Viernes 9 de diciembre, 2022

POLíTICA | 25-10-2022 16:04

Rossana, la Caputo que faltaba

La hermana de “Toto” contrató a Jonathan Morel de Revolución Federal, quien cayó preso por la causa del atentado a CFK. Negocios familiares.

La familia Caputo sigue sumando personajes sobre los que se posa el ojo público. Esta vez se trata de Rossana Caputo (66), la hermana de Luis, el ex secretario de Finanzas de Mauricio Macri y también ex presi­dente del Banco Central. 

Rossana es además hermana de Hugo y Flavio Caputo, los dueños de Caputo Hermanos, la construc­tora que quedó en medio de la in­vestigación por el financiamiento de la agrupación Revolución Federal, que incitaba a atentar contra la vi­cepresidenta Cristina Kirchner y organizaba marchas y escraches contra el Gobierno. Brenda Uliar­te, la cómplice de Fernando Sabag Montiel, el joven que atentó contra CFK, fue vista en una marcha de esa agrupación. 

El nombre de Rossana Caputo fue mantenido en reserva por parte de Jonathan Morel, la cara visible de Revolución Federal, cuando le pre­guntaban por el dinero que había cobrado por trabajos de carpinte­ría que había hecho para un hotel desarrollado por la empresa de los Caputo en Neuquén. El nombre era un incógnita y hasta se especulaba con que podría ser una amiga su­ya emprendedora que tenía como cliente a Caputo Hermanos. Pero no. Resultó ser la hermana de los dueños, quien lo contrató y le pagó más de 7 millones de pesos. El nom­bre completo de la mujer es Rossana Pia Caputo D’Avila, hija de Luis Ni­colás Caputo Oliveto y María Rosa D’Avila. Sus hermanos son: Hugo Luis Pascual, Andrea Rosa, Flavio Luis Nicolás, María Valeria y Luis Andrés, el ex funcionario apodado “Toto”.

Además de contar con un hermano célebre, Rossana también tiene un primo muy conocido: Ni­colás “Nicky” Caputo, el “hermano de la vida” del ex presidente Mau­ricio Macri. 

Rossana tiene 66 años y está casa­da con Luis María Méndez Ez­curra. Dentro de la empre­sa tiene el rol de directora suplente desde el 2006 y además comparte un emprendimiento con su marido llamado “Agro­pecuaria Los Venados”, dedicada desde hace 20 años a los negocios agra­rios. 

Ahora, por el vínculo entre Jonathan Morel y Rossana Capu­to, fueron allanadas las oficinas de Caputo Hermanos en busca de más información sobre el presun­to financiamiento a la agrupación Revolución Federal. La causa que tramita en el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi busca determinar si Morel y compañía son un grupo de propagandistas que, a través de sus mensajes, podrían incitar al odio. En el cristinismo avanzan un nivel más en el plano de las hi­pótesis y se preguntan si hay un link entre Revolución Federal y la banda de “Los Copitos”. ¿A través de sus mensajes, Revolución Fe­deral podría ser el factor que lleve a individuos como Sabbag Montiel o Brenda Uriarte a radicalizarse e intentar asesinar a una vicepresi­denta? El kirchnerismo busca que el intento de asesinato a CFK se convierta en un leading case de un atentado por odio en la Argentina. "Es probable que Revolución Federal haya participado en el atentado en mi contra", dijo Cristina en uno de sus escritos. En esa línea, también se bus­ca la pata financiera y el rol de la familia Caputo cuadra a la perfección. Los Macri y los Caputo son familias amigas. 

Detalles. Según la in­vestigación, Morel trabajó para dos emprendimientos que desarrolló Caputo Hermanos. Uno llamado Espacio Añelo, en Neuquén, y otro que se denominó Santa Clara al Sur, en San Vicente. El contacto para esos trabajos habría sido Ros­sana Caputo, de quien todavía no se sabe cómo conocía a Morel. Según le contó a NOTICIAS, el líder de Revolución Federal aceptó el trabajo, pero su carpintería no tenía la capacidad para fabricar los mue­bles que le pedía la hermana de los Caputo, por lo que decidió contratar a fabricantes de muebles. Habría intermediado en el negocio. 

