SHOWBIZ | 01-01-2022 15:02

El Marginal: los secretos de la ficción carcelaria al desnudo

Llegó una nueva temporada de la serie más exitosa de la pantalla local que logra un nuevo giro en el streaming.

A la hora de prolongar un éxito televisivo, existen por lo menos tres opciones posibles. Seguir insistiendo con la misma fórmula , apartarse del camino trazado, ir por una ruta inversa y sorprender por completo, o simplemente volver a empezar, retomar el cuento y retornar al punto de partida.

En esta nueva temporada de El Marginal”, cuyos ocho capítulos pueden verse por Netflix, se elige la última de las alternativas presentadas. Como si se tratara de poner a punto una vieja residencia familiar fruto de una herencia , los responsables de este tramo de la saga carcelaria, revisitan minuciosamente el espíritu original de la historia creada por Luis Ortega y Adrián Caetano. Reaparece Pastor en el rol protagónico, nuevamente representado por Juan Minujín, tal como se anticipara en el final de la tercera parte.

El actor encarna aquí a una criatura que se reencuentra con todos sus demonios. Por su pasado como policía es despreciado tanto por los reclusos como por los carceleros. Pastor a su vez retoma una pieza de tango inconclusa con Diosito, con quien mantiene una suerte de fascinación y repulsión combinada con deseo sexual, y una complicidad no declarada. Si estuviéramos inmersos en un thriller noventoso hablaríamos de una “Atracción Peligrosa”, ahora se titula “relación tóxica”.

Dentro del fuerte componente religioso que maneja la serie, Pastor se enfrenta a Diosito, que en realidad ostenta un nombre papal, se llama Juan Pablo. Ya sin lugar en el destruido San Onofre, ambos coinciden en el Penal Puente Viejo, retratado como si fuera el Infierno mismo, y de ahí la abundancia de referencias a La Divina Comedia.

Pantalla partida

Extraña no ver “El Marginal” en la TV Pública, en especial por lo exitosa que resultó ser la experiencia con las tres temporadas anteriores en el canal estatal. La primera obtuvo el Martín Fierro de Oro para Underground (actualmente propiedad de Telemundo), y las dos temporadas siguientes superaron los 9 puntos de rating, cifras muy alejadas de las cosechas que suele exhibir la emisora en la mayoría de su programación.

Pero pareciera que los productores, liberados de las limitaciones del formato televisivo tradicional y con el respaldo de una plataforma de streaming, se desataron de cualquier tipo de inhibiciones y dieron rienda suelta a sus apetitos creativos.

A diferencia de sus predecesoras, la cuarta parte ( vale aclarar que la quinta también ya está filmada y llegará en la segunda mitad de 2022) deja de lado el color local, el humor y la picardía, y tiene una impronta más latinoamericana, más sórdida, violenta y oscura.

Un drama carcelario obsesionado con los desnudos masculinos, con un exceso de abusos, maltratos, violaciones y vejaciones varias, donde la búsqueda de la identidad sexual y la masculinidad en crisis se ven enfrentadas a los viejos códigos de la vida en prisión.

Cry macho

Si bien Juan Minujín y Nicolás Furtado ejercen una batalla silenciosa para ocupar el centro de la escena, el verdadero líder, si tomamos las cuatro temporadas de “El Marginal”, es Mario Borges (Claudio Rissi). Un hombre que siempre está en la disputa del poder y del control, primero en San Onofre (cuyo nombre es un homenaje al actor y director teatral Onofre Lovero) y ahora en el decadente Puente Viejo.

Borges tiene tres frentes de negociaciones abiertos. Por un lado su rival en las ganancias del narcotráfico es un antiguo pirata del asfalto que parece haber descubierto a Dios en prisión, apodado Coco, y autoproclamado jefe de los reclusos. Una mezcla de Shrek, el Woody Harrelson de “Asesinos por Naturaleza” y del Indio Solari, Luis Luque disfruta a la hora de componer este personaje, otro eslabón más que lo transforma en presencia constante en ficciones argentinas como “El Jardín de Bronce”, “Un Gallo Para Esculapio” y “El Tigre Verón”, entre otras.

Borges a su vez debe lidiar con Benito Galván, a cargo de Rodolfo Ranni, un celoso custodio del orden en Puente Viejo, y enfrentar los continuos reclamos económicos del omnipresente Sergio Antín, con el carisma habitual de Gerardo Romano.

Admirador de actores como Gianni Lunadei, Héctor Alterio , Miguel Ángel Solá, Federico Luppi, Ulises Dumont y el propio Gerardo Romano, Claudio Rissi es consciente de que a sus 65 años, Mario Borges le ha brindado un reconocimiento masivo inédito por parte del público.

Habla con alegría de los momentos ficcionales compartidos con Romano, a quien conoce desde hace 37 años cuando hicieron juntos “La Viuda Blanca” en Canal 9 . “Con Gerardo jugamos, nos faltamos el respeto, disfrutamos del ida y vuelta, estamos atentos al otro, eso hace crecer a las escenas”, confiesa Rissi, para quien el paso del tiempo es un tópico digno de mucha atención, y lo menciona en diversas oportunidades a lo largo de su charla con Noticias .

A la hora de hablar de su preparación para volver a ser Mario Borges, Rissi recuerda los cinco meses y medio que duró el rodaje para filmar dos temporadas seguidas, y sopesa que “pasó mucho tiempo entre el final de la tercera y el comienzo de la cuarta. Nosotros terminamos la tercera en 2019 y recién en marzo del 2021 pudimos volver a filmar, casi dos años de interrupción. Hubo que recorrer, rebobinar, deconstruir y construir el personaje, porque los años pasan y en la historia también. Tuve que realizar una revisión de lo hecho y de lo que estaba por hacerse. Trabajar el paso del tiempo, que dentro de la cárcel se acelera en la vida de los personajes”, repasa Rissi.

Mario Borges es un líder indiscutido en la cárcel pero podría ser un hombre común fuera de la prisión. Parece más cómodo ejerciendo su liderazgo entre cuatro paredes que peleando en la calle. “Siempre trabajé este personaje con el deseo del salir de la cárcel , no está para quedarse encerrado, está para hacer lío en la calle, pero ahora Mario está viejo, cansado. Ocupa el lugar del poder para estar más tranquilo, tiene muchos enemigos afuera. El manejo de la cárcel le resulta más cómodo y familiar que estar afuera. El poder y el liderazgo son dos factores compuestos de este personaje , junto a sus problemas, sus conflictos internos y familiares”, sigue Rissi.

Pero el envejecimiento de Borges no parece afectar a Rissi. Tras el rodaje en pandemia, al que los actores tuvieron que ponerle el cuerpo, el intérprete asume su vigencia. “Recojo el guante y me hago cargo. El secreto de la vigencia es no envejecer como actor . Uno se mantiene vigente al permanecer vinculado y entrenado. Entrenando con la juventud, en el intercambio generacional, al pelotear con las nuevas generaciones, poder marcarle el rumbo a los jóvenes y que te consideren un referente”, marca el actor. Y sin duda cuesta imaginar a los hermanos Borges sin “El Marginal”, o a “El Marginal” sin los Borges. Y su futuro deberemos descubrirlo frente a la pantalla.

por Leonardo Martinelli

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