Thursday 21 de May, 2026

POLíTICA | Hoy 16:04

Lilia Lemoine contra Villarruel por su coqueteo con opositores: "Nos retorció las tripas"

La legisladora de La Libertad Avanza atacó a la vicepresidenta por su vinculo con el gobernador formoseño Gildo Insfran. La teoría sobre Guardia de Hierro.

"Ver a Villarruel riendo con los mayas y pasando la noche en casa de Insfrán nos revolvió el estómago. Más aún cuando la ves coqueteando con Moreno. Hay un hilo conductor: todos eran miembros de la Guardia de Hierro de Perón. Llevo más de un año diciéndolo, y sé que muchos ya me han oído y están prestando atención a lo que significa. Grabois debe estar partiéndose de risa", posteó Lilia Lemoine en su cuenta de X. 

La legisladora libertaria compartió un tuit de la diputada provincial Gabiela Neme de Formosa, en la que disparó contra la vicepresidenta de la Nación y el gobernador peronista Gildo Insfrán. "Mientras las víctimas de Formosa acudieron al Senado para relatar el dolor, los abusos y la persecución que sufren bajo el mandato de Gildo Insfrán, Villarruel decidió cambiar la fecha del evento y ocultarnos. Cuando llegó el momento de escuchar esas indignaciones persistentes, optó por ceder a las presiones del poder. Así se garantiza la impunidad: silenciando a las víctimas y protegiendo a los responsables. Javier Milei tiene razón cuando dice 'Kukarruel'", mensajeó la parlamentaria formoseña en X. 

El conflicto político que tensó a sectores del peronismo con los dirigentes opositores de Formosa se desató luego de la cancelación de un acto previsto en el Senado de la Nación para denunciar la situación institucional de la provincia gobernada desde hace casi tres décadas por Insfrán. En el posteo digital se observa un video  en pantalla partida de la misma diputada libertaria hablando a los medios y, en un segundo plano, una imagen de archivo de  la presidenta del Senado junto con el mandatario provincial. "A Kuka Villarruel le digo que los formoseños estamos acostumbrados a pelear", advirtió Neme en la grabación y remató: "No tiene el respeto mio"

El detonante fue la decisión de modificar el lugar donde debía desarrollarse una presentación impulsada por el senador formoseño Francisco Paoltroni, quien venía promoviendo un proyecto de intervención federal a la provincia de Formosa. El encuentro estaba previsto originalmente en el histórico Salón Azul del Senado, uno de los espacios más emblemáticos del Congreso Nacional, pero terminó siendo trasladado al edificio anexo de la Cámara alta por decisión administrativa atribuida al entorno de Villarruel. Según denunciaron Paoltroni y Neme, el cambio respondió a presiones del jefe del bloque peronista, José Mayans, uno de los principales aliados de Insfrán. 

Victoria Villarruel y Jose Mayans

El evento buscaba exponer denuncias sobre violaciones institucionales, concentración de poder y supuestos abusos del gobierno  formoseño. La suspensión del uso del espacio fue interpretada por la oposición provincial como un gesto político de Villarruel hacia el peronismo de esa región. Por supuesto, la tensión no surgió de manera aislada. Desde hace meses, libertarios y opositores cuestionan la relación política que la vicepresidenta de Milei mantiene con dirigentes del justicialismo federal y particularmente con Insfrán.

Esa relación quedó expuesta cuando la vicepresidenta viajó a Formosa para participar junto al mandatario del acto por el “Día del Héroe Formoseño”, realizado en homenaje a los soldados y policías muertos durante el ataque de Montoneros al Regimiento de Monte 29 en 1975. La imagen de Villarruel junto a uno de los gobernadores más cuestionados por el mileísmo provocó fuertes críticas dentro del oficialismo y en redes sociales.

Detrás de ese conflicto contemporáneo reapareció una vieja trama ideológica del peronismo ortodoxo: la influencia histórica de la organización Guardia de Hierro. La agrupación nació en 1961 dentro de la llamada Resistencia Peronista, luego del derrocamiento de Juan Domingo Perón. Su nombre remitía simbólicamente a “Puerta de Hierro”, la residencia madrileña donde vivía el líder durante el exilio. La organización fue conducida principalmente por Alejandro “Gallego” Álvarez y Héctor Tristán, y construyó una identidad propia dentro del movimiento peronista basada en la lealtad absoluta a Perón, el rechazo a la lucha armada y una concepción doctrinaria profundamente verticalista y de derecha. 

Guillermo Moreno

Guardia de Hierro se diferenciaba tanto del sindicalismo vandorista como de las organizaciones guerrilleras peronistas. Mientras grupos como Montoneros impulsaban la lucha armada, Guardia de Hierro sostenía que la prioridad era preservar la conducción política de Perón y construir cuadros militantes para el futuro del movimiento. Esa definición la llevó a enfrentamientos ideológicos con sectores de la izquierda peronista y a desarrollar un discurso nacionalista, católico y de fuerte contenido doctrinario. 

En los años setenta, la agrupación absorbió estructuras universitarias y juveniles como el Frente Estudiantil Nacional, liderado por Roberto “Pajarito” Grabois, padre de del diputado Juan Grabois. Desde allí surgió la llamada “Organización Única del Trasvasamiento Generacional”, concebida para formar dirigentes políticos y cuadros técnicos del peronismo. Por sus filas pasaron dirigentes que décadas después ocuparían lugares centrales en la política argentina, entre ellos Guillermo Moreno, Gildo Insfrán, José Luis Manzano, José Octavio Bordón y Julio Bárbaro. 

Gildo Insfran

El discurso político mantiene rasgos típicos de aquella tradición: nacionalismo económico, verticalismo político, defensa de la comunidad organizada y fuerte rechazo al liberalismo. Distintos análisis y debates políticos contemporáneos siguen ubicándolo como uno de los herederos culturales de esa corriente interna del peronismo. Sin embargo, Villarruel no mantiene un vínculo orgánico ni histórico con Guardia de Hierro, pero distintos sectores libertarios, encabezado por Lemoine, comenzaron a trazar paralelismos a partir de su acercamiento a dirigentes del peronismo tradicional, especialmente a Insfrán y Mayans. 

La controversia por el Salón Azul terminó así convirtiéndose en mucho más que una simple disputa administrativa dentro del Senado. Expuso alianzas tácticas, viejas tradiciones ideológicas del peronismo y las tensiones crecientes entre la vicepresidenta y sectores libertarios que observan con desconfianza sus vínculos con dirigentes históricos del PJ. Al mismo tiempo, reabrió el debate sobre la persistencia de antiguas corrientes doctrinarias como Guardia de Hierro en la política actual, una estructura desaparecida formalmente hace décadas pero cuya influencia, según la trasnochada visión de Lemoine, todavía atraviesa buena parte de la dirigencia opositora.

 

 

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