Domingo 27 de noviembre, 2022

SHOWBIZ | 04-08-2022 08:08

Otra experiencia: los mejores exponentes del teatro del "no lenguaje"

Grupos como la Fura dels Baus, Mayumana y Fuerza Bruta se reinventan. Estética y nuevos públicos.

Germinaron en los años ochenta, con el teatro under. Emergieron en los 90 haciendo gala de su espíritu visceral y rebelde. Pero se consagraron en los dosmil cuando su desarrollo técnico los puso a la par de los grandes espectáculos de Broadway. La Fura dels Baus, Mayumana, y los locales Fuerza Bruta, hoy son marcas celebradas de la escena teatral con varias compañías y múltiples mutaciones que las adaptan a distintos públicos.

"Nos hemos ido suavizando porque la vida tiene estaciones. La energía que teníamos en el ’84 no la tienes ahora. Ahora lo que hacemos es buscar 'fureros' que tengan esa energía para seguir mostrando esa cara más dura de La Fura. Y nosotros como directores tomamos otras responsabilidades y hemos visto que la provocación no es solo el grito, sino también el silencio o la palabra bien dicha”, apunta Carlus Padrissa, director de La Fura dels Baus

la compañía viene de montar un espectáculo de terror en vivo basado en la película “[REC]”, y que se ha abierto a la producción de óperas, como “Carmina Burana”, “El Cazador Furtivo” (que se emitirá este 31 de julio por Film&Arts), o “Juana de Arco”, que se presentó en el Teatro Real con la actriz francesa Marion Cotillard al frente de un espectáculo distópico, fiel al sello de la compañía catalana. 

Fuerza Bruta y La Fura dels Baus

En las óperas, La Fura dels Baus encontró el espacio para continuar experimentando y renovar su estética a la par que revolucionaba el género. “Donde más se está innovando es en la ópera”, asegura el director de la Fura, Alex Ollé, que participó de cuatro puestas en el Teatro Colón (“Le Grand Macabre”, “Quartett”, “Edipo” y “Un ballo in maschera”). “Hay que volver a agitar a la gente y decirle: mueve el culo, sal de esa comodidad y busca experiencias, busca cosas nuevas”, agrega. 

Es el espíritu que comparten los espectáculos del género, que se renuevan también con la interacción del público. “Hay dos grandes grupos de espectadores: los de más de 50 años, que vienen a recordar lo que ya vivieron, y los hijos de esta gente, que alucinan y nos dicen que es algo nuevo, cuando en realidad es algo de hace 23 años”, desnuda Padrissa. 

Fernando Moya, productor de Fuerza Bruta que se presenta durante este mes en el Estadio Obras con “Wayra”, coincide: “El público crece, y se suman los hijos. Por eso digo que el nuestro no es un público esencialmente joven. La potencia del show y la participación lo hacen que sea un show más para jóvenes que quieren saltar, bailar, mojarse… Pero hay muchas familias. Es una experiencia que comparten todos”. 

Fuerza Bruta y La Fura dels Baus

Inicios

Los Mayumana, que por estos días giran por España, nacieron hace 25 años en un garaje de Tel Aviv. El grupo israelí que ha sido visto por ocho millones de espectadores en más de veinte países (llenó durante junio el madrileño Teatro Rialto), se propuso hace dos décadas y media, revolucionar la danza con una vuelta a lo primigenio, a lo tribal, con la percusión con base a objetos sencillos como protagonista (tachos de basura y pelotas de tenis), y el cuerpo como arma fundamental: su nombre proviene de “mayumanut”, palabra que en hebreo significa habilidad

Puntos en común con Fuerza Bruta, la compañía que marcha hacia los 20 años de vida, y funciona como una segunda vida de De la Guarda, y que se inspira a su vez en La Fura dels Baus, que inició su camino en 1979 (cumplió las cuatro décadas en 2019), buscando transgredir los límites de las artes escénicas. 

“Lo festivo no encajaba con nosotros, no éramos didácticos para el teatro infantil, llegábamos tarde. Una vez llegamos un día tarde a una actuación”, recuerda Carlus Padrissa, “La Fura no inventó nada, pero consiguió unir elementos de cosas anteriores. El happening, el teatro de la crueldad y otros estilos experimentales”, suma Miki Espuma, otro de los directores de la compañía. “En los 80 no había creación sin fricción”, apunta Álex Ollé. 

Fuerza Bruta y La Fura dels Baus

El grupo visitó la Argentina por primera vez en 1985. Y un año después, en 1986, en Cemento, Diqui James y el músico Gaby Kerpel, presentarían UORC, puntapié de lo que luego sería De la Guarda, y hoy Fuerza Bruta. 

Lenguaje

La música fue un elemento fundamental. “En los espectáculos fureros no hay texto ni ninguna explicación, la música es la que llevaba el ritmo y la comprensión del espectáculo”, explica Miki Espuma.

Y mientras La Fura se nutría de la música industrial inglesa de principios de los 80, y la electrónica de los alemanes de Kraftwerk, De la Guarda lo hacía de la revolución rockera de los ritmos latinos de los ’90 con Mano Negra a la cabeza. Y un nuevo cambio se produciría a partir de los 2000. “Recuerdo que estábamos saliendo de la crisis del 2001. Trajimos a Mayumana. Los tipos tocan, no hablan, no se sabía si era teatro… Y el show fue un boom, Hicimos veinte Gran Rex. Y entendimos que la clave era el no language”, repasa Fernando Moya

“El mismo manager de Mayumana me dice en 2003 que Diki, el creador de De la Guarda, estaba haciendo algo nuevo con una máquina de correr, una piscina, y en mi cabeza cerraba. De la Guarda había estado en Londres y Nueva York, y cuando levanté el teléfono no hubo que remar para venderlo. Nosotros arrancamos en 2005 en Buenos Aires. Y el Roundhouse de Londres nos tomó como su show de reapertura en 2006. En Londres vendimos 3000 tickets, y después vino Nueva York, Tokio y las giras”, sigue Moya.  Fuerza Bruta visitó 58 ciudades en 34 países, con 5800 presentaciones ante más de 6 millones. Y sólo en Nueva York vendieron 900 mil entradas

Fuerza Bruta y La Fura dels Baus

Redes

Cables, sogas, luces y láser, consolas y máquinas de humo y viento, gigantes estructuras metálicas y móviles, una gran pileta de agua, arneses, telones gigantes y más, hacen de “Wayra”, el espectáculo que Fuerza Bruta repone (ahora en Obras), una experiencia única. 

“Sabíamos que era un show que tenía cosas distintas, que incluso sumaba cosas de las que en ese entonces no se hablaba. Pero el fenómeno estaba. Palabras como inmersivo, 360, no se conversaban, pero el show las tenía. Era inclusivo, empoderador”, repasa Fernando Moya, manager y productor de Fito Paez, Charly Garcia, Divididos y Los Pericos, y hoy al frente de Ozono

Esos conceptos que el espectáculo tenía en su génesis, más su enorme impacto visual, cobraron otra dimensión con el estallido de las redes, amplificando el fenómeno. “A partir del 2005 empezó a pesar. Facebook fue un camino importante para la masividad. Luego Youtube, y más cerca Instagram y TikTok. Sirvió para el impulso de Fuerza Bruta en internacionalizarse. En Taiwán y Seúl estallamos porque el trabajo de redes se había hecho muy bien en la previa. Y en China fracasamos, porque nos faltaron justamente las redes. Nos pegamos una piña de novela y llevo años acomodarlo”. Hoy el show se vive con la cámara del teléfono en la mano: “Sacas una foto de cualquier lado y sale increíble”, festeja Moya. 

Fuerza Bruta y La Fura dels Baus

Marca

Después del stop impuesto por la pandemia y las cancelaciones, Fuerza Bruta se prepara para volver a girar. “La Cultura contraataca”, festejan a la par desde La Fura, elegida en España con abanderada de esta vuelta tras el Covid, con varios espectáculos en paralelo.

“Nosotros tenemos una compañía de 35 personas, más 15 de producción, y ya tenemos otras 30 personas que van a hacer Corea a partir de principios de agosto. Y estamos haciendo un casting para la tercera compañía”, enumera el productor de “Wayra”, a la búsqueda de nuevos performers en escuelas circenses, una red que se ha multiplicado convirtiéndose en fenómeno.  

“El mundo circense hoy no queda tan lejos”, refrenda Moya, que cuenta que el mismo Cirque du Soleil pensó en absorberlos: “En algún momento tuvimos una conversación que duró meses, y no se concretó. Pero nos sirvió para entender el fenómeno. Parte del crecimiento del Cirque es lo creativo, han sumado directores suizos, italianos, franceses… Y tienen un apoyo del gobierno canadiense. Nosotros hicimos el acto del Bicentenario y la apertura de los Juegos Olímpicos Juveniles, pero no puedo decir que seamos una marca país”, confiesa el productor de la compañía que sí funciona “for export”: mientras los tickets locales rondan los 10 dólares, en otras plazas para el mismo espectáculo el precio oscila entre 40 y 50. Incluso “Uruguay, Chile, Brasil se bancan 30 a 40 dólares”, apunta. Un escenario que potencia la búsqueda de talento local para las giras. 

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