Martes 29 de septiembre, 2020

POLíTICA | 23-08-2020 18:23

Vicentin: nervios, dudas y perfil bajo

Cómo sigue la trama de la empresa concursada tras la muerte del CEO. ¿Nuevo socio?

Sergio “El Mono” Nardelli vuelve de su caminata diaria por la plaza 25 de Mayo, en el centro de Reconquista. Estira unos minutos en la planta baja de su casa, en la calle Ley 1420, y sube a bañarse. En la ducha siente un fuerte dolor en el pecho, el infarto masivo y nada más. El 13 de agosto, a los 59 años, muere el CEO de Vicentin, en medio de una guerra impensada con el Gobierno.

“Si bien hay un directorio, ‘El Mono’ era el que tenía en la cabeza el rumbo de la empresa”, cuenta un político local acerca del rol de Nardelli. Su repentina muerte obliga a reasignar lugares y ordenar la tropa en un momento caliente para la compañía agroexportadora más importante de Santa Fe, que estuvo en la mira de Alberto Fernández y que todavía siente los coletazos de ese intento de intervención y expropiación.

¿Cómo va a continuar Vicentin? Es la pregunta que se hacen los trabajadores, pero principalmente los acreedores de la empresa que tramita el proceso de concurso preventivo y que tiene colgados del pincel a productores locales y a bancos nacionales e internacionales por 1300 millones de dólares. “Es un tema que lo discutimos puertas adentro. Así que disculpe por favor, pero prefiero no hablar de eso”, se excusa Héctor Vicentin, uno de los herederos que tuvo un rol de vocero informal en el inicio de la batalla, pero que prefiere no referirse al tema. Su expresión deja una cosa clara: todavía no hay definiciones.

Reorganización. El fallecimiento de Nardelli abre una oportunidad entre los directores de Vicentin. La idea es barajar y dar de nuevo. Darle aire a una conducción que había hecho crecer mucho a la empresa, pero que también la había llevado a esta situación de “estrés financiero”, como ellos la definen. 

Las cuatro familias que son parte de la tercera generación de la empresa, que nació hace 81 años en el norte de Santa Fe, debaten ante la mirada atenta de la opinión pública cuáles serán los planes. Hernán, Roberto y Cecilia Vicentin; Daniel Buyatti; Roberto Gazze; Gustavo Nardelli y los hijos de Alberto Padoán, Cristian y Máximo; conforman el directorio actual.

Los proyectos para salir de la crisis están sobre la mesa: vender activos, sumar a un socio que inyecte un importante flujo de dinero, y que el nuevo CEO renueve el oxígeno de la conducción, viciado tras la fallida negociación entre Sergio Nardelli y el presidente Alberto Fernández.

Mientras aguardan por la próxima asamblea de accionistas, a realizarse en septiembre, se tejen lazos y conjeturas por debajo de la mesa. ¿Cómo quedará conformado el próximo directorio? Esa es la primera pregunta a resolver. La segunda, también urgente, es qué responderán ante el requerimiento insistente del juez del concurso Fabián Lorenzini, quien le dio como último plazo para entregar el balance de 2019, el 16 de septiembre. El año en el que el Titanic santafesino chocó el iceberg.

No será fácil acordar posiciones, nadie había tenido hasta ahora tantas responsabilidades en el gigante agroexportador. “El Mono” era el que cargaba con la presión: un personaje sin medias tintas, amado por quienes se cobijaron en su figura y odiado por quienes lo hacían responsable de la situación por la que atraviesa la empresa. Nardelli ya no está: ahora los directores tendrán que ver cómo frenan el avance de la convocatoria de acreedores y los procesos judiciales que pesan sobre ellos por las sospechas de defraudación.

Despedida. La exhumación de quien fuera el CEO de Vicentin estuvo cruzada por la cuarentena. Por lo tanto, pocos pudieron acercarse a la sala de sepelios, también de nombre Nardelli, para darle un último adiós al empresario. De hecho, para evitar la mirada de curiosos, trasladaron el cuerpo al cementerio municipal antes de lo que habían comunicado. Quisieron que la despedida fuera lo más íntima posible.

En el adiós al “Mono”, leyeron una carta particular. La que había enviado desde Francia el ex presidente Mauricio Macri, quien en verdad casi no conocía al CEO de Vicentin. “Sé de la tristeza que te embargó frente a tantos obstáculos y especialmente tanta agresión”, leyó una de las hijas de Nardelli durante la ceremonia.

La conexión con Cambiemos la había impuesto, principalmente, el hermano de Sergio, Gustavo. Desde Rosario, se había instalado como una figura importante del empresariado como representante de la empresa y director del Puerto. Pero aceitó los lazos con el poder de turno cuando soñó con ser gobernador de la provincia, a pesar de su casi nulo nivel de conocimiento. Las relaciones con Guillermo Dietrich lo ilusionaron, pero los reparos de Elisa Carrió lo bajaron de la competencia.

Gustavo fue, además, el protagonista de un escándalo mediático con Vicentin en el medio de la guerra contra el Gobierno: lo detuvieron por violar la cuarentena cuando salió a navegar en yate por el río Paraná. Justo el tipo de noticias que los directores no necesitaban.

Mientras asimilan el dolor por la muerte del referente, en Vicentin estudian cómo continuar. La premisa es dilatar las novedades. “Que no haya una noticia cada tres días”, se piden mutuamente. Temen que el apuro sea un mal consejero.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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