El otro conflicto que le surgió a Morel cuando Rossana Caputo le trajo el negocio fue la facturación. El líder de Revolución Federal es monotributista y los topes de factu­ración podían dejarlo imposibilitado de seguir facturando otros ingresos, por lo que le pidió a su socia y a una ex pareja con la que quedó en bue­nos términos facturar el resto de los honorarios. Así, superaron los 7 millones de pesos de facturación detectados por la Justicia. 

Parte del trabajo de Morel habría consistido en viajar a Neuquén para instalar los muebles en el complejo Espacio Añelo. Este emprendimiento de Caputo Hermanos es un complejo de departamentos amoblados y equipados para alquileres temporarios para trabajadores golondrina que operan en Vaca Muerta

En sus diálogos con esta revista, Morel nunca ocultó su vínculo con los Caputo y siempre confirmó o desmintió la información que se le consultaba, pero en todas las opor­tunidades eligió hacer los recortes de la realidad que, creyó, nunca se iban a descubrir. Por ejemplo: cada vez que se le preguntaba por su ne­gocio con los Caputo, solo menciona­ba las facturas que él había hecho y omitía las de su socia y su ex pare­ja. Tampoco quiso mostrar fotos de los objetos que habría vendido. Solo hablaba de mesas ratonas, barras y muebles de melamina. Y jamás mencionó el nombre de Rossana, la Caputo que faltaba. 

Morel explicaba que en marzo pa­sado una decoradora, a la que in­sistía en no identificar, le compró una mesa y a los pocos días vol­vió a quejarse porque tenía fallas y tuvieron que hacerle otra. Cuan­do regresó por segunda vez, empezaron a char­lar: “Soy vendedor nato, soy entrador y por eso armamos una buena relación”, afirmó Morel a NOTICIAS sobre su diálogo con Rossana Caputo. 

En aquel diálogo, se­gún él, Caputo le pre­guntó si conocía a al­guien con capacidad para hacerse cargo de un negocio de carpintería de gran magnitud: necesitaba mesas para el complejo Santa Clara Al Sur, de San Vicente, y también para Es­pacio Añelo, que se construía en Neuquén. 

El fundador de Revolución Fe­deral siempre fue ambiguo en sus respuestas y hasta confesaba que le divertía la situación, a pesar de estar involucrado en una inves­tigación judicial, que hoy lo tiene detenido. 

Los abogados de Cristina tienen en la mira un episodio que presen­tarán en el expediente para vincu­lar a Macri con Morel. En el 2016, cuando era presidente, Macri estu­vo en ese local cuando funcionaba un centro de jubilados. Allí estuvo acompañado por Gustavo Posse, el intendente de San Isidro. Años más tarde ese local se convirtió en la carpintería de Morel.

Teoría. En el entorno de Cristina, sus abogados tienen una hipótesis propia: alguien pudo haber contac­tado a los fundadores de Revolución Federal con gente cercana al PRO pa­ra ayudarlos económicamente. “Son tipos que te arman una marcha como la de las antorchas, ponen las bolsas mortuorias, las bombitas molotov. Todo eso hay que pagarlo, sale pla­ta. Y eso ayuda a generar un clima. Un día viene uno que quiere quedar muy bien con el jefe y dice ‘ahora voy, le pego un tiro y paso a la historia’”, dicen cerca de la vicepresidenta. 

Pero en otros pasillos de la políti­ca enarbolan una duda que parece lógica: ¿alguien puede creer que es­tas acciones se financian en blanco, con facturas y transferencias? En la política es todo “100% barrani”, diría el liberal Carlos Maslatón. 

Al cierre de esta edición, el juez Marcelo Martínez de Giorgi había avanzado en detenciones y allana­mientos. No sólo apresó a Morel y allanó las oficinas de Caputo Her­manos, también avanzó sobre otras personas relacionadas a Revolución Federal, como Sabrina Basile, la hija del ex DT de la Selección, Alfio “Co­co” Basile. 

A este ritmo, no extrañaría que también llame a declarar a Rossana Caputo. 

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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