Personajes / 2 de marzo de 2012

Rodrigo Toso (42)

“Una tortilla te puede emocionar”

Viaja por Latinoamérica para exhibir la gastronomía en su programa de cable. Cocina de autor, dulce de leche y crisis matrimonial.

Rodrigo Toso es alérgico al kiwi, el tomate crudo y la cáscara de durazno. Su fetiche es el limón: “Le pongo ralladura a casi todo”, dice el cocinero. Se define como un “muy buen hacedor de dulce de leche”. Prefiere los platos sencillos, con pocos productos, y no tiene paciencia para la cocina muy elaborada: “No se necesita sofisticación para que una comida te conmueva. Una tortilla te puede emocionar”, aclara. Le apasionan las pastas, la pizza, los risottos y la comida asiática.

En la segunda temporada de su programa “Taste it!”, por la señal Glitz, viaja y experimenta la gastronomía de Latinoamérica. “Ya estuve en el DF mexicano, Caracas, Lima, Santiago de Chile, además de Buenos Aires, y fue fantástico. En la segunda temporada me gustaría meterme más hacia adentro”, asegura. Antes de terminar el secundario ya había estudiado con Alicia Berger y Beatriz Chomnalez. Después con Francis Mallmann y fue tal el entusiasmo, que abandonó las carreras de Derecho y Administración de empresa en cuarto año.

Trabajó en hoteles y restaurantes, y se perfeccionó en New York, Lausanne y París. Hoy tiene una consultora gastronómica y una empresa de catering, y supervisa el restaurante Punta del Este de cocina latinoamericana en Beirut, que lo lleva a viajar al Líbano, y el café Baby Gouda en la ciudad esteña. Además, está casado con Inés Bertón, una de las expertas en té más importantes del mundo, y casi se divorcia cuando colaboró en la empresa de su esposa. En su caso, trabajo y amor no fueron compatibles.

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Rodrigo Toso: En mi familia la cocina siempre fue importante. Papá es un gran asador y hace crêpes suzette, mi hermana tiene un restaurante en Villars, un pueblito de la provincia de Buenos Aires, mamá también cocina. Viajábamos mucho y disfrutábamos la gastronomía, los mercados, planeábamos qué restaurantes visitar y mi viejo reservaba algunos con mucha anticipación. Incluso íbamos a algunos lugares sólo por un restaurante en especial.