Lunes 1 de junio, 2020

RESTAURANTES | 05-03-2020 17:15

Los clásicos, bien hechos

Festín Cantina. Junín 1350 (esq. French), Recoleta. 4821-0010. Lunes a domingo de 8.30 a 0.30. Tarjetas de crédito. Precio promedio: $ 700. *** Cocina *** Servicio *** Ambiente

La cocina porteña es una mezcla de muchas cocinas. A los productos de estas tierras, la carne y los lácteos entre otros, se les sumaron las recetas de los inmigrantes que llegaron a nuestro puerto, sobre todo españoles e italianos. El resultado es la cruza, aunque algunos de ellos son una versión libre 100% local: la provoleta, la milanesa napolitana, y los sorrentinos, entre otros. Ninguno falta en la carta de Festín, la nueva “cantina” de Recoleta donde se rinde culto a nuestros clásicos.

La primera clave para hacer las cosas bien es que el menú sea corto: pocos platos pero con buenas materias primas y cocciones cuidadas. Entre las entradas no faltan las rabas –servidas en tubo, es decir con los anillos unidos al cuerpo del calamar–, los buñuelos de acelga, la provoleta y la neo-porteña burrata. Entre los platos principales hay buenas milanesas, pastas caseras, pamplona (una infiltración uruguaya) y bife de chorizo, preparado al vacío, con 6 horas de cocción lenta en el horno de barro (construido por el maestro Walter, nieto de quien hizo el horno de El Molino). De allí también salen deliciosas pizzas: desde una gourmet con panceta, verdeo y gorgonzola hasta la fugazzetta rellena, otro invento porteño nacido en las calles de la Boca.

De postre, infaltable flan con dulce de leche, postre vigilante, Charly Almendrado y Copa Bomba Sarli, una auténtica bomba con helado, mousse de chocolate, frutos rojos, garrapiñada y dulce de leche. La porteñidad se celebra en los platos y en sus nombres, inspirados en personajes emblemáticos de nuestra ciudad, también representados en un creativo mural.

La esquina donde se encuentra es pura historia. Se dice que esta casona de 100 años, fue un burdel creado por los jóvenes Alvear a espaldas de su madre, cuyo fantasma indignado aún pasea por las escaleras. Fue también el bar donde el actual dueño, Alejandro Pochat, tuvo su primer trabajo en gastronomía, como camarero. Hoy Pochat es un restauranteur hecho y derecho, dueño de Be Frika y de La Particular de Virginio. ¿La casa trae suerte? Eso diría la Chiqui Legrand.

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Cayetana Vidal Buzzi

Cayetana Vidal Buzzi

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