Thursday 29 de February, 2024

POLíTICA | 23-06-2023 07:33

La crisis de identidad de Juntos por el Cambio

Macri extremó su discurso duro y pone en riesgo la unidad. Su resentimiento contra Larreta y la interna que le hizo perder 10 puntos al espacio. El diagnóstico de Durán Barba.

No es que las internas sean exclusividad del PRO. En medio de una profunda crisis, son muchos los partidos políticos que tienen dificultades para embanderar a un candidato. De hecho, la crisis de violencia en Jujuy los hizo juntarse en un apoyo unánime a Gerardo Morales y dejó una foto importante. Pero lo del espacio amarillo tiene sus singularidades: va de la polarización y el discurso extremista propuesta por Mauricio Macri y Patricia Bullrich a la apertura política y el dialoguísmo que plantea Horacio Rodríguez Larreta. La falta de identidad los hace parecer, por momentos, dos espacios políticos distintos. Y obliga a Juntos por el Cambio a bailar al ritmo que ellos proponen.
En el macrismo acusan a Larreta de que, en su desesperación por juntar votos, sería capaz de asociarse con cualquiera. “Ellos son amigos de Massa”, disparó Bullrich. Y agregó: “Discuten un modelo que es el mismo que dice el ministro de Economía”. En el larretismo ponen como ejemplo de éxito lo conseguido por Claudio Poggi en San Luis, quien obtuvo el apoyo de distintos sectores para imponerse ante el oficialismo. Y acusan al ex presidente de querer asociarse sólo con Milei y la derecha extrema: “Estaría más cómodo con él de aliado que con nosotros”, lo provocan.
En el rincón de Larreta también plantean una curiosidad. “Horacio se parece más al Macri del 2015 que el mismo Mauricio”, advierten. Lo que buscan aclarar es que el que cambió, en el fondo, no fue el jefe de Gobierno sino el ex presidente. Volvió a radicalizar su discurso: la recaída o “involución” de la que habla Durán Barba.
Para el larretismo, lo que falló cuando fueron gobierno fue que el PRO se encerró en su propio laberinto y quedó aislado. Cada decisión le costaba demasiado. Por eso quieren ampliar la coalición y generar consensos de antemano. La alianza inconclusa con Juan Schiaretti iba en ese sentido.
“En la misma línea que quería sumar a Schiaretti, también hubo conversaciones con Omar Perotti en Santa Fe”, aseguró Bullrich en televisión. Pero el entorno de Larreta lo niega: “Queremos ampliar la base pero no nos da todo lo mismo. Ese es un invento de Patricia para embarrar la cancha”.
Por su parte, el plan de Bullrich, que apoya Macri, es hacer todo lo contrario al inicio de gestión del 2015: las reformas se llevan a cabo de entrada o no se podrán realizar, sostienen. El ajuste debe ser drástico, agregan. No hay espacio para la cautela.
Macri lo dijo en una charla con empresarios, en abril en La Rural: “Cada vez hay más gente que se enoja y que cree que hay que dinamitar todo”, sostuvo. Y agregó: “Yo creo que hay que dinamitar casi todo”.
Un dirigente amarillo trae el recuerdo de un ex funcionario que se alejó de la política, el ex jefe de Gabinete Marcos Peña. Dice que él era el encargado de moderar la imagen del entonces presidente, y de que pareciera más antigrieta de lo que en realidad era. Quien fuera la mano derecha de Macri se retiró, pero si quisiera volver hoy no tendría lugar entre los halcones.
Son varios los ex funcionarios de aquel gabinete que se sienten lejos: “Si a mi me proponen ser ministro de un gobierno de derecha, conservador y reaccionario, como creo que va a ser el de Bullrich, no aceptaría”, dice uno de los protagonistas de aquella gestión del 2015.
“Mauricio sólo está preocupado por destruir a Horacio. Aún sabiendo que eso pone en máxima tensión el espacio que creó”, analizan en la sede porteña de la calle Uspallata. Y asocian la figura de Macri con la de Alberto Fernández, que hoy obstruye el armado electoral del Frente de Todos: “Están haciendo lo mismo. No les interesa construir nada, sólo romper”, denuncian.
Lo que Larreta y sus colaboradores ven en Macri es resentimiento: el ex presidente no quiere que el porteño lo desplace como líder del espacio, y por eso le hace la vida imposible. "Se la tiene jurada", dicen.
A un par de años de cumplir dos décadas de existencia, el PRO sufre un debate profundo. La indefinición de sus líderes le quita identidad. “Es que se toman decisiones que no están basadas en política sino en el ánimo de nuestros dirigentes”, protesta un importante armador amarillo. Y agrega: “Acá hay cosas que sólo se explican desde el plano psicológico”.
Es por eso que de un lado y del otro se acusan de “traición”. El macrismo dicen que Larreta no reconoce el lugar del ex presidente y que toma decisiones inconsultas. En Uspallata protestan por las injerencias de quien había prometido ser ecuánime. La relación de los principales líderes del PRO está rota y muchos consideran que no hay vuelta atrás.
Más allá de declaraciones rimbombantes, en la tranquilidad del off, desde ambos rincones coinciden en que los números muestran paridad. “Empate técnico”, dicen unos y otros, a pesar de lo que luego proclaman públicamente.
Una consultora a la que el kirchnerismo le presta mucha atención arrojó un dato que beneficiaría a Larreta a último momento. El trabajo de Analogías indica aún existe un porcentaje alto de indecisos que, hoy por hoy, plantean un escenario abierto. “El sedimento enojado no irá a la ultraderecha porque no son ciudadanos reaccionarios”, escribió Mariana Acosta, directora de comunicación de esa encuestadora. Allí, en el centro, es donde intenta pescar el jefe de Gobierno.
La pregunta que nadie se anima a contestar es qué pasará con el PRO luego de las PASO. Desde ningún rincón se planea romper: “El que se baja pierde y va a tener que pagar el costo político”, analizan en privado. Pero en público se acusan mutuamente de querer forzar una ruptura. La lucha de poder es feroz.

