El triunfo de Javier Milei en el 2023 inauguró una serie de novedades para la política argentina. Uno es que, desde entonces, las elecciones en Estados Unidos, que siempre fueron un factor condicionante para la región y para este país, se viven ahora casi como una votación local. El caso de Donald Trump y la dura derrota que viene de sufrir lo vuelve a poner de manifiesto: el gobierno que encabeza el magnate no es sólo el principal aliado político de La Libertad Avanza sino también económico. La pregunta que se abre ahora para el oficialismo y para todo el círculo rojo es hasta dónde puede tirar Milei y su programa sin el sostén de Trump.
Grietas. De hecho, el inédito préstamo que la administración estadounidense le dio a Milei en pleno trance electoral del 2025 fue parte de la presente campaña en aquel país. Y lo curioso es que no sólo demócratas, sus opositores, lo criticaron por esa decisión, sino incluso varios republicanos, parte de un combo de diferencias del resto del oficialismo con Trump sobre sus manejos en la política exterior. La pregunta que se abre en el suelo argentino es evidente: ¿podrá el mandatario estadounidense volver a rescatar a Milei si este lo necesita? Golpeado y sin el control de las dos cámaras, parece casi imposible que el magnate pueda volver a tener ese poder.
Por eso, y por su condición de líder más importante de la nueva derecha del planeta, es que la dura derrota de Trump se vivió como un golpe en el mentón para el Gobierno. “La Misa”, el programa de streaming del caputismo, hizo una transmisión en vivo para seguir los resultados, y las caras de los protagonistas, con Daniel “El Gordo Dan” Parisini a la cabeza, hablaban por sí solas. Luis Caputo salió a minimizar lo sucedido (“no cambia nada para Argentina”) mientras que el Presidente, llamativamente, eligió no decir nada durante las primeras 24 horas postelectorales. Es curioso: luego de la derrota de Bolsonaro en Brasil hizo exactamente lo mismo. Parece que lo único que puede frenar la incontinencia tuitera presidencial es un resultado adverso para sus socios planetarios. De cualquier manera, en el oficialismo admitían, con el grabador apagado, que la derrota había sido peor que sus pronósticos más negros.
En el bando de enfrente, en cambio, la derrota trumpista se vivió a toda pompa. Cristina Kirchner, que venía de dar la primera entrevista desde que está presa al Washington Post, en la que había vaticinado el resultado de Estados Unidos, subió un tuit en inglés parodiando la famosa frase de Francella: “Beautiful morning”.
De esta manera, Milei se encamina a las elecciones del año que viene sin su principal socio político. Parece que no marcha todo acorde al plan.














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