Javier Milei arrancó el año sin bajar el ritmo en X (ex Twitter). Desde su cuenta personal, el Presidente interactuó durante horas con distintos usuarios, en una secuencia de respuestas que mezcló intereses personales, guiños culturales y polémica política.
Entre los intercambios, Milei contestó consultas sobre su modelo de guitarra eléctrica favorita, compartió un video de The Rolling Stones y respondió comentarios de seguidores y detractores por igual. La escena fue la de un mandatario activo en tiempo real, lejos del tono institucional clásico que suelen adoptar otros jefes de Estado.

El cruce que más repercusión generó llegó cuando un usuario le escribió “andá a laburar”. La respuesta presidencial fue directa y de tono provocador: “Esto lo hago con la mano izquierda mientras con la derecha sigo en pleno trabajo”, en una frase acompañada por un gesto obsceno que rápidamente se viralizó.
Aunque para muchos resultó chocante, el episodio no fue una excepción dentro del estilo Milei. Desde su irrupción en la escena política, el Presidente construyó buena parte de su identidad pública a partir de una comunicación confrontativa, personalista y alejada de los códigos tradicionales de la política.
Ese modo de expresarse, que le permitió destacarse y diferenciarse de otros dirigentes, también es el que suele generar controversias recurrentes y reabre el debate sobre los límites entre la espontaneidad, la provocación y el rol institucional que ocupa. En el arranque del año, Milei volvió a dejar en claro que, al menos en redes sociales, no parece dispuesto a modificar ese registro.














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