Furia aliada

Un armador radical observa lo que pasa en el PRO y detalla: “Sus peleas serían una anécdota para nosotros si no nos generaran problemas de convivencia”. Es que el espacio amarillo transfirió sus indefiniciones al resto de Juntos por el Cambio. De hecho, Gerardo Morales se animó a cuantificar el daño: “Por estar encerrados en la interna entre Horacio y Patricia perdimos diez puntos”, indicó.
Son varios los dirigentes de la UCR que acusan a Macri, Bullrich y Larreta de ser los artífices del crecimiento exponencial de La Libertad Avanza. “Si no hubiesen pasado este último año peleando, no hubiese habido lugar para la aparición de Javier Milei”, protesta un importante consultor de la coalición.
Fiel a su estilo, Elisa Carrió fue la más contundente con sus declaraciones. “Macri está jugando a que pierda Juntos por el Cambio”, sentenció. “Yo lo acompañé para formar un espacio de centro. Hoy se ha corrido hacia Milei”, agregó.
Consultada por NOTICIAS, la cofundadora del espacio opositorse se explaya: “Quizá Mauricio haya perdido la identidad. Dos tercios de Juntos por el Cambio la mantenemos”. Y agrega: “Macri quiere un ajuste tan brutal que yo no estoy dispuesta a hacer. ¿Y saben por qué? Porque va a caer toda la clase media argentina. El que no vivió en clase media no sabe lo que es. Y él nació rico”.
Carrió reniega del favoritismo de Macri por Bullrich y de su resentimiento contra Larreta. “Si vos sos líder de un partido acompañás a todos tus candidatos. Si no podes conciliar tu partido, lo partís”, analiza ante este cronista. Y completa: “He visto a ex presidentes dividir su espacio porque si ellos no ganan no quieren que los otros ganen. Yo estoy en contra de eso porque fui muy generosa con Mauricio”.
Ante la falta de diálogo entre Macri y Larreta, desde afuera empezaron a tender puentes para que los ánimos del PRO se calmen. Miguel Ángel Pichetto lo hizo abiertamente: “Mauricio tiene que restablecer el vínculo con el jefe de Gobierno”, pidió el dirigente peronista que acompañó al ex presidente en la fórmula del 2019 y que hoy está más cerca del alcalde porteño. Luego completó: “Ese es el camino de un hombre que fue muy importante y que puede seguir siéndolo como consejero”. Por ahora, el mensaje no encuentra buena recepción.
Apenas hay una coincidencia de un lado y del otro del PRO. En ambos rincones admiten que, si hubieran estado ordenados todo este tiempo, ya no habría dudas de que volverían a la Casa Rosada el 10 de diciembre. El problema es que se acusan unos a otros de ser los responsables de la crisis interna. Y que nadie quiere ceder.

Durán barba / "Macri tuvo una involución"

Creyó en que Mauricio Macri podía ser presidente aún cuando muchos en el PRO ponían en duda esa posibilidad. Trabajó desde el inicio para crear un candidato más moderado y con chances en las urnas, pero hoy mira de lejos al ex mandatario. Desde su nueva función como asesor de Horacio Rodríguez Larreta, el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba comenta: “Mauricio tuvo una involución ideológica al Macri original. En el 2015 tuvo un elemento progresista sin el cual no hubiera ganado”.
“Cuando a un posible candidato los números no le dan, se enoja mucho con los compañeros de partido que tienen mejores posibilidades”, analizó Durán Barba en Modo Fontevecchia. Y completó: “Mauricio creyó que ya había ganado hace unos meses. Tuvo una actitud un poco pedante cuando lanzó su libro ‘Para qué’”.
Durán Barba fue un protagonista esencial en la vida política de Macri. No sólo ideológicamente, sino también en su imagen. Fue el responsable de que se sacara el bigote policíaco y de mandarlo al fonoaudiólogo para mejorar su dicción “cheta”. Lo hizo bailar rodeado de globos y transformó a su esposa y su hija Antonia en personajes públicos. Lo humanizó.
A fines del 2015, NOTICIAS elegía al gurú ecuatoriano como el personaje del año y revelaba: “El Macri que Durán Barba conoció hace una década retrocedía unos pasos, temeroso, cuando un votante anónimo lo encaraba en la calle. ‘Una secuela del secuestro que sufrió’, concluyó el gurú después de analizar ese tic tan antipático”. El consultor trabajó arduamente para crear al político que llegaría a ser presidente.
Hoy, reniega de la fiereza con que debaten Macri, Larreta y Patricia Bullrich. Y también de las posibles alianzas que algunos aventuran con la extrema derecha: “El PRO fue una fuerza nueva, progresista, que apareció como una alternativa moderna a un populismo que envejecía”, escribió en su última columna en Perfil. Y completó: “Las declaraciones desafortunadas de algunos miembros de Juntos por el Cambio hicieron que resucite el fantasma de que es un grupo gorila de algunos barrios de la Ciudad de Buenos Aires. Con la involución ideológica llegó también una actitud de desprecio hacia los aliados de Cambiemos y la idea de un enfrentamiento cerril con los peronistas”.
Por esa serie de errores y esa crisis de identidad, Durán Barba cree que se ha llegado al extremo de que Juntos por el Cambio ponga en peligro la victoria en las elecciones que se avecinan. Para el gurú ecuatoriano, asociarse a la derecha les resta oportunidades. “Un Macri como el del 2023 nunca hubiera llegado ni a la Ciudad ni al Gobierno nacional”, concluye.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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