin ninguna presencia molesta cerca ni nadie que se le anime a discutirla, está, en el medio, su poder esotérico. Y, como si fuera poco, acaba de cargarse a una tarotista. Las fuerzas del cielo y de la hermana presidencial avanzan en Argentina.

Galería de imágenes

En esta Nota

Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

Comentarios