Jueves 15 de abril, 2021

POLíTICA | 05-03-2021 15:55

Vacunagate: traiciones y amenazas detrás del escándalo

La depresión de Ginés González García y su furia con Carla Vizzotti. “Tengo miedo por él”, advierten en su entorno.

A sus 75 años, Ginés González García atraviesa su peor momento personal y político. Tras el Vacunagate, que lo eyectó de su cargo como ministro de Salud, se recluyó en su domicilio junto a sus hijas y eligió el silencio. Su gestión pendía de un hilo desde hacía tiempo, los rumores de recambio eran cada vez más frecuentes y el desgaste de la pandemia se le notaba. Pero nadie podía avisorar este final abrupto: “Tengo miedo por él. Un tipo que andaba a 1500 kilómetros por hora, se encuentra con esto”, asegura un amigo del ex funcionario. Y agrega: “La Argentina es cruel, se devora a su gente. Hizo esta cagada, pero no es un delito”. Esto último, claro, lo determinará la Justicia, que ya actúa sobre el tema.

Ginés no atiende el celular, ni a los más cercanos. Escucha los mensajes de voz que le dejan, pero no responde. Cambió su estado en el WhatsApp y puso que su teléfono está en desuso para intentar frenar la catarata de llamados que recibe. “Está abatido”, aseguran en su entorno. Y también furioso, porque siente como una deslealtad que Carla Vizzotti, la mujer que él ascendió en el Ministerio, se haya quedado con su puesto.

Con el correr de los días, busca procesar los hechos. Después del desgaste de la cuarentena, pensó que lo peor ya había pasado: la llegada de la Sputnik V debía marcar un antes y un después para el Gobierno. No sucedió. “El mejor logro que tuvimos fue la vacuna y se nos está volviendo en contra”, analiza un diputado del Frente de Todos.

La historia del Vacunagate está repleta de miserias, de traiciones y de amenazas. Todo eso determinó que sea una semana negra, quizás la peor, para la gestión de Alberto Fernández.

El escándalo político se inició el viernes 19. No sobran las buenas noticias para comunicar en Casa Rosada, por eso el Gobierno iba a intentar explotar lo máximo posible el anuncio de la creación del Consejo Económico y Social. No lo logró. Cuando Alberto Fernández regresó a su despacho de la presentación que había hecho en el CCK, la bomba que había arrojado por radio el periodista Horacio Verbitsky ya había explotado.

Apurado por una investigación que estaba realizando el diario Clarín, en la que él -entre otros- iba a quedar expuesto, se apuró a contar que había sido vacunado de forma privilegiada en el Ministerio de Salud, gracias a un pedido que le había hecho a su “viejo amigo” Ginés. No sólo lo delató públicamente, sino que tras su exabrupto le mandó un mensaje: “Ya está, le mojé la pólvora a Clarín”. Muy por el contrario, la bomba hizo saltar por los aires a González García, que se retiró del edificio apenas pasadas las 21, luego de intentar resistir en su cargo durante todo el día. Alberto Fernández ya había designado a su sucesora.

Internas. La figura de Carla Vizzotti se fue imponiendo en el ministerio con el paso del tiempo. Primero se hizo cargo de la comunicación diaria de la situación epidemiológica y luego recibió un fuerte respaldo del Gobierno, cuando la enviaron a Rusia para monitorear la fabricación de la vacuna Sputnik V. Ginés fue reacomodándose a sus funciones sin levantar la voz, sin presentar quejas, pero intuyendo que tarde o temprano el reemplazo iba a llegar. No esperaba que sea de esta manera. "Las diferencias de estilo entre ellos y sus equipos eran evidentes", confirman desde Casa Rosada.

En el Gobierno, incluso, acuñaron un término que va a ofender a la flamante ministra cuando llegue a sus oídos: “lo vizzotteó”, dicen en referencia a que, finalmente, se quedó con el puesto de Ginés. No fue la única encargada de la faena: Santiago Cafiero es sindicado como el que más trabajó para que eso sucediera. Y otros agregan al grupo a otra funcionaria influyente para Alberto Fernández: Vilma Ibarra, en su condición de feminista militante. “Todos ellos lo vizzotteaban”, complementa una fuente interna.

Tanto consenso había generado Vizzotti para ser la nueva ministra de Salud que mientras en el grupo de WhatsApp de “Mujeres peronistas” se lamentaban por el fin de la carrera política de un Justicialista de ley, como consideran a Ginés, en el grupo de “Mujeres Gobernando” no perdían el tiempo y celebraban la designación de Carla como ministra y de Vilma como la madre de la criatura.

A pesar de su previsible enojo, González García no rompió el silencio. Incluso trascendió una frase que le habría dicho a los más íntimos y que publicó el periodista Beto Valdéz: “Si yo llego a abrir la boca se cae el gobierno”. Rápidamente se hizo sentir el clamor de muchos ofendidos en las redes sociales, que hicieron del hashtag: #AbriLaBocaGines tendencia número uno a nivel nacional. Quien sí exteriorizó las amenazas al Gobierno fue su ahijado, Pablo Humberto González: “No me vengan con que Ginés era el único que sabía. Nunca cortan la cabeza de arriba de todo”.

La única reacción pública que tuvo el ex ministro no estuvo exenta de polémica. En su cuenta de Twitter le dio “me gusta” a una nota de Todo Noticias que criticaba a la flamante titular de esa cartera. “Sin distancia, barbijo y con abrazo, Carla Vizzotti juró como ministra de Salud”. Tras el artículo web de NOTICIAS contando el exabrupto, Ginés borró la interacción.

Vizzotti tomó las riendas del ministerio con rapidez, se despegó del escándalo diciendo que ella “no sabía nada” y se dedicó a hacer anuncios para dejar atrás el Vacunagate: el millón de dosis que llegaron de China, el inicio de la inoculación a docentes y el plan de monitoreo para darle más transparencia a la campaña de vacunación, entre otros.

Esto último provocó el enojo de los ministros de Salud de algunas provincias. Porque Vizzotti los convocó de urgencia para una reunión virtual, que se celebró el miércoles 24, para anoticiarlos sobre el nuevo mecanismo de vacunación que debería priorizar la claridad y permitir el acceso a la información: “Nos quieren embarrar con el escándalo nacional, cuando nosotros ya habíamos previsto que no sucedieran estas cosas”, analizó en off un dirigente provincial.

La flamante ministra aspira a que la ola de anuncios vaya apagando el incendio que provocó el Vacunatorio Vip. Y que la distribución de las nuevas dosis corran el foco de la opinión pública de manera definitiva. En Jefatura de Gabinete, desde donde monitorean la situación del ministerio, no niegan que pueda haber más pedidos de renuncias: "Es que la ministra está rearmando su equipo", aclaran.

Escándalo. Luego de que Verbitsky revelara que se había vacunado en el Ministerio, adelantándose a todos los protocolos, la bola de nieve no paró de crecer. Incluso obligó al Gobierno a publicar una lista con 70 personas que fueron inoculadas con recursos del Hospital Posadas. Entre ellas, Eduardo y Chiche Duhalde (a quienes les aplicaron las dosis en su casa); Hugo Moyano, Liliana Zulet y su hijo menor, Jerónimo; Carlos Zannini y algunos jóvenes cuyos trabajos no parecen prioritarios: el fotógrafo del Presidente, Esteban Collazo y la community manager del Ministerio de Producción de la Nación, Vera Voskanyan, entre otros treintañeros.

El Presidente, que en principio se había referido con cierta moderación al Vacunagate, estalló en su gira por México: “Es una payasada”, aseguró primero. Y luego se justificó, responsabilizando a los medios de comunicación: “En sus diarios escribían que estábamos envenenando a la gente”. Una vez más, se ganó el repudio de la oposición, que contestó al escándalo político con un aluvión de denuncias judiciales.

En el oficialismo pidieron que disminuyeran las críticas. Con pocas fuerzas para el contraataque, apenas se ensayó alguna defensa desde el Frente Renovador: “Ser moral para ustedes es dejar vencer millones de vacunas”, le dijeron a Juntos por el Cambio en referencia a un descubrimiento que había hecho Ginés en 2020, de cuatro millones de dosis en un frigorífico de Constitución.

Tras pedir disculpas, Verbitsky apeló a la ironía por los reclamos que estaba recibiendo: “El único consuelo es constatar cuánta gente digna y pura nos rodea y no nos habíamos dado cuenta”. 

NOTICIAS consultó a sus lectores a través de Twitter, acerca de qué harían si tuviesen la oportunidad de ser un Vacunado Vip, sin que ello trascendiera. “¿Aceptaría inocularse por fuera del protocolo?”, era la inquietud. Con 1850 votos, el 78,3% dijo que no lo haría, mientras que el 21,7% confesó que sí.

Fuego amigo. Nunca como hasta ahora, hubo tantas críticas puertas para adentro del Frente de Todos. Los ataques feroces de la oposición no penetraron tanto las murallas de la Casa Rosada como las protestas de los amigos. Muchos, incluso, para evitar llevar más conflicto al Presidente prefirieron el silencio. “Si hablo con Alberto lo voy a mandar a la con… de su madre”, se queja uno de los señalados en la lista oficial.

Otros eligieron hacer públicas sus protestas. Julio De Vido, quien fuera la mano derecha de Néstor Kirchner, reveló que suspendió el turno que tenía para ser inoculado debido al “escándalo desatado con la vacunación contra el COVID-19”. Y el dirigente social Juan Grabois apuntó contra Verbitsky: “Siempre fue un traficante de influencias, personaje inmoral que opera en nuestro campo”. 

También se manifestaron los periodistas más cercanos al oficialismo. Jorge Rial llamó “operador” a Verbitsky y Roberto Navarro defendió a Ginés. Víctor Hugo Morales se lamentó: “Esto tiene un aire de desastre que duele muchísimo”. Todos, hasta los defensores más acérrimos, hicieron oír su enojo.

Por su parte, la vicepresidenta Cristina Kirchner se mantuvo en estricto silencio. Por el viaje del Presidente a México quedó a cargo del Poder Ejecutivo durante la semana más caliente del Gobierno, pero mantuvo el perfil bajo y se recluyó en el Sur.

La bronca de los dirigentes oficialistas con el Presidente, sobre todo de aquellos que se vacunaron, es porque sienten que les soltó la mano. No sólo a Ginés, sino a todos los inoculados. “Eso pasa cuando laburás con doble moral: Alberto no es chorro, pero tiene una moralina que no va. Y lo digo con dolor. Porque él maneja su auto, es verdad, pero después alquila el avión de Messi para ir a México. ¿Eso es ser austero?”, le recrimina uno de los que aparecen en la lista del Posadas en referencia a la decisión del mandatario de alquilar la aeronave del astro del fútbol, lo que le costó al Estado $160 mil dólares.

Un dirigente muy cercano a Alberto Fernández por primera vez lo critica con fiereza. Cuando habían pasado cinco días del escándalo se sentó con NOTICIAS y le disparó al Presidente: “No se puede hablar de moral con la bragueta abierta”.

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