"No tengo la logica de otras personas. Yo ya descubrí lo que me da felicidad en mi vida", destacó Javier Milei en un reportaje con el periodista Andrés Oppenheimer. El mandatario argentino, en un dialogo personal, confesó: No tengo problema ni de codicia, ni de lujuria. Mi acercamiento con el judaísmo y mi admiración por Moises me mantiene el ego en caja todo el tiempo". Con esas palabras, el presidente justificó el vivir en un pequeño depósito de herramientas refaccionado en la Quinta de Olivos.
El conductor del programa Oppenheimer Presenta en CNN en Español entrevistó al Jefe de Estado en una conversación bastante profunda grabada en Casa Rosada y recién difundida en este mes, donde se abordó tanto temas personales como otros tópicos referidos a la política exterior, economía y el rumbo político interno del país. Desde el inicio, la charla giró en torno a la crítica de Milei al “socialismo del siglo XXI”, al que atribuyó crisis y regímenes autoritarios en la región, con especial referencia al gobierno de Venezuela.
En ese contexto, el presidente argentino defendió una postura de apoyo a las acciones internacionales contra el régimen de Nicolás Maduro y se mostró dispuesto a respaldar futuras operaciones que, a su juicio, impulsen la democracia en el país caribeño, subrayando que Argentina está del lado “correcto de la historia”. La entrevista también hizo foco en la conformación de un bloque regional de gobiernos alineados con ideas de libertad económica y oposición al socialismo, del que Milei dijo que ya existen conversaciones con unos diez países interesados en articular una plataforma conjunta.
En materia de política exterior, el líder libertario ratificó el alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel, al tiempo que aclaró que esto no implica cortar relaciones comerciales con China, país que describió como un “gran socio comercial” para Argentina y al que planea visitar en 2026. Sobre la economía, el presidente defendió el ajuste fiscal de su gestión y destacó resultados como la fuerte caída de la inflación anual y la disminución de la pobreza, así como la eliminación del déficit fiscal, que atribuyó a la disciplina macroeconómica de su gobierno frente a años de políticas “populistas”.

Oppenheimer también interrogó al presidente sobre la discrepancia entre la mejora de algunos indicadores macroeconómicos y la percepción de la economía cotidiana por parte de la ciudadanía; Milei respondió que la “macro es la suma de la micro” y que la cobertura mediática y ciertos sondeos podían distorsionar esa percepción. Según el propio comunicador, en un análisis posterior de la entrevista, consideró que el gobierno enfrenta una pregunta persistente entre los argentinos: cuándo terminará la fase más dura de la recesión y comenzará una recuperación tangible.
En el tramo dedicado a la política interna, el titular del Poder Ejecutivo defendió su estrategia de diálogo con los gobernadores provinciales, tema que ha generado tensiones dentro de su propio espacio político. El Presidente reconoció que su decisión de intentar construir consensos con mandatarios de distintas fuerzas fue recibida con resistencia incluso por aliados, y llegó a calificar de “gran error” para la gobernabilidad el modo en que algunos de ellos interpretaron la apertura como una señal de debilidad, lo que fracturó apoyos en iniciativas clave como la Ley de Bases para la Libertad y el paquete fiscal. Este cruce expuso las dificultades que enfrenta el oficialismo para consolidar una mayoría sólida en el Congreso, una problemática que Milei admitió que complica la implementación de su agenda de reformas estructurales.
Finalmente, la entrevista recorrió temas de reformas estructurales, la postura de Milei ante organismos internacionales como la ONU, la gestión de escándalos recientes como el caso de la criptomoneda $LIBRA, y la proyección de su gobierno para 2026, con énfasis en crecimiento económico, reducción de la pobreza y combate a la inflación. Más allá de esas declaraciones, el presidente mostró confianza en que la economía eventualmente mejorará si se sostiene el ajuste ya que "la tolerancia social al sacrificio económico es un factor que puede redefinir el rumbo político interno en 2026". Un escenario donde los indicadores y la percepción pública no siempre coinciden con lo expuesto por el mandatario argentino.














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