Jueves 6 de octubre, 2022

SHOWBIZ | 20-02-2022 11:52

Los monstruos se convirtieron en abanderados inclusivos

Los protagonistas del nuevo boom del terror infantil aparecen como encarnación de lo imperfecto, y la lucha por encajar.

Que la serie “Monster High”, de la cual se espera una nueva película este 2022, sea nuevamente sensación entre los más chicos, no es extraño. El terror infantil, un terror lógicamente atenuado, donde los monstruos son utilizados para hablar de inclusión y bullying, es tendencia hace tiempo.

En el caso de “Monster High”, sus protagonistas, Draculaura (una vampira vegetariana hija de Drácula), Frankie Stein (la hija de Frankenstein), son jóvenes y coquetas adolescentes que asisten a una secundaria para monstruos, donde los colmillos y costuras en el cuerpo son la ”onda”.

Inclusivos

¿Cuándo pasaron los niños a preferir vampiros y zombies a las Barbies y los superhéroes? Desde que advirtieron las costuras de aquellos otros “monstruos” anacrónicos que respondían a paradigmas delineados a mediados del siglo pasado.

En contraste, los nuevos monstruos aparecen como encarnación de lo imperfecto, y la lucha por encajar. Es el caso de “Vampirina”, la serie de Disney Junior que cuenta la historia de una pequeña que se muda con su familia de Transilvania a Pennsylvania, y debe adaptarse a ser la nueva chica del barrio, mientras mantiene en secreto su condición y sus extrañas compañías: una gárgola y un fantasmita.

Lo cierto es que vampiros, fantasmas, hombres lobo, monstruos, cementerios, casas embrujadas (la lista de tópicos o hashtags es enorme), son tendencia entre adolescentes hace mucho: la cachonda saga “Crepúsculo” es prueba de ello.

Y en ese segmento se inscriben los revivals de películas como “Scream” o “It”: la quinta parte de la saga del asesino de la máscara llegó a 25 años después del estreno de la primera; y la adaptación de la novela de Stephen King que llevó al cine el argentino Andrés Muschetti, potenció la revisión de otras sagas ochentosas. Y la inspiración en esa década de series más actuales, como la producción de Netflix “Stranger Things”, con todas sus copias.

Familia Addams

Entre los más chicos, el abordaje del terror es otro. El que propone “Hotel Transilvania”, que muestra otro costado de Drácula: no como un letal chupasangre, sino como un padre sobreprotector que luego de perder a su esposa a manos de los humanos, construye un refugio para que todos los monstruos puedan vacacionar a salvo de la civilización: la franquicia ya va por su cuarta entrega, que se estrenó directamente en Amazon Prime este verano. Un abordaje a las dificultades para encajar en un mundo “normal” que muchas veces infunde terror.

Premisa que se repite en un clásico relanzado: “Los locos Addams”. La serie de los sesenta tuvo segunda chance en los 90: las películas de 1991 y 1993 (con Raúl Julia, Anjelica Huston, Christopher Lloyd, y Christina Ricci) aun son vistas por millones en temporada de Halloween. Y otra actualización animada llegó en pandemia (con entregas en 2020 y 2021) con la misma historia que nació en formato cómic hace más de ocho décadas: Homero y Morticia son una pareja apasionada y lúgubre, que vive en su oscuro caserón con dos hijos que se divierten planeando matarse entre sí, una abuela que es bruja y un mayordomo que nunca se entiende si está realmente vivo.

Esqueletos

También hay opciones para los más temerarios, los que no quieren personajes siniestros pero graciosos, y se animan a mirar dentro de su armario antes de dormir. “Coraline” (2009) es una suerte de versión perturbadora de “Alicia en el País de las Maravillas”, pero basada en la novela de Neil Gaiman (su serie “Sandman” se estrenará a mediados de año en Netflix). Y cuenta la historia de una niña incomprendida por sus padres que encuentra un portal a otra dimensión donde todos, incluso su familia, tienen botones en vez de ojos.

Coraline al principio ama a sus nuevos papá y mamá, pero pronto descubre que no son lo que parecen. El film recibió la aclamación de la crítica y recaudó más de $124 millones a nivel mundial. Una éxito bajo el paraguas de la estética tenebrosa que Tim Burton impuso: detectó tempranamente las ganas de los niños de asomarse a los ataúdes, esqueletos y seres horripilantes.

Coraline

El ilustrador frustrado que trabajaba en Disney dibujando criaturas tiernas un día se hartó, e impuso su estética inconfundible: mezcla de los cuentos de terror de Edgar Alan Poe y los escenarios de ángulos pinchudos e irregulares del cine expresionista alemán.

El extraño mundo de Jack” (1993), de la que Burton fue productor, lleva su impronta: la historia de Jack Skellington, un esqueleto que sueña con ser el nuevo Papá Noel porque está aburrido de oficiar de rey del “País de Halloween”, es ya un ícono pop. Y los chicos hoy compran, a tres décadas de su estreno, el merchandising de sus personajes (vale la pena ver el documental en Netflix sobre cómo se gestó la película).

Más tarde Burton repitó la fórmula con animación tradicional en “El cadáver de la novia” (con las voces de Jhonny Deep y Helena Boham Carter, actores fetiches en el elenco del director de “Batman”), un cuento oscuro en donde Emily, una novia cadáver, busca el amor de Victor, un jóven lúgubre que desafortunadamente está comprometido. Y nuevamente en “Frankenweenie”, sobre un niño científico que está triste por la muerte de su perrito, y decide volverlo a la vida emulando la trama de la novela gótica por excelencia: Frankenstein. Y que linkea con otro hit de Stephen King llevado al cine: “Cementerio de animales”, que en 2019 tuvo revival con elenco infantil a tres décadas de la original.

El reloj en la pared

Nostalgia

Es que el fin de lo ochenta y principio de los 90 fue una ventana para muchas ficciones infantiles y adolescentes con guiños al terror (allí se anotan también los casi 100 episodios de “Cuentos de la cripta” que emitió HBO), y su relanzamiento se explica también desde el marketing por la apelación a la nostalgia de quienes hoy comparten esas sagas con sus hijos: allí se inscribe una de las series de culto del género, la noventosa “¿Le temes a la oscuridad?”, que contaba la historia de La sociedad de la medianoche, un grupo de jóvenes amigos que se reunían alrededor de una fogata para contarse historias paranormales.

También “Eerie, Indiana” serie de la NBC que después se vio por Fox Kids, y que sigue la historia de Marshall, un niño que relata los sucesos extraños que ocurren en el pequeño pueblo donde vive: niñas que dan su primer beso en un cementerio, maestras de escuela ojerosas y con ojos dementes, niños a los que se somete a la hipnosis.

Marshall era interpretado por Omri Katz, protagonista también de “Hocus Pocus” (1993), el clásico sobre tres brujas que regresan del infierno para quedarse con las almas de los niños. Protagonizado por Bette Midler, el film pronto tendrá su tan esperada secuela (volvería Sarah Jessica Parker), como sucedió con “Brujas” (con Anne Hathaway y Octavia Spencer), que regresó en 2020 también a treinta años de la original de 1990: tenía a Angelica Huston como la reina de las brujas que soñó el pope de la novela infantil, Roald Dalh.

Pero ambas sagas apenas coqueteaban con lo inquietante: fue “Escalofríos”, la serie que se emitió entre 1995 y 1998 (y que hoy Disney+ repondrá con 10 episodios nuevos) la que redobló la apuesta. Sus tramas eran mucho más oscuras y terroríficas: muñecos vivientes que siembran el caos, máscaras que convierten a niños en viejos decrépitos, y monstruos disfrazados de bibliotecarios de escuela que acechan alumnos.

Basada en la exitosa serie de libros de R.L. Stine, “Escalofríos” marcó a una generación de pequeños adeptos al terror y lo siniestro, y fue una franquicia ganadora: en 2015 se realizó una adaptación cinematográfica y en 2018 se filmó la secuela. Ambas recaudaron más de 250 millones de dólares.

Claro que en “Escalofríos” no había sangre ni destripamientos a la manera de “La masacre de Texas”. Pero asustaba a los pequeños, a los que los adultos jamás les creían que su muñeco estaba vivo y que buscaba hacerles daño: un argumento similar al de “Chucky”, el muñeco maldito que tuvo un nuevo film en 2019 y estrenó serie en octubre de 2021 (fue vista por 9.5 millones de personas y renovó para una segunda temporada), en un ejemplo más de regreso con gloria del terror ochentoso (su debut en el cine fue en 1988) que retoma en una película de terror en serio como “Annabelle”, la muñeca vintage que infunde miedo en la saga que tuvo su último episodio en 2019 y espera una nueva entrega.

Finalmente, una saga que quizás sea de las más exitosas de los ochenta en el género, acaba de volver: “Cazafantasmas: El Legado” estrenó este verano con un elenco pre adolescente encabezado por Finn Wolfhard (“Stranger Things” e “It”), Celeste O'Connor (“Selah y las espadas”) y Mckenna Grace (“Annabelle 3”), tres nombres asociados a nuevas sagas de terror, a los que se sumaron los originales Bill Murray, Dan Aykroyd y Sigourney Weaver, para linkear con los papis. La fórmula que promete revivir la franquicia para aprovechar el auge del terror infantil.

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Tomás Rodríguez

Tomás Rodríguez

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