Viernes 9 de diciembre, 2022

POLíTICA | 21-11-2022 00:26

Máximo Kirchner y el bullying anti Alberto Fernández

El hijo de Cristina Kirchner juega a fondo para que el Presidente desista de su reelección. El rol de “Wado” de Pedro.

De todas las críticas que Alberto Fernández recibió de Máximo Kirchner, la que más le dolió fue la de “aventurero”. “No puede pasar que aquellos que se valen de construcciones colectivas, una vez que esa construcción los lleva a un lugar importante, inicien una aventura personal”, lo había sentenciado el hijo de la vicepresidenta. Eso lo enfureció. Es que el Presidente entiende el juego electoral que ya está en marcha y que increíblemente enfrenta al kirchnerismo con el Gobierno, pero sintió que lo acusaban de traidor: “Es una mirada equivocada”, le respondió horas después.

A diferencia de lo que sucede con los planteos que le hace Cristina, Alberto no quiso dejar pasar las feroces declaraciones de Máximo, que a esta altura podrían calificarse como una especie de bullying: “Lo que más me critican siempre es que no quise construir el albertismo, cosa que es cierto. Soy parte de un proyecto. Me pueden acusar de cualquier cosa, menos de hacer aventuras personales”, se

defendió. Y luego lo acusó, usando una cita de Juan Domingo Perón: “Cuando un compañero habla mal de otro compañero empieza a dejar de ser peronista”. A pesar de eso, no habrá clemencia: Máximo Kirchner y La Cámpora seguirán desgastando la figura del Presidente.

DESPIADADO. El hijo de la vice empezó a elevar la tensión con Alberto Fernández hace semanas, a medida que veía cómo el primer mandatario desobedecía a los pedidos de La Cámpora. El Presidente se resiste a bajarse de la reelección, complicando los planes K; no va a fondo con el proyecto de eliminar las PASO y tampoco dio impulso a otorgar una suma fija para los trabajadores. Suficiente.

Desde allí, Máximo ataca. A veces de forma directa, otras a través de alguno de sus laderos. “El Presidente está muy ensimismado. Pensando más en él que en el pueblo y en el peronismo”, lo reprendió el secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque.

Aníbal Fernández, el flamante exégeta de Alberto, le contestó a Máximo y los suyos: “No participan del Gobierno, hace rato que no toman una decisión sobre lo que nos importa a todos. Sería estupendo que se sumaran a hacer algo positivo para el país”. La defensa le sirve también al kirchnerismo, en la búsqueda por despegarse del Gobierno. El ministro de Seguridad continuó: “Las expresiones que vierte tienen que ver con que él es el único que se las sabe todas y el resto somos unos boludos. Me parece que no, es un poquito distinta la situación”.

La discusión entre el diputado y el Presidente se fue ramificando. Hasta la senadora bonaerense Teresa García corrigió al primer mandatario: “Alberto no tiene autoridad para decir lo que dijo de Máximo”, sostuvo.

Ya son muchos los dirigentes del kirchnerismo que exigen la construcción de la mesa política, para dejar de discutir públicamente cada uno de los temas que los enfrentan, pero Alberto resiste. Sabe que en privado le será más difícil aguantar la presión a la que es sometido. Lo debilita. Por eso respondió de forma poco clara, en la última entrevista en radio Futurock, cuando lo sometieron a la idea de encontrarse con los demás dirigentes del Frente de Todos: “Cuando empezamos a hablar así, hablamos en un metalenguaje que el ciudadano común dice: ‘¿De qué están hablando?’ Porque todos los sectores del frente son parte del Gobierno y el Gobierno es la gran mesa donde se gestiona”.

La estrategia del Presidente es seguir resistiendo en público a los embates de Máximo, que se despega de la gestión pero no de las suculentas cajas que el kirchnerismo maneja. La rebeldía tiene un límite.

SIN DESCANSO. Desde el inicio de la gestión, La Cámpora le marcó la cancha al Presidente. Y el propio Máximo, según contó el periodista Horacio Verbitsky -quien habla con él-, le aclaró a Alberto que no compartía la decisión de su madre de haberlo puesto de candidato presidencial en el 2019.

Todo explotó aún más en enero de este año, cuando Máximo renunció a la presidencia del bloque de Diputados, despegándose del acuerdo con el FMI. Incluso votó en contra de los intereses de Fernández. El fuego amigo en su máxima expresión.

Sin embargo, hasta ahora mantenía un mínimo de respeto a la hora de dirigirse al Presidente. Como en la última entrevista que brindó, en la que lo señaló como el único del Gobierno posicionado en la grilla de partida. “Creo que Cristina no va a ser candidata”, dijo en El Destape. “Hoy por hoy no tiene candidatos el peronismo. Alberto dijo que sí. Massa dijo que no”, analizaba.

Pero el rótulo de “aventurero turístico” que le puso el hijo de la vice al cerrar el Congreso del PJ bonaerense en Mar del Plata descolocó al Presidente. “Hay un gran desubique en lo personal”, lo sentenció el periodista Ernesto Tenembaum. Y agregó, hablándole directamente a Máximo: “¿No te das cuenta de que estás ahí no por vos sino por tu mamá?”. El recorte de audio circuló en Casa Rosada y fue celebrado.

La gira internacional de Alberto le da una tregua a la pelea. Después llegará el Mundial de Qatar, que será un bálsamo para la tensión del Gobierno. Pero los enojos subsisten y la proximidad de las elecciones puede ser un caldo de cultivo. Tras el virtual receso, Máximo y La Cámpora volverán recargados.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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