Personajes / 17 de septiembre de 2015

Marianela Núñez: “No soy Shakira, pero la gente me reconoce”

La primera bailarina del Royal Ballet de Londres se presentó en la Gala Internacional del Teatro Colón. Fama y familia de policías.

marianela nuñez

Vivir sobre las puntas. Marianela Núñez sabe de eso y mucho. A los catorce años ya hacía giras con el ballet de Maximiliano Guerra, que la llevó hasta Japón. A los 16 se le abrieron las puertas de una de las más tradicionales compañías del mundo: el Royal Ballet de Londres. Desde entonces, la elegancia inglesa se coló en la longilínea figura de la rubia oriunda de San Martín, hoy primera bailarina del elenco. Invitada permanente de primerísimas compañías del mundo (la Scala de Milán, la Ópera de Viena, y el mes pasado, el American Ballet Theatre), es adorada por miles de fans que, llueva o granice, la esperan para atesorar sus autógrafos, fotos y zapatillas.
Por supuesto, no todas son rosas: Marianela ensaya ocho horas diarias bajo la estricta supervisión de maestros y coreógrafos. “Es arduo, pero siempre tengo ganas”, dice regalando una sonrisa que nunca abandona, y que es pasaporte para la charla cómplice. Y que además llama la atención hasta cuando actúa: en su debut con el American Ballet Theatre, el crítico del The New York Times destaca sus “grandes ojos, gran sonrisa y magnífica plasticidad”.
Viene de un exitoso derrotero que la llevó por Rosario, Bahía Blanca, Posadas, Santiago del Estero y culminó en una triunfal función solidaria en su ciudad natal junto al Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, un sueño que promete repetirse cada año.
Noticias: ¿La gala en San Martín ya es una sana costumbre?
Marianela Núñez: Todo comenzó el año pasado, pero en realidad lo veníamos hablando desde hace rato con el intendente, mi maestra Adriana Stork, que ahora es la directora de la Escuela de Danza de San Martín, y con Juan Lavanga, mi representante. Cuando terminé la función me quedé alucinada. Al día siguiente, antes de subirme al avión para volver a Londres, sentí que tenía el corazón lleno, y le dije a Adriana y a Juan: “Quiero hacerlo otra vez. Si podemos organizarlo anualmente, para mí, desde lo personal, sería increíble, y para San Martín les prometo que también lo será”. Me dieron el Ok… ¡Y aquí estoy!
Noticias: ¿Cuáles son sus recuerdos más importantes de su infancia en el conurbano?
Núñez: Hice el colegio en el Lasalle, mis primeros pasitos los di a tres cuadras de mi casa con una maestra que se llamaba Inés. No era danza clásica sino española; recuerdo que tenía tres años y lo tomaba muy en serio. En un momento la maestra le dijo a mi mamá: tiene que hacer ballet clásico. Mi mamá me llevó a un estudio de danza que había visto al pasar y ahí caí en las manos de Adriana Stork. Ella dijo que tenía mucho talento y que tenía que rendir examen para la escuela del Colón, así que me preparé intensamente. A los ocho años di el examen y entré.
Noticias: ¿Y en el colegio? ¿Era el “bicho raro”?
Núñez: Convengamos que no llevaba una vida muy normal. Iba al Colón a la mañana, mi mamá me iba a buscar, comía en el auto y volvía a San Martín para ir al Lasalle. Al principio siempre llegaba tarde, con mi rodetito. Después volvía al centro para tomar clases particulares con Katty Gallo y Raúl Candal, y también con Sara Rzeszotko. El viaje de San Martín al centro llevaba un par de horitas así que me sacaban antes del cole. Algunos chicos se quedaban medio molestos pero al mismo tiempo muy sorprendidos, sobre todo por la seriedad con que hacía todo. Yo misma me sorprendo cuando me acuerdo. Encima era re hincha con el estudio y me gustaba tener buenas notas. No me conformaba con notas bajas. Volvía del estudio de danza y estudiaba un montón. Era otro punto más: “¡Encima tiene buenas notas!” (risas). Ya de chiquita era obsesiva, rayada, pero bien.
Noticias: Y las maestras, chochas con la nena bailarina…
Núñez: Todas me ayudaron mucho. Hay algunas con las que aún hoy me hablo por Facebook.
Noticias: Tiene más de 35.000 seguidores en Facebook y más de 6.000 en Twitter. ¿Es una chica cibernética?
Núñez: Me resulta muy útil. Con mi familia, por ejemplo, tengo un grupo de WhatsApp; calculan cuándo termina la función en Londres y me preguntan cómo me fue.
Noticias: ¿Es familiera? ¿Viene a menudo a la Argentina?
Núñez: No puedo venir más de una vez al año porque me lo impiden mis actividades. Además de la temporada, en el Royal Ballet tenemos las giras. Pero sí, somos muy familieros. Mi papá es policía retirado, uno de mis hermanos también. Tengo tres hermanos varones, yo soy la menor. Y tengo dos sobrinitos que son la luz de mis ojos.
Noticias: Debe haber sido todo un tema su partida a Londres.
Núñez: Fue toda una experiencia, un gran desarraigo. Ahora que he crecido miro hacia atrás y pienso que no sólo yo fui valiente, sino también mi familia al dejarme ir. Pero ya hace dieciocho años que estoy allá, viví más en Londres que acá, es mi lugar en el mundo. A mi familia la extraño como el primer día, pero mi vida está allá.
Noticias: ¿Cómo fue su llegada a la compañía?
Núñez: La compañía es muy receptiva. Desde el punto de vista artístico, me hicieron cumplir todos mis sueños. Son muy cuidadosos con los artistas, me inculcaron cómo comportarme con disciplina, con amor a lo que hago, con respeto al arte. Lo cual es difícil en estos días porque las generaciones que vienen no son como antes, cuando era natural que la gente tuviera esa manera de ser. Es evidente que el mundo ha cambiado, sin embargo allá se respira esa tradición, que tiene que ver con desde cómo comportarse con el director de orquesta hasta cómo comportarse en un ensayo. A veces el artista no está bien, tiene una mala reacción y enseguida te corrigen, con delicadeza, pero te lo marcan. Y es así, ser una primera bailarina no es cualquier cosa: encabezás el elenco, sos el ejemplo que día a día se les da a las nuevas generaciones que entran a la compañía. Y todo eso están constantemente haciéndotelo ver, sentís que te están mirando todo el tiempo. Es un modo de vida.
Noticias: ¿No lo siente como un peso?
Núñez: No, ellos me lo inculcaron así. Además siento que estoy respaldada. Por ejemplo, en junio estuve como invitada en el American Ballet Theatre (ABT). Me invitaban desde hace años, pero no encajaba con mi calendario. Justo se dio la oportunidad porque la gira del Royal Ballet terminaba en Nueva York. Mi director se puso de acuerdo con el director del ABT, me quedé una semana más e hice “Cenicienta” de Frederick Ashton, lo que fue perfecto porque es nuestro repertorio, bandeja servida. Mi director se quedó conmigo para ver los ensayos y la función, para que esté tranquila. Ambos terminamos muy orgullosos porque todos dijeron: “¡Qué lindo que es verla bailar! Pero no es sólo eso, es la atmósfera que crea hasta en los ensayos”. Y eso es gracias a toda la educación que me dieron en la compañía.
Noticias: ¿Nueva York o Londres?
Núñez: Tienen mucho en común pero no se pueden comparar. Son ciudades que no paran nunca, con una oferta cultural increíble. Pero Nueva York tiene esa cosa más americana, más suelta, y Londres es bien europea, con toda su tradición. Igual en Nueva York me hicieron sentir muy en casa, todos estaban muy felices, y yo más aún. Me parece que me salieron más arrugas de tanto sonreír, bailar allí era un sueño hecho realidad.
Noticias: ¿En Londres la reconocen por la calle?
Núñez: Sí, a veces me paran cuando voy de shopping a Harrods, por ejemplo… No soy Shakira, pero el ballet nunca será así. La gente me reconoce, sigue mi carrera, me habla en el subte. Van mucho al teatro, que está muy abierto al público. Pero además, algo que nos promocionó muchísimo fueron las transmisiones de las funciones de nuestra compañía en los cines. Eso ayudó para que, por ejemplo, cuando fuimos a Estados Unidos, la gente sabía todo sobre nosotros y el Royal Ballet, nos seguían por YouTube, donde tenemos un canal que transmite los ensayos en vivo. Estamos bien promocionados.
Noticias: Además hay un público interesado en la danza y el ballet.
Núñez: Para hacer ciento cincuenta funciones anuales a sala llena, con gente haciendo cola en el frío para sacar las entradas, es porque hay público para la danza, y mucho.
Noticias: ¿Le pesa la fama?
Núñez: No, no me molesta para nada estar tranquila comiendo en un lugar y que venga la gente a pedirme un autógrafo o saludarme. Me acuerdo de cuando era chica y me encantaba hacerlo. Gracias al público estoy donde estoy, me gusta devolverles el cariño que me dan.
Noticias: ¿Hay recambio generacional, hay chicos que se interesan por la danza?
Núñez: Sí, y hay estrategias armadas para acercar cada vez más público joven, y funcionan.
Noticias: ¿Espectáculos masivos?
Núñez: Hicimos uno en el estadio O2 Arena, donde canta Beyoncé, pero con los cines se avanzó mucho. Creo que aquí en Buenos Aires pasaron mi “Manon”, y mi “Lago de los cisnes”, realmente quería que el público local se entere y no sabía cómo. Allá los cines están llenos, a full, pero aquí no estaban ni enterados.
Noticias: ¿Qué cambiaría si todo volviera a empezar en su vida?
Núñez: Al principio de mi carrera no entendía que hay que esperar. Me armaba cada raye… En vez de disfrutar ese momento, tranquilizarme y decir: “No, laburá más, madurá”, me enojaba. Quizás por eso los primeros ballets no los disfruté del todo. Me gustaría volver a tener 16 años y disfrutarlo. Además, los momentos difíciles se pueden usar no sólo para no cometer los mismos errores, sino también para fortalecerse. Pueden ser experiencias personales, lesiones; hay que tomarlos y aprovecharlos. Imaginate desde los quince años, los llantos que me habré comido.
Noticias: ¿Hay planes para que esté en el Colón en un ballet completo?
Núñez: Me han invitado varias veces pero las fechas no encajaban con mi calendario. Ojalá que ahora con Maxi Guerra en la dirección del Ballet del Colón podamos concretarlo. Es uno de mis sueños.