SHOWBIZ | 21-03-2022 14:08

Del Lollapalooza al Super Bowl: el auge mundial del rap

El género encontró nuevos referentes y ecos en todo el mundo. De los popes el género a los émulos argentinos.

Un mes atrás, y por primera vez en la historia de los shows de medio tiempo del Super Bowl, la final del fútbol americano en la NFL, el rap se quedó con ese espacio. En 15 minutos desfilaron con su hits los referentes históricos del género: Dr. Dre, Snoop Dogg, 50 Cent,  Mary J. Blige,  Kendrick Lamar y el “blanquito” Eminem. Y el resultado fue un show potente, rico en lo visual pero también colmado de significado. No solo era una revalidación del rap como género musical.

Era una revalidación de sus banderas, en un deporte dominado por deportistas de raza negra que aún luchan contra la segregación. Un mal de la sociedad estadounidense, atravesada por el blacklivesmatter, pero también una lucha global frente a un mundo que escucha diarias muestras de discriminación y supremacismo. Algo que el rap combate, no con las melodías folk del hippismo setentoso propio de Woodstock, pero con el rugido callejero que ganó hoy también el festival Lollapalooza.

Orígenes

El rap, que nació justamente también en los '70, fue tildado originalmente de marginal, obsceno y ofensivo, por sus letras de alto voltaje que hablan de delincuencia, racismo, sexo y drogas. Pero la música retrataba la cruda realidad de la mayoría de los negros en Estados Unidos: gran parte nacía y crecía dentro de un ambiente criminal.

Andre Romelle Young, más conocido como Dr. Dre, nació en Compton (California), un barrio donde predominaba la pobreza y el crimen. Young tuvo un padre drogadicto. “La violencia era algo normal”, contó en su documental “The Defiant Ones” (disponible en Netflix). Verna, su madre, lo torturaba diciéndole que tenía que tener éxito. “Quería ser el primero en algo”, reconoció Andre en el film.
Dre comenzó a frecuentar pequeñas fiestas donde se codeaba con una nueva generación de Djs. Rápidamente convenció al dueño de un lugar y se lanzó a la cabina solo. 

Luego, a principios de los ochenta, armó su propia banda con otros Djs llamada World Class Wreckin' Cru, luego armó otra N.W.A. (Niggaz With Attitude: negros con actitud en español), con la cual lanzó el exitoso “Straight Outta Compton”, álbum referencial para el género que contiene el clásico: “Fuck Tha Police", un himno que podría ser la adaptación del punkrock británico al circuito afroestadounidense.

Despegue

Como le suele suceder a muchas bandas, Dr. Dre se separó por disputas financieras. Entonces fundó la discográfica Death Row Records, y lanzó su primer disco solista: “The Chronic” (1992), considerado el pilar fundacional de una nueva etapa en la que el rapero se convertía a la par en productor de una camada imparable de artistas que dominarían la escena en los '90 y 2000.
Así llegó en 1993 el primer disco de Calvin Cordozar Broadus, conocido mundialmente como Snoop Dogg, un ex traficante de drogas procesado que se convirtió en músico para dejar atrás las calles. “Doggystyle” fue un boom, a pesar de que sus líricas bordeaban la censura.

Una amistad de casi treinta años, que se vio plasmada en el Super Bowl: así se lo vio a Dr. Dre sentado en su rol de productor (lugar que le sienta más cómodo), y con lágrimas en los ojos al escuchar a un generoso Dogg, interpretar dos temas de su autoría: “The Next Episode”, perteneciente al segundo disco de Dre, “2001” (que salió en 1999, tras largos años desde su debut), y “California Love”, colaboración que Young realizó con el asesinado 2Pac (para el álbum “All Eyez On Me”). 

Era sólo el inicio del show en el que sucedería Curtis James Jackson, famoso como 50 Cent, otro referente del género con historia trágica: oriundo de Queens, su madre era traficante de drogas, lo tuvo de adolescente y la asesinaron cuando él tenía apenas ocho años. Jackson traficó drogas hasta los 18, cuando pudo juntar dinero suficiente para salirse del negocio y dedicarse a la música de lleno. El éxito le llegó recién en 2003, con el disco comercial “Get Rich or Die Tryin” (hacerse rico o morir tratando). De allí salió el tema interpretado en el Super Bowl: "In Da Club", que fue entonces el más escuchado en la historia de la radio estadounidense, cuando el rap marcaba su despegue mundial.

Global

Dre, 50 Cent, el productor Sean "Puffy" Combs, que estuvo detrás del éxito de la neoyorquina Mary J. Blige, la dama del rap en el Super Bowl, cimentaron las bases. Y Marshall Bruce Mathers III, Eminem, globalizó el fenómeno: primero por ser blanco, y segundo gracias al éxito de su película autobiográfica “8 Mile” (2002), que popularizó mundialmente los desafíos rapeados (las famosas batallas de gallos).
A Dr. Dre, productor de su debut, no le importó que Marshall fuera blanco. Estaba allí el mismo sufrimiento buscando emerger. Y así vio la luz “Slim Shady”, el alter ego sádico y violento de Eminem, que lo inspiró para componer su primer EP en el que reflejaba sus impulsos suicidas. 

Catarsis que llegaría a su pináculo en "Lose Yourself”, aclamada y ganadora de un Oscar a Mejor Canción Original, el tema con la que cerraría arrodillado -gesto utilizado en el fútbol americano  para denunciar el persistente racismo cuando suena el himno- su show.
Un puente con el nuevo rap que hoy excede los límites afroamericanos y suena en las radios (los Youtube y Spotify, para ser más sinceros) de todo el mundo. De esa generación es abanderado Kendrick Lamar, quien linkea con los más viejos repitiendo cómo le cambió la vida para siempre cuando su padre lo llevó al lugar donde 2Pac y Dr. Dre grabaron el videoclip de "California Love". Con 34 años, fue el rapero más joven de los elegidos para cantar en el Super Bowl (interpretó "m.A.A.d city" y "Alright"), una mirada al batallón que marcha detrás.

Herederos

Pasado y presente del género conviven, cruzados por una revolución que recuerda una fecha especial para la memoria rapera: se cumplen 25 años del asesinato del rapero Christopher George Latore Wallace, el célebre The Notorious B.I.G., quien rezó en “Juicy”, una de sus canciones más famosas: “Nunca pensaste que llegaría tan lejos”.

El género ha llegado lejos sin dudas: hasta el extremo más austral del continente, donde el rap se apoderó de la primera jornada del Lollapalooza, el festival musical récord, con linups de 200 bandas y más de medio millón de asistentes en algunas de sus ediciones. Con entradas agotadas y más de 300 mil fans, la versión local subió a A$AP Rocky, Machine Gun Kelly y Jack Harlow, entre otros.
Harlow que tuvo cuatro nominaciones en los últimos premios Grammy y llegó al quinto escalón del Billboard 200 con sólo 23 años. Machine Gun Kelly (31 años), nacido como Colson Baker y en pareja con la actriz Megan Fox, es ya un consagrado a quince años de su debut en 2007 con “Lace Up” (que llegó al cuarto puesto en ventas ese año). 

Y A$AP, el rapero y hiphopero Rakim Mayers, que tuvo su primer gran éxito con “Peso”, es otro ejemplo de cómo sobrevivir a la marginalidad:  tuvo una infancia turbulenta, con su padre preso por narcotraficante y uno de sus hermanos asesinado en un tiroteo. Una historia que se repite y empatiza con adolescentes en todo el mundo que corean las canciones de la guerra callejera

por Sara Fernández